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A B C. S Á B A D O 5 D E D I C I E M B R E D E 1931. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 26 LOS TR BU NALES O E U JTT 1 C 1 A E n Ja A u d i e n c i a La imprudencia da chofer y un crimen en Cadalso de los Vidrios Madrid 4. Díjose- al comentar en los periódicos el sangriento suceso que el 5 de enero de este año se desarrolló al filo de las nueve de la noche en el lavadero de un hotel i n mediato al Hipódromo, que el móvil del delito fué la resistencia de l a doncella María L u i sa Sandín, ante los deshonestos propósitos que el chofer José Guijarro- -por este asunto procesado- -exteriorizó al encontrarse sola a la muchacha en l a expresada dependencia. Muerta l a joven unas horas más tarde, a conscuencia de una herida en el vientre, que el disparo l a produjo hubo de rectificarse la primitiva versión porque se aseguraba que lo acaecido no era otra cosa que la triste resultancia de una broma que, amenazándola con la pistola quiso gastar Juan José a su infortunado compañera de trabajo. Pero, en posteriores declaraciones, se encuadró definitivamente el hecho dentro de la imprudencia. Desechados por los comentaristas los torpes propósitos y aun las frases de por buenas o por malas lo he de conseguir que al agresor se le atribuían, descartóse, igualmente, lo del juego y la broma, para dejar en pie una declaración que si no eximía totalmente al chofer de l a culpa, aminoraba extraordinariamente su responsabilidad. Guijarro- -se dijo- -examinaba su pistola... se disparó, y... Sabido es que siempre que un arma se examina por su dueño el arma se dispara. Y sabido es. también que el proyectil no es, en tales casos, una bala perdida. Rara es la vez que no mata al que se halla cerca del examinador. Pero éste, para el Código, no es más que un imprudente, y l a cosa varía. No conforme el fiscal, Sr. Palacio, con aquellas manifestaciones sumariales- -ratificadas por el procesado, al comparecer ante sus jueces, en la sección segunda de la Audiencia, ayer mañana- estimó que el hecho era constitutivo de un homicidio simple, con la agravante de desprecio del sexo; pero el Jurado creyó en su soberanía mucho más aceptable la hipótesis de la defensa, y reconoció en su veredicto que l a única responsabilidad de Juan José Guijarro era la que se derivaba del acto temerario que supone la limpieza o el examen de un arma, con olvido de las precauciones que aconseja la más vulgar prudencia. L a pena, pues, que procedía- -un año, ocho meses y un día de prisión correccion a l- es la que el Tribunal de Derecho impuso en su sentencia. Y a otra cosa. O a otro juicio, porque en la sección cuarta estuvo el Jurado reunido desde las diez de la mañana a las nueve de la noche, para juzgar a Rufino Rodríguez, quien el día primero de enero de 1930 dio una cuchillada, en el cuello, a su convecino R a i mundo Martín, que le produjo la muerte a las cuarenta y ocho horas. ¿Causa? Una riña, cuyos motivos no se han. podido esclarecer suficientemente en el acto de la vista, porque todos los testigos o la mayoría padecían de amnesia... ¡Qué lamentable falta de memoria! Hablaban de una partida de brisca en la taberna de Venancio Moreno, y coincidían en los nombres de los jugadores: Ugenio, M a x i Mundo, Foro y Fino (el procesado) o lo que es igual: Telesforo, Raimundo, Máximo, Rufino y Eugenio. Coincidían también en que se jugaron media Hbra de sardinas y, dos cuartillos de vino de la tierra. E- igualmente se mostraban conformes en que la víctima llevaba en la mano una garrota que yo- -dijo uno de los testigos- -no se la he visto de quitar a naide Pero en cuanto el fiscal o el acusador particular, señor del Valle, trataban de averiguar algo relativo a la agresión, no se acordaban de n a N o puedo precisar... Y o no lo vide... Soy sordo de nacimiento... Mientras j u gaban no riñeron... Estoy en el campo todo el día. Macuesto a las ocho... L e quitemos la garrota hasta que llegó el tiniente alcalde... N o se la quitemos... ¡Habían olvidado hasta la cojera de uno de sus convecinos! E l presidente, Sr. Rico, harto sin duda de tanta contradicción y tal. falta de memor i a- -a muchos hubo que leerles la declaración que prestaron ante el juez, y ni aun así la recordaban- -creyó llegado el caso de llamarlos ai orden... -V a m o s a ver si usted nos dice ¡a verdad... Y la verdad es la que no pudimos saber; sino que Rufino riñó con Raimundo Martín en la taberna, aunque el tabernero lo negó. Que la cuestión se reprodujo en la vía pública sin que de momento tuviera consecuencia, gracias a la intervención del teniente de alcalde de Cadalso. Y que el acto tercero del drama se desarrolló en la calle de la Sangre, a pocos pasos del domicilio, porque al bajar éste de su casa- -provisto de un cuchillo- -se encontró en un grupo de personas con R a i mundo Martín, y temeroso de que agrediera a Justa- -pariente del procesado- -con la garrota que, enfurecido, enarbolaba, le seccionó la garganta de una cuchillada. -P a r a mí, Justa era una hermana- -dijo Rufino- por eso la defendí... E l representante de la ley estima que el hecho constituye un delito de homicidio sin circunstancias