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MADRID- SEVILLA 8 DE DICIEMBRE NUMERO D E 1931. DIARIO DO. SIMOS ILUSTRAVIGÉ 9.0 09 SEVILLA AÑO EPT 1 MO S U E L T O 10 C E N T S RISDACÜION: r i l A H D NUMERO D E S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S X A N U N C I O S MUÑOZ O L I V E C E R C A N A A T E T U A N ECT 1 F I C A C J O N D E REPÚBLICA Gran retórico, igual o superior a los de la más alta estirpe ateniense, D José Ortega y Gasset adolece de los vicios mentales que Platón satirizaba en los disputadores y sofistas de su tiempo. S u fuente es la fantasmagoría; construye tesis arbitrarias sobre imitaciones o visiones parciales de la realidad que sabe imponer, siquiera de momento, con el vigor y el atractivo de las imágenes. L a frase felicísima impone la versión del hecho y excluye el reparo mientras dura el efecto, que suele no durar mucho. Basado en falaces interpretaciones de la I (istoria y aun de las realidades vivas y presentes, el último discurso del Sr. Ortega y Gasset nos es muy difícil comentarlo en forma cabal. Bien quisiéramos decir lo que ha sido y lo que no ha sido la Monarquía, y exponer cómo son las cosas que ahora está viendo todo el mundo... Pero lo característico y lo más grave de esta situación, en la que, según el filósofo, no ha ocurrido nada grave, es que los españoles no podemos hacer uso público de la razón para defender nuestra doctrina, n i para opinar en las cuestiones más claras y elementales, n i sobre los acontecimientos más visibles y notorios; no podemos sin dar en la cárcel o en el confinamiento refinado, o sin arriesgar, en la Prensa, intereses cuantiosos que tenemos en depósito. Queden, pues, i n tactos y sin examen los errores históricos y de información del discurso, bajo el tabú de la ley del silencio con que se protege la República. L a rectificación de la República es el propósito de la propaganda que inicia y que acaso continúe el gran retórico. A l g o para ese fin había insinuado ya con medias palabras y conceptos tímidos, con lo que llama lenguaje de señas y guiños, que, pese a sus protestas de arrojo y claridad, sigue empleando todavía cuando se trata de enjuiciar el nuevo régimen. Había dicho y a N o es esto, no es esto Y esto, lo que no esperaban el filósofo y otros disidentes, era la realidad, que no pudo sorprender a los hombres reflexivos y experimentados; l o que fatalmente había de ser, y ningún trabajó costó predecirlo minuciosamente. ¿Qué otra cosa había de ser, y por qué había de ser otra cosa? P o r el voto de abril- -dice el Sr. Ortega y Gasset- A l voto de abril debió confórmale el rumbo de l a República. E l voto de la República- -añade- -no debía ser el triunfo de ningún determinado partido o combinación de ellos, sino la entrega del Poder público a la totalidad cordial de lqs españoles. Porque el Gobierno prefirió seguir siendo el antiguo Comité revolucionario y no el representante de una nueva y vigorosa legalidad, quedó desvirtuada la originalidad del cambio de régimen, de ese hecho histórico esencial que ha emanado directamente de nuestro pueblo entero- coran un acto de su colectiva aspiración; ese necho, de ningún grupo grande ni pequeño, sino de la totalidad del pueblo español, hecho al cual debiera volver su atención y debiera atenerse todo el que no quiera equivocarse en el próximo porvenir... H e ahí una interpretación, la del hecho histórico esencial, contra la que podemos ir sin riesgo, porque hay en ella un rasgo que no suscribimos contra los hombres del régimen. Con el voto de abril no contaban éstos; si hubieran contado con él, si de al- 7 gún modo se hubiese pronunciado antes aquella masa que, aunque decisiva, no fué la totalidad entonces ni en junio, otra muy diferente habría sido la instauración de la República. E l sufragio votó los nombres de la coalición revolucionaria, que no era un equívoco n i una incógnita, ni había re; catado sus compromisos y su programa. S i el inesperado voto de abril no era una manifestación de confianza, una entrega de Poder sin condiciones, ¿qué era? ¿Por qué indicios. por qué manifestaciones de aquel sufragio debía entender la coalición que no le ratificaba su política y le pedía una claudicación de sus principios y el abandono de un pacto solemne? Supongámoslo. L a coalición podía torcer su rumbo y recibir el Poder condicionado por el voto de abril. ¿Pero cómo podía traducirlo? ¿Quién puede interpretarlo ahora mismo? Véase lo que fué. Votó en primer término la masa neutra, que sólo se despereza en las grandes crisis y para los remedios airados y radicales. L a misma que en 1923 se asoció con entusiasmo o complacencia al golpe de Estado y por idénticas razones. Los gobernantes de la Monarquía no pudieron en un año reemplazar la Dictadura con una legalidad