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v edades, en doctrina de paz y de amor, que hizo perdurable a la mujer, a través del tiempo. ¿Qué otra religión pudo sublimar ana idealidad femenina, fusión de belleza y de amores, de dolor y de erada, de virtud y poesía, como la Virgen- madre? Isis, Maya, Ida, Milite, Estérela, Audate, Aplirod. ta, E 1 tlcim son creaciones Incompletas que llevaron el estupor al pensamiento en sus toscas creaciones de incompletas divinidades, sin poder er- nunca fuente de inspiración a los artistas- Tras del arte fugaz de Bizancio (halagador en la forma, aunque vacio en el fondo) tras de la invasión árabe v la acular reconquista en Occidente y las Cruradas en Oriente, y el feudalismo medieval, mientras la abadía se coronaba de almenas v el cantillo encumbraba las cruces... renacida la paz pudo salir el Arte de los convento en que se habla recluido, y en los periodos románico, gótico y renaciente, el arte cristiano demandó su puesto y aparece ya la mujer dominando los lemas y ocupando el puesto de honor para inspirar a los artistas primitivos Y sobre todas las mujeres de la Humanidad descuella una, extraordinaria por SU belleza y su bondad, tan extraordinaria, que no supo presentirla ninguna divinidad pagana: la idea sublime de la Madre- virgen, sobrcnaturalmentcconcebída por el propio Dios para ser madre del m i s m o Hería de gracia; esencia del idilio de Betlem; heroína en la tragedia del Gólgoia; mensajera de las catacumbas; intercesora de la D i vinidad; lesuiu de perfección; trasunto de belleza; fuente inagotable de amores y de ternuras: la que pisa la luna y se engalana con diadema de luceros. I- a musa del arte cristiano, entre todas MIS glorias misterios y dolores, i n s p i r ó a los artistas cuadros de extraordinario mérito en ese acontecimiento memorable que conniuvió al mundo y fué la iniciación del cómputo para medir las edades de la Historia: el N a c i m i e n t o de Nuestro S e ñ o r Jesucristo. N i aun en el drama sublime de la redención, ni en otros momentos de su vida se nos aparece tan adm i rabie esa V i r g e n nazarena como al convertirse en madre del niño Dios, momento sublime de amor, de misterio y- de ternura, que festejan en estos días millones de habitantes del globo en intima fiesta familiar, al calor del hogar, al regazo materno, entre dulces recuerdos del pasado, forjando ilusiones venideras y con todo el cariño que sui inspirarnos aquella ¡rgen que in el Colgóla fué proclamada por MI Hijo como Madre de toda la Humanidad. GARLOS S A R T H O U t f BOLONIA. H. PINACOTECA. NATIVIDAD POR CAMILO T R O C A C C I M GARRERES
 // Cambio Nodo4-Sevilla