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DIARIO ILUSTRA- D O A Ñ O VI G E SiMOSEPTlMO 10 C T S NUMERO BC EL DERECHO DE HUELGA L a s obreras de unas fábricas da A l c o y quieren declarar a r b i t r a r i a mente u n a huelga. (El ministro de Trabajo. v DIARIO DO. ILUSTRAVI G E- AÑO SI M O S E P T 1 M O 10 C T S N U M E R O F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A EL ORADOR Ortega discurso. y Gasset pronuncia u n BUY BR 1 T 1 SH! E l P a r l a m e n t o inglés h a v o t a do los derechos arancelarios. N o es fácil que ningún otro pudiera hacerlo como él. Cualquiera es capaz de reunir dos mil personas en un t e a t i O en una plaza, para que le escuchen; lo consiguen todos los que se lo proponen. Pero nadie, probablemente, logrará llenar una de las salas de espectáculos más grandes de M a d r i d c o n las inteligencias más cultivadas, más representativas e influyentes del mundo i n telectual de España. Este es uno de los atributos de Ortega y Gasset. Nació para cabecera de los mejores, y con Monarquía o con República, se trate de literatura o de política, el sino de autoridad con que nació a l a vida no le falla nunca. ¿Cuántos cientos, cuántos miles de personas acudieron el domingo por la mañana al cine ce la Oper a? Otros capitanes de multitudes suelen enorgullecerse. de las cifras. Ortega puede vanagloriarse de haber convertido su conferencia matinal del domingo en un acontecimiento. Los franceses ío llamarían un suceso Como en las solemnidades literarias de París, a las que acude el gran mundo p a r a mezclarse con los famosos literatos, los profesores y los cronistas, así Ortega se preparó su auditorio con las piezas humanas más descollantes de la Metrópoli. Hablar... Cualquiera sabe habiar en estos tiempos, más q U del pensamiento, de la charlatanería libre. L o difícil es desarrollar u n discurso, de hora y media sin que la palabra pierda por -un momento su dignidad de. auténtica, oración para intelectuales. E s decir, sin que tropiece la: frase en molestas repeticiones, en ripios, en titubeos. S i n que el espectador note la angustia del que está hablando con dificultad. S i n que por tm momento el auditorio se sienta por encima del orador. N o Ortega no ha nacido para que quien le escucha pueda sobreponerse a él. Desde lo alto del escenario, Ortega es el que manda. Por el encanto de su palabra segura, de su pensamiento superior, de la distinción y la fuerza de todo su. ademán oratorio. Los aplausos, en salva nutrida, rompen por momentos el discurso, en una imponente ráfaga de emoción. E l orador se limita a sorber una buena porción de. agua y prosigue hablando con la misma seguridad perfecta. Sin que revele que la emoción lo arrebata. Entre tanto, el público espera tal vez que en el- discurso habrá u n crescendo emocional, un- resalte audaz en las ideas, un desenlace impresionante... Pero primeramente necesitaríamos saber si Ortega se siente emocionado de un modo profundo por esto que ha hecho España. L a fortuna de la España actual es que tiene una voz de autoridad y consejo que se. hace oír por encima del griterío de los irresponsables. Otros pueden decir parecidas cosas, que Ortega y Gasset; pero dichas por él se sabe que serán escuchadas. ¿Y servirán para algo... E s- posible que España este- condenada a seguir durante mucho tiempo su camino entre las sombras. España se ha hundido en el purgatorio. Tiene que purgar sus culpas imperdonables (de l a derecha y la izquierda) antes. de- surgir de nuevo a l a luz. E M S A L A V E R R I A Hace unas cuantas semanas, casi todos los periódicos, en esa sección heterogénea y varia a donde van a parar los telegramas de; provincias, publicaron la noticia de que en un pueblecito de Guipúzcoa amenazaban con declararse en huelga los alumnos de una escuela municipal Organizaron su mitin, nombraron su Comité, redactaron sus bases y se las presentaron al maestro: menos horas de clase. L a s personas sensatas debieron regocijarse mucho al leer la noticia y comentarla con sonrisitas de benevolencia ¡Cosas de chicos! ¡Demonio de muchachos, y qué diabluras se Jes ocur r en! Y, sin. embargo, no era para reírse. N o era para reírse, porque la chiquillada, con ser tal; chiquillada, tenía en aquel momento l a enorme trascendencia de reflejar una manifestación palmaria del ambiente. Los chicos, como los monos, tienen muy bien desarrollado el instinto de imitación: hacen lo que ven a los grandes y se conducen en sus juegos como los hombres proceden en sus actos. L a misma razón arbitraria que indujo a los escolares