cómoda y apacible. Basta de sobresaltos, i n quietudes, peligros y luchas; ¡a v i v i r! E s to fué el sufragio de la masa neutra. Creyó que iba a vivir mejor. Secundaron el voto elementos menores e incoherentes. U n a buena porción de la clase militar, hondamente agraviada por los manejos del. general P r i m o de Rivera. Otra porción de la burocracia, con parecidos agravios. U n a parte del clero, sistemáticamente abandonado a la miseria y desoído en sus módicas imploraciones. E n fin, otra parte del séquito provinciano de la Dictadura, rencoroso con la Monarquía por el desahucio de aquel régimen. ¿Cómo debía responder la República al espíritu y a la calidad de este sufragio? ¿Qué podía darle? Todo lo que el Sr. Ortega y Gasset aplaude en el nuevo régimen es lo que ha desilusionado a la mayoría de esta gente. Y todo lo que propone gara el futuro, su concepto de la República, su Delenda sobre la burguesía y sobre la política conservadora tampoco responden al hecho histórico esencial en que ha querido ver lo que no había; que esta República triste y a g r i a 110 es la del Sr. Ortega y Gasset; que al Sr. Ortega y Gasset le urge salvar a la República de esa vieja democracia que amenaza arrastrarla cien años atrás es lo único que sabemos, ciertamente, por su discurso. N o hemos logrado saber lo que quiere, en qué consiste la salvación o rectificación de la República. L a República es, ante todo, una Constitución. S i no es la Constitución lo que hay que rectificar o revisar- -y de esto no ha dicho una sola palabra- cuando es más preciso que cada cual diga claramente lo que piensa ¿por dónde ha de venilla rectificación? L a fórmula es ésta, un gran partido antipartidista, un partido gigante, nacional, de españoles patriotas, fraternales, disciplinados, justos y generosos, como los que soñaban los constituyentes de cien años atrás; un partido de intelectuales, que ya están haciendo un magnífico papel; de capitalistas rectificados, que reconozcan el fracaso del capitalismo; de obreros rectificados, sin laborismo, sin socialismo, sin comunismo, ni sindicalismo; en fin. la nación, puesta toda ella en seráfica concordia a resolver armónicamente sus problemas. L a fórmula es, en efecto, infalible, si hay quien consiga realizarla. E l Sr. Ortega y Gasset ha estudiado para eso lenta y concienzudamente el discurso que un día y otro nos anunciarán las gacetas; para crear un partido gigante bajo la guía de D. Miguel. Maura como figura señera, que, sólo con rasparse un derechismo extemporáneo, puede rectificar la República y salvar a España. Nos da el corazón que esta vez, -como tantas otras, ha perdido para su propósito el. tiempo, que los oyentes han ganado para su delicia. PREPARATIVOS DE LA ELECCIÓN Y P R O M E S A DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA E l señor Alcalá Zamora no vivirá en el que fué Palacio Real Madrid 7. Nuestro- querido colega La Nación publicó anoche la información siguiente Preguntado el Sr. Alcalá Zamora por un periodista cómo y a dónde va a vivir con su familia en el Palacio de Oriente, respondió: ¿Usted da por supuesto que a mí me corresponde decirlo? Pues dando por sa puesto que a mí me correspondiera, le diré a usted que mi familia y yo tenemos mucho cariño a esta casa en que vivimos- -es nuestro hogar, lo íntimo, lo, nuestro- Y le tenemos amor los míos y yo, y aquí viviremos. ¿Y él Palacio de Oriente? -Y o cumpliré mis deberes oficiales. Cpn el mayor escrúpulo. Con el mayor cuidado posible. Les consagraré todo mi afán y todo mi esfuerzo, y viviré en mi hogar, con los míos. -P e r o no en el Palacio. -Asegure usted qué si eso pasa alguna vez transcurrirá mucho tiempo. Nadie puede asegurar lo que ha de verse obligado a hacer mañana. Pero mis deseos y los de todos los de mi familia son esos. ¡L e tenemos todos tanto cariño a esto que es nuestro hogar, que es nuestra casa! E l exorno del Congreso A y e r por la mañana se reunieron en la Cámara el Sr. Besteiro, él oficial mayor y el jefe de Jardinería, Sr. Rodríguez para ultimar los detalles del exorno del edificio el día de la promesa presidencial. Sobre la escalinata de los leones se colocará el dosel que servía para las ceremonias regias de apertura de Cortes y desde dicha puerta hasta ía puerta figurada del sillón central una doble fila de macetones sustituirá a la antigua formación de los A l a barderos. Terminada la sesión dea próximo jueves se procederá a levantar las puertas laterales al estrado presidencial. para colocar las tribunas del Cuerpo diplomático y los altos Cuerpos consultivos dé. Estado. Para el desfile después de la promesa del presidente M a d r i d 7. El ministro de Hacienda, al recibir a los periodistas, dijo que había v i sitado ayer Palacio, para ultimar algunos
 // Cambio Nodo4-Sevilla