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Ja obra española en la literatura francesa y en el pueblo francés. No me explico -dice Chateaubriand- -la obra maestra de Cervantes, y su alegría cruel, sino por una reflexión triste coincidiendo así con el juicio de Byron en su Don Juan: Don Quijote es la más triste de todas las novelas A partir de esta evolución, el libro de Cervantes produce al pueblo francés un sentimiento más hondo que el regocijo de una sátira. Toda la amargura de la inquietud humana, todo el desconsuelo que produce en el hombre el choque entre la dura realidad de la vida y los ensueños de su fantasía encuentran desquite y venganza en la risa con que el lector se consuela de los infortunios del andante caballero. Así, Levaillant puede completar su frase: Para nuestros abuelos, Don Quijote era un admirable fantoche añadiendo: Nosotros hemos hecho 3 e su figura un símbolo Este símbolo, es él que resucita, no ya en Francia, sino, en toda la civilización actual, que llega a nuestro Cervantes como a un manantial de consuelos espirituales para sosegar los espíritus sobresaltados ante las duras, realidades de nuestro tiempo presente. Dij érase que en este amor del mundo a Cervantes nace la nueva Orden de Caballeros del Ideal, frente, a. la invasión, de los bárbaros, materialistas de ahora: ingenieros, economistas, técnicos, financieros, sociólogos, jurisconsul- tos, contratistas, etc. etc. Sobre la influencia de Don Quijote en Francia- -y, en realidad, sobre todas las l i teraturas europeas- -durante los siglos x v n y XVIII, ha podido escribir Mauricé Bardon más de mil páginas. Si su estudio prosigue a través del- siglo pasado, su labor será más prolija aún. Víctor Hugo incluye a Cervantes en una lista de magos, videntes y adivinadores, y, en verdad, a medida que la Humanidad se siente más cercada, cohibida y oprimida por las complejidades de la realidad social, que ella misma crea, aparecería novela de Cervantes más vivificada de símbolos que revelan ideas y pensamientos más acordes y más expresivos y más definidores del estado de la conciencia actual del hombre... Y he aquí cómo, en un mundo conturbado de inquietudes novísimas, resucita el soldado de Lepanto, gran vencido de la vida española, trayendo al siglo el consuelo de su humorismo de filósofo, que parece tristeza gemidora a Byron y Chateaubriand, pero que goza el pueblo como si fuesen carcajadas de bufón. DIONISIO P É R E Z La tramitación de la crisis. El presidente de la República ratifica al señor A z a ñ a el encargo de formar Gobierno. Gran animación en el Congreso. En ana sección de la Cámara, presidida por su jefe, se retine por la mañana la minoría radical. Expectación ante sus decisiones. Por unanimidad- -dice la nota oficiosa facilitada- se acordó no formar parte del Gobierno, cuya lista y composición se han hecho blic: 1 El alejarse de las responsabilidades del Poder- -declara el Sr. Lerroux- siempre produce inmensa satisfacción. Parte el automóvil del jefe- y los radicales aplauden a éste: Por su parte, los miembros de la minoría socialista se reunieron también en el Congreso, con asistencia de los Sres. Besteiro, Largo Caballero, De los Ríos y Prieto. Acordaron reiterar al señor Azaña la adhesión del partido para el Gobierno que forme. r iirii; r; r