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A B C. MIÉRCOLES g D E D I C I E M B R E D E 1931- EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 15 robó o asesinó, y mientras tanto quedan en Fernando Póo otros perseguidos. Fíjese l a Cámara- -prosigue- -en el ejemplo que vamos a dar, votando una Constitución y vulnerándola al minuto. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L dice que entre las palabras del Sr. Balbqntín y las suyas se ha interpuesto el pontífice de la juridicidad, al que saluda respetuosamente. Se dirige a los revolucionarios verbalistas. Reconoce que el Sr. Barriobero tiene una historia de republicanismo, y el Sr. Jiménez apadrina a los sindicalistas, y es legítimo que defienda a estas falanges revoluciona- rias. Pero el Sr. Balbontín, añade, le. ruegp que me perdone... E l Sr. B A L B O N T Í N N O preciso contestar a su señoría. (Se ausentaá eLsalón. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L Tengo respeto para las personas, pero no soy de los que eaen grogy en un pugilato parlamentario con el Sr. Balbontín. Este perteneció al partido radical- socialista. Cree que los discursos tienen que tener rasgos de historia y de autoridad. E l Sr. Balbontín no siente las mismas angustias que nosotros, porque a ñ o r a la Monarquía constitucional. Cree el o r a d o r que estamos padeciendo una crisis económica. Pide a las Constituyentes que le p e r m i t a n hacer un recitado de poesías del Sr. Balbontín, para demostrar que esa evocación de la Monarquía l a llevaba su autor e n su mocedad. U n a de estas poesías fué leída p o r el Sr. Balbontín ante D A l f o n so X I I I pero los ripios no conmovieron al Monarca y entonces aquél se hizo republicano. (Risas y rumores. E l Sr. F R A N C O (D Ramón) defiende al Sr. Balbontín. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L E s que no tiene derecho el Sr. Balbontín, por una frivolidad algarera, a destruir l a fe republicana. (Aplausos. Habla de varias otras poesías del señor Balbontín. Dice que no se puede admitir qae se afirme un ¿ía y otro por el Sr. Balbontín que es más revolucionario que ellos. Y ahora una anécdota. U n progresista: L a s anécdotas para el tar a nadie, porque cuando mesuradamente la ley cae sobre una persona es porque la sanción es merecida. N o han variado n i la ley, n i el Gobierno, n i las. circunstancias, y no pedimos tra cosa que permitir la constitucionalidad de la ley. L a ley de Defensa de la República no se puede confundir con una suspensión de garantías, que sería mucho más grave y l a cual se nos brinda. L a ley e ¡mucho más limitada. Nos cumple decir que la suspensión de garantías s i r i a an veidadero atentado y perturbaría la vida constitucional. Respecto a ¡a urgencia, ésta nace de las circunstancias del monicnlo. Es necesario votar la. Constitución y elegir presidente d: la Repúblüa. Los diputados no hacen dejación de ningún derecho, accediendo a la aprobación del artículo adicional. (Aplausos. E l Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O afirma que l a Constitución tiene todos los artefactos necesarios para defender la República, porque si no los tuviera- -pregunta- ¿qué Constitución habríamos hecho? (M u y bien en algunos diputados y largos rumores. N o puede admitir l a solución de votar s i multáneamente el mecanismo de la Constitución y un aparato de excepción que viene a demostrar que aquei mecanismo no sirve p. -ira nada. Fero tales casos no afectan a l a ley de i x fensa, en contra de lo dicho por el señor Jiménez. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A pide la palabra. E l P R E S I D E N T E Bien entendido que la adición está aprobada. E l Sr. R O i f O V I L L A T Ñ O V A E s menester fijarse en l a gravedad de lo que está sucediendo. L a ley de Defensa es peor que la suspensión de garantías. (Voces e interrupciones. L a Prensa está peor con esta ley que con la suspensión de garantías. (R u mores y protestas. E l P R E S I D E N T E dice que el articulo aprobado pasará a l a Comisión para que l o inserte en el texto de la Constitución. Esta, ¿e votará mañana (por hoy) sin que esto iplique variación en el plan conocido. E l jueves es el día señalado pata la elección de presidente de l a República, que prestará su promesa el viernes. Orden del día Se aprueban va- ¡OÍ dictámenes que figuran en el orden dei día y se levanta la ses ón a las nueve menos diez. Acotaciones oyente de un Se aprueba la adición respecto a la ley de Defensa de la