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VA. W ASAMBLEA DE A Y UN T A MIE N TOS DE LA PROVINCIA. -Con objeto de que al confeccionarse los próximos presta puestos haya mí plan articulado y armónico de obras, mejoras y snbvenciones para los pueblos, se reunen en Asamblea los representantes de Jos A y un! UVA ten tos de la provincia de Madrid, Las reuniones se celebran en la Diputación pro; inrial (Foto Duque. A HOMENAJE MARAÑON E l sábado fué un día solemne para la ciencia médica española, y especialmente para el Cuerpo médico de la Beneficencia provincial de Madrid. E n dicho día se rindió el homenaje, con sobrias y felices palabras del Sr. Salazar Alonso, presidente de la Comisión gestora de la Diputación- organizado por ésta en honor del doctor M a r a ñ ó n E l h o m e n a j e f u é breve, silencioso, sin excesos oratorios, pero cordial, entusiasta, fervoroso, es decir, modestísimo en la forma y exuberante en el fondo, como correspondía a ese tita que, en plena juventud, se ha sabido conquistar el honroso título de maestro antes de serlo oficialmente, en flagrante contraste con los que no le han- conseguido, i: -i después de habérseles extendido el nombramiento. L a personalidad de M a r a ñ ó n es tan compleja y relevante en todos los órdenes que resulta muy difícil acertar en la pincelada. Cuando se le estudia en su a t m ó s f e r a científica y en su trato familiar y amistoso, cualquiera deduciría que nació en cuna de perfección, mental y materialmente; en apoyo de tal deducción hablan elocuentemente la interminable, üsta, ininterrumpidamente acrecida, de. sus renombrados trabajos, de elevada y fecunda mentalidad- y su ingénita distinción, sus gustos exquisitos, sus pro- cedimier. tos corteses, su natural simpatía, todo, en fin- del más alto y refinado nivel intelectual y somático. E n cambio, sus propagandas políticas y sociales algunas veces dan la impresión de que se desarticulan de aquellos rasgos de perfección; parece que vibran desarmónicamente con las finuras y exquisiteces de su modo de ser, aunque con ¡firman la elasticidad poderosa y el inmenso dominio de su inteligencia. Cuanto m á s se escarba en el alma de este hombre excepcional m á s gigantesca Se encuentra y con m á s vivos colores, el área que ocupa la Medicina, al propio tiempo que se reducen y palidecen los campos dedicados a otros cultivos espirituales. L a inmensa obra médica, clínica y de investigación de M a r a ñ ó n es la resultante del esfuerzo personal, de la tensión permanente, del premeditado propósito de alcanzar las alturas. S u obra es bien suya, y m á s suya todavía por haberla conseguido venciendo con ardor y valentía todos los obstáculos que se le han atravesado por el camino. Pero, a pesar de esta robusta personalidad, es conveniente que se sepa, para conocerle bien, que él es el primero que se complace en recordar a los maestros que le encaminaron por la buena senda, como a los profesores Cajal, Olóriz, Gómez Ocaña, Alonso Sañudo, San M a r t í n etc. Como siempre, el gusano de la envidia, la vanidad falsamente encumbrada, los amargados por el destino, lian acudido a la maledicencia para restar, ya que no suprimir, algún mérito a esa inmensa y fecunda labor, y es necesario acabar con esta ficción para proclamar, con todo género de pruebas, que su pasión, por el trabaje, que sus- elevadas dotes- de investigador y que su enorme capacidad intelectiva, tóelo suyo, todo personalísimo, son las que han creado una escuela seriamente, científica, en el hospital Provincial, son las que h a n a t r a í do discípulos. -y colaboradores, españoles y extranjeros; son las que han propagado y extendido p o r- E s p a ñ a y por fuera. de ella el crédito y la reputación de la escuela, y son las que han fecundado esas notables publicaciones en las que aparecen mezclados el nombre del maestro con los de sus colaboradores. 