modificativas, e idéntica caüficaciónhace el representante de la familia de la víctima. Informes extensos, minuciosos, que obligan al Sr. Mateos de Mesa a forzar el motor. E n su opinión, Rufino, debe ser absuelto, porque obró en la defensa de un pariente- -Justa- -cuya vida supuso amenazada. Para el caso de que no se estime la eximente, alega varias circunstancias atenuantes. Veredicto de culpabilidad. Juicio de derecho enconadísimo. E l Sr. Mateos de la Mesa estima que de las contestaciones del jurado se desprende la eximente por él razonada y defendida. E l fiscal también parece reconocer que se deriva la defensa de un pariente. E l acusador particular pide que se i m ponga al procesado doce años y un día de reclusión, porque no concurren más que dos atenuantes, a su juicio. L a sentencia condena a Rufino Rodríguez a nueve años de prisión mayor. Pero habrá de rebajar la pena porque a los jueces populares íes parece excesiva. ¡Son las nueve de la noche! -Manuel Tercero. Sentencia. E l juicio ejecutivo y la letra de cambio E n pleito eobre nulidad de juicio ejecutivo se- interpuso apelación, que la Sala p r i mera de lo C i v i l de la Audiencia ha resuelto, dictando una interesante sentencia, de la que son los fundamentos que, por la importante doctrina que contiene, transcribimos a continuación: Considerando que despachada ejecución eri estos autos en virtud de un título ejecutivo, cual es la letra de cambio, aceptada y protestada por falta de pago en tiempo y forma, el único motivo de oposición por parte del demandado lo constituye la circunstancia de no haber hecho oportunamente el l i brador provisión de fondos, omisión, según el opositor, que viene a determinar i a nulidad o inexistencia de la obligación contenida en la cambial, por lo que se solicita a l amparo de lo dispuesto en el número p r i mero del artículo 1.407 de la ley de E n j u i ciamiento Civil, declaración de nulidad del juicio ejecutivo. Considerando que, encajada dentro de estos moldes jurídicos la cuestión que es objeto de esta litis, se hace indispensable preguntar cuándo y por qué causas puede decirse que es nula una obligación én Derecho, para que la contestación sea inmediata en el sentido de que sólo ello ocurrirá cuando le falta alguno de los requisitos que, como esenciales para la validez de todo contrato, se especifican en el artículo 1.261 del Código C i v i l y, como todos ellos, sin vicio de invalidez, se dan en el caso presente, ha de concluirse sentando que la letra de cambio discutida y revestida de todas las solemnidades que exige el artículo 444 del Código de Comercio, contiene una obligación válida, exigible por vía de juicio ejecutivo. Considerando que la circunstancia alegada de falta de provisión de fondos, aun siendo cierta, no puede jamás tener la virtualidad de producir la nulidad de una obligación, sino, en todo caso, el valor de una excepción, y así le llama el artículo 480 del Código Mercantil, excepción que, por 110 ser de las cinco primeras enumeradas en el artículo 1.464 de la ley rituaria citada, no puede tener cabida én el juicio ejecutivo especial y sumario, puesto que la sentencia que lo finaliza de cosa juzgada, y deja a salvo el derecho de las partes para promover el ordinario sobre la misma cuestión, siendo él ámbito adecuado el de éste, para ventilar la de fondo, o sea la de la certeza del crédito, o realidad de la deuda, por lo cualdebe remitirse el ejecutado, para dilucidar en él si le conviniere, si la obligación era o no exigible, y, por tanto, debida la cantidad redamada, por falta de provisión de fondos, desenvolviendo en dicho lugar los preceptos sustantivos que cita, toda vez que si otra cosa se hiciere actualmente, equivaldría ello a borrar el contenido del artículo 1.479 de la citada ley, y a desconocer el carácter peculiar de la letra de cambio, con los privilegios que la ley concede cuando es perfecta, a causa de contener todos los requisitos que le dan derecho a un procedimiento judicial de excepción, por ser elemento tan esencial para el comercio, que sin él difícilmente podría desenvolverse éste, en la medida y con la intensidad que requiere la vida moderna. E n fallo revoca el pronunciado por el i n ferior. L a defensa de la apelación estuvo a cargo del competente letrado D. Jesús Y é benes, que sostuvo diestramente la tesis aceptada en la sentencia. -F. de D. Causa por doble homicidio Logroño 4, 10 noche. Ante esta Audiencia se ha visto el juicio por Jurados contra Herrero Entrena y Saturnino G i l Fernández, por el delito de doble homicidio cometido en las personas de Pedro y Antero Samaniego, padre e hijo, cuando se hallaban en la taberna del pueblo. L a causa había despertado enorme interés, temiéndose alteraciones del orden público, y la fuerza se vio obligada a iniciar cargas para despejar a los grupos, que pretendían penetrar en la Audiencia para asistir al desarrollo de la vista. Esta ha durado diecinueve horas sin i n terrupción y la sentencia condena a los procesados a ocho años de prisión e indemnización de ocho m i l oesetas. Clínica del doctor Morón. Sevilla. Operación de cataratas, estrabismo, glaucoma, etc. Leo Blanco y legro
 // Cambio Nodo4-Sevilla