República E l P R E S I D E N T E hace l a pregunta reglamentaria y la adición queda aprobada. E l Sr. S Á N C H E Z quiere hacer constar su voto en contra. E l Sr. C O M P A N Y S quiere aclarar que la ley de Defensa de la República no ha servido para perseguir a la clase trabajadora. Se han cometido injusticias y atropellos. Algún día- -dice- -hablaremos de ello y sobré tal asunto anuncia una interpelación. (PLAZA D E SANTO TOMAS) Empresa S. A. G. E. Teléfono 25375. EÍ Sr. F E f l E Z M A D R I G A L refiere su encuentro con el Sr. Balbontín un día en que el orador llevaba unas bombas en una maleta antes de l a proclamación de l a República y habla de aquél de haber desaparecido desde aquel momento. (Rumores. Cl J U E V E S 10 PRESENTACIÓN sobre la escena de Nueva intervención del Sr. Azaña E l P R E S I D E N T E del Gobierno dice que nadie tendrá armas en la ley de Defensa de l a República en. las contiendas de partido. Dice que l a declaración pedida está hecha desde 21 de octubre y ratificada esta noche con toda solemnidad. Contesta a l S r Ossorio que a él también le sorprendió l a l e y de Defensa de la República, pues se vio en l a necesidad urgente e improvisada de presentarla a la aprobación ae I- as Cortes. Tenemos, dice, por lo menos i g u i l sensibilidad política que el Sr. Ossorio, y al apelar a los votos de la Cámara con agradecimiento de todos ellos, te hacemos porque lo estimamos con, o buen régimen parlamentario. Hemos venido a legislar, añade, y a medida que a las Cortes se le plantean proble ¡mas, vota leyes. N o comprende por qué iel S r Ossorio protesta cuando se pide la legalización del momento y por qué hubiera callado si no se hubiera tratado de. resolver a cuestión. Cree que es incongruente tratar del decreto de indulto. Precisamente porque esos deíiiTCuentes v u l g a r e s no h a n atentado contra la República es por lo que se puede ser elersrente con ellos. Pero no vetiimos a asus- A Rosita Moreno en sus danzas, acompañada por la H o y tendremos Constitución, pero no disfrutaremos plenamente de ella. A y e r acordaron las Cortes que continúe en vigor la. ley de Defensa de l a República, que merma nuestras libertades. E l sol del primer día republicano constitucional, nace obscurecido parcialmente por un eclipse. ¿Desean ustedes que escriba con sinceridad? Pues tendré que decir que no me i m porta. Personalmente tengo- simpatía, y acaso gratitud, por l a ley de Defensa dé l a República. Los que claman contra ella, es porque no han comprendido bien sus fines. E s a ley blanducha y amerengada está ahí para demostrar que l a República no necesita n i n guna ley especial. que la defienda, porque ningún peligro grave l a ronda, como no sea los disparates que puedan cometer los Gobiernos, contra los que, naturalmente, no se ha votado n i n g u n a ley especial. L a República, según parece, no ha recibido otros ataques serios que los, que tramaron contra ella dos curas, un sastre, un oficial retirado y tres hijos de familia, todos los cuales no se sabe aún, a punto fijó, l o que hicieron. Pero aunque esa ley de Defensa no gozase de m i regocijada consideración, tampoco me importaría que continuase vigente. Soy español nunca he podido disfrutar a gusto largo tiempo de los placeres constitucionales en mayor o menor medida, m i libertad sufrió siempre coacciones. O me suspendían las garantías o me obligaban a obedecer leyes como la de Jurisdicciones, o... toda l a vida así. E n el papel mis derechos eran innumerables. Pocos ciudadanos en el mundo entero gozaban de tanto respeto como yo. U n a montaña de legajos guardaba, consignadas en magnífica letra de imprenta, mis prerrogativas de español, enumerados los infinitos actos dé. mi pensamiento o de mi voluntad, que contaban con el amparo dé los Gobiernos, de l a Policía, del Ejército, de los catedráticos y de l a Guardia municipal. f Orquesta Planas PRINCIPE M U E R Hablada en español, por y estreno de Rosita Moreno y Roberto Rey (Se despachan localidades. L a realidad era distinta. Pueblos alejados- -esas naciones a las que aludió en un admirable discurso D Fernando de los Ríos- -se apresuraban a copiar esas leyes con l a boca abierta y los ojos dilatados por la emoción. Pero esas leyes todos sabemos que es verdad- -nunca han tenido para nosotros verdadera eficacia. Nos perdemos en; detalles menudos, tomamos el efecto por l a causa, atacamos el mal muy lejos de su origen, gustamos dé gritar y de bracear como una tribu de mo-
 // Cambio Nodo4-Sevilla