1 E n todas las esferas la virtud del trabajo puede mucho. Merced a ella, en colaboración con sus otras excelsas cualidades, ajenas a la política, ha podido ocupar dignamente una cátedra recién, creada. Y téngase en cuenta que la cátedra, al contrario de lo que se dice, no se creó para él, sino que él la creó con su proceder ejemplar. P a r a otros, alcanzar una cátedra es breve cuestión vei balista de unos días de oposiciones- para él, las oposiciones han sido una agobiadora tarea, una dura prueba diaria, sostenida durante muchos años con tenacidad y con solvencia cada día mayor; así llega él a la cátedra en condiciones de serla útil, al contrario de los que llegan a ella para que les rinda su utilidad personal. P e c a r í a m o s de excesivamente ingenuos al juzgar la inmensa obra de M a r a ñ ó n repleta de seriedad y de grandes sugerencias, si no atribuyéramos a un milagro la posibilidad de que en pocos años, y sin merma de su robusta salud y con una vida de incesante actividad, se pueda producir labor tan copiosa como la suya. Pero aquí el milagro tiene su explicación, y la tiene en esa devoción colaboradora de una madre y de una hija, cuyo olvido, en estos momentos, m á s que una descortesía sería una injusticia. Toda colectividad que actúa en la conciencia pública, sea cualquiera su naturaleza, elabora, en su propio honor o en su íntimo descrédito, la opinión que prevalece, generalmente con singular acierto. E n el Cuerpo facultativo de la Beneficencia provincia- I- fulgura la tradición histórica de las grandes abnegaciones, de los m á s culminantes méritos, de los m á s renombrados prestigios, y esta honrosa y hasta cierto punto agobiadora herencia que los médicos actuales han recibido directamente de sus predecesores, aunque a través de las Diputaciones provinciales, que han variado al compás de los sucesos políticos, es el mejor acicate para impulsarles a ganar las alturas científicas y sociales, con objeto de hacerlos dignos continuadores de aquel pasado benemérito y deslumbrador. N o h a b r á que consignar que el elevado prestigio del cuerpo facultativo es la resultante de la suma de cada uno de los prestigios, y también se puede presumir que en la cuenta de deudores y acreedores de prestigio, de reputación y de notoriedad se reconoce a M a r a ñ ó n comp a uno de sus más grandes acreedores. Por todas estas razones, el día del homenaje la ciencia médica española estuvo de enhorabuena. Y o no sé, ni me atrevo a sospechar, lo que la ciencia pensaría, en su recta austeridad, del tributo otorgado, considerándolo como función de desagravio, -l i gada a los vaivenes de la política; lo que sí puede afirmarse es que toda ocasión es buena y todo momento propicio para enaltecer el m é r i t o que la política es circunstancial y movediza, mientras que el prestigio científico, informándose en la seriedad m á s escrupulosa y fundándose en la labor ejecutada con asiduidad y con vistas a los grandes ideales, resulta lo m á s sólido y lo m á s ardorosamente patriótico. T a m b i é n dicho día fué de inmensa satisfacción para el Cuerpo facultativo de la Beneficencia provincial, porque vio reconocidos públicamente los m é ritos de uno de sus m á s ilustres campeones y porque pudo llevar moralmente a la fiesta su adhesión u n á n i m e y fraternal, pero no fría y protocolariamente, sino con el íntimo entusiasmo y el arrobo fervoroso que proporciona el saber que a M a r a ñ ó n enemigo encarnizado de la cascabelería ruidosa, no pueden marearle los vapores del incienso n i perturbarle la paz de la actividad, fecunda y creadora, de su escuela. DR. C O D I N A C A S T E L L V I 1 LOS BAILARINES D E PRICE Sondeo de Jas profundidades humanas Aparentemente, el espectáculo es de una gran estupidez: millares de personas, todo el Circo apretadamente lleno: n i el claro de una silla vacía ni la mella de un palco desocupado una masa compacta y negruzca en la entrada general, los pasillos cubiertos por una cinta de gente, y el aire que colma el vaso cilindrico del salón, saturado de humo de tabaco, con el mismo color del agua con anís. U n a música toca, con frecuentes interrupciones, obediente a la señal de un silbato. E n lo alto, sobre los músicos, un gran reloj, el principal personaje de la tragicomedia. Toda aquella muchedumbre inmóvil- -cuya salida espera impacientemente en la calle otra muchedumbre que desea entrar- contempla la pista. E n la pista bailan o simplemente se paseaij unas cuantas parejas que no tienen nada ele particular: jerseys. ni- mniH- nr- i- -irr r r i m n r m r i n n r nr
 // Cambio Nodo4-Sevilla