guipuzcoanos a plantear un conato ridiculo de huelga ha promovido ahora en Álcoy un conflicto de tanta gravedad, que ha motivado la intervención del m i nisterio de Trabajo: E l propio Sr. L a r g o Caballero se ha creído en el deber de explicarlo a los periodistas, Contra la ley- -l i a dicho el ministro- -existía en aquellas fábricas la costumbre de que, cuando una obtera sé casa, no vuelva al trabajo. A h o ra se ha casado una, ha vuelto a trabajar y, por; esta sencilla y arbitraria causa, las demás intentan declararse en huelga. L o contrario, como ustedes ven, de a lo que aspiran las empleadas del Metro de M a d r i d y de la Telefónica N o discutamos la cuestión de criterio. E n casi toda la región levantina la mujer, lo mismo en la ciudad que en el campo, cuando! se casa deja de trabajar para dedicarse exclusivamente a las faenas de su casa y a la crianza y a la educación. de sus hijos, y él marido es quien tiene la obligación de mantenerla. Será un criterio anticuado, pero es un criterio. Desde luego, más explicable que el de algunos esposos de algunas empleadas: de cierto Banco de M a d r i d que presentaron instancias al Consejo solicitando que se les preconociera el derecho a disfrutar de viudedad al fallecimiento de su cónyuge. A l iniciar una campaña enérgica y prolongada contra la política ultraproteccionista, A B C parece haber previsto los efectos desastrosos que produciría en el mundo la tentativa loca deconseguir que cada país se bastara a sí mismo y formara un universo separado con murallas chinas de sus vecinos. Y en vez de comprender l a significación de la crisis mundial y tratar- de remediarla mediante una política económica más razonable, por to- das partes surgen las medidas de exasperación, que ño dejarán de aumentar el malestar. L a Gran Bretaña, patria del librecambio cobdeniano, acaba de entrar en el campo de los países, no ya proteccionistas, sino ultraproteccionistas. Se comprendería perfectamente el deseo legítimo de proteger las mercancías que produce: tejidos, maquinaria, etc. pero ocurre que los nuevos derechos arancelarios han sido votados con precipitación por l a arrolladorá mayoría conservadora, de modo que se establecen también sobre artículos en que la protección no desempeña el menor papel, y entre dichos artículos se hallan algunos que Inglaterra suele importar de España, E l establecimiento de derechos aduaneros sobre casi todas las mercancías procurará, eso sí, nuevos ingresos al T e soro, mas no. mejorará Ja balanza del comercio exterior británico; por el contrario, es probable quecos países afectados por el ultraprotecciónismo tornen represalias contra los- artículos industriales: y el carbón procedentes de Inglaterra. Ciertamente, el Buyí B éfsh! suena patriótico; pero si los. ingleses sólo compran en adelante artículos ingleses, no hay r a zón para que otros- pueblos no proclamen el mismo lema, referente a sus propios productos. Cuando las repercusiones de la baja de la libra, de los créditos congelados en Alemania, de- lá superpródtícciónH. del café brasileño y del dúmfofá viéiiig dpixuitstran la interpendencia económica del mundo entero, los Gobiefnps, cegados por el espejismo de un beneficio, inmediato, aunque efímero, rompen los lazos que los unen al resto del Universo. U n a caricatura francesa muestra a- John B u l l cerrando, con cerrojo la puerta de su casa para que ningún viajante extranjera pueda- -entrar. P e r o ¿cómo vas a salir t ú? le pregunta el francés. P a r a vender hay- que comprar, no sólo porque. la reciprocidad- es justa; 110 sólo porgue los países pueden tomar represalias, sino- imb iéñ porque a nadie conviene que sus ie fes se empobrezcan- Si los- productorese patata temprana y tomate de Canarias no ueden exportar sus productos a Inglaterra, 10 dispondrán de medios para comprar, los i tículos británicos que acostumbraban a adquirir, aunque- el Gobierno español deje de aumentar los. derechos arancelarios sobre las mercancías- inglesas. N o creemos que el Buy Briiish! -remedie la crisis inglesa ni que llegue a sanear su Hacienda. y Pero, en fin; sea lo que fuere, lo terminante son las declaraciones del ministro: F u e r a de la ley... causa a r b i t r a r i a Esto es lo verdaderamente grave del confiicjro. Con fundamento moral o sin él, las obrlcras de A l c o y no hacen otra cosa que seguir el ejemplo que observan en España. E l j- go por 100, cuándo menos, de las. huelgas que- se promueven en España, son por. causa arbitraria y están en. absoluto fuer de la ley. PEDRO M A T A ANDRÉS, R E V E S Z i k 4