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DIARIO ILUSTRA- DIARIO DO. SIMO ILUSTRASÉPTIMO D O AÑO V i GE- SI M O S E P T 1 M O 10 C T S NUMERO A Ñ O VI G E- 10 C T S N U M E R O F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A frente a Cánovas la legalidad de todos los partidos y la licitud de todas las opiniones, y Azcárate, para quien eso de los partidos ilegales constituía una obsesión, escribía: E l partido dominante, temeroso de que otros hagan penetrar sus principios en la conciencia pública, cae en la tentación de elevar los propios a la categoría de dogma, impidiendo la propagación de los opuestos, llegando así a prosperar la absurda teoría de los partidos ilegales. Y entonces- -dice Bluutschli- si tienen a su favor la fuerza y las circunstancias, se imponen, en efecto, a sus rivales, a los que hacen callar; pero callar no es morir, y el mutismo aparente oculta una gran efervescencia interior, que 110 tarda en desencadenarse y en dar al traste con aquel partido faccioso y sus ilusio- nes. (El régimen parlamentario en la práctica, página 27. E s el maestro Azcárate quien subraya. V a y a a su cuenta el subrayado, y sea para Bluntschli la responsabilidad del vaticinio. Indudablemente, Castelar y Azcárate tenían razón. Su asombro sería grande si vieran que al instaurarse la República, que fué el ideal de toda su vida, un Gobierno republicano y unas Cortes republicanas llevaban a la Gaceta l a absurda teoría de los partidos ilegales y ponían a los periódicos en el trance de no poder reproducir, sin peligro, por lo que pudieran tener de apologéticas, las palabras que, dedicadas al jefe del Estado entonces imperante, dijeron al salir de Palacio, en enero de 1923, el propio Sr. A z cárate y D Manuel Bartolomé y. Cossío. Verdad es que si Azcárate, Castelar, Salmerón, P i y M a r g a l l y Costa resucitaran, no reconocerían por sucesores y discípulos suyos a la mayor parte de los republicanos y republicanizantes de hoy, y se verían obligados a guardar respecto de este régimen la actitud de- amargo alejamiento y desengañada reserva que guarda, en unión de los mejores, el puro y sincero Unamuno. L E Y E S D E EXCEPCIÓN Y PARTIDOS ILEGALES E l acuerdo de las Cortes prolongando la vigencia de! a ley llamada de Defensa de la República, al mismo tiempo que se aprueba la flamante Constitución, aleja la esperanza de llegar al pleno disfrute de los derechos ciudadanos, y mantiene la anormalidad política en que vivimos desde septiembre de I9 3- lis curioso que los mismos que afirman con insistencia que la República está ya consolidada- -utilizando un socorrido recurso dialéctico, que consiste en dar por evidente lo que hace falta probar- -defiendan la- necesidad de esta ley ele excepción. L o mejor paraconvencer a todos de la consolidación del régimen seria que permitieran que la nueva Constitución anduviera iibre y desembarazadamente, sin cabestrillo, muletas, n i enyesado. Las leyes de excepción, además de ser siempre odiosas, suelen pecar de innecesarias e ineficaces. L a inutilidad de esa. cuya vigencia han prorrogado las Cortes, es evidente. Todo lo que quiere evitar puede fácilmente evitarse, sin más que aplicar, con saludable energía, la legislación ordinaria. ¿Desobediencia a la autoridad? ¿Invitación a la rebeldía? ¿Violencia contra propiedades y personas? Todo esto está previsto, definido y castigado en el Código penal y en el de Justicia M i l i t a r (ni siquiera hay que llegar a la ley de Jurisdicciones, que fué también una ley de excepción, como tal i n oportuna y censurable) Como están en el Código penal- -el democrático y revolucionario de 1 70, río el de D Galo- -y en la ley de Policía do imprenta, todos los re- sortes necesarios para reprimir las demasías de la Prensa, y en la legislación reguladora del trabajo todo lo que hace falta para estorbar las huelgas ilícitas, las confabulaciones para el alza de los precios y las paralizaciones maliciosas de la industria. 2 supuestos con el agobio pavoroso del déficit. L a supresión de los consumos destrozó las Haciendas locales. Glaro está que no es momento ahora de venir: a llorar jeremíaca y plañideramente por la. supresión de ur impuesto, que, ya Proudhon llamaba contribución homicida, y acerca: del cual todos los estadistas estaban conformes en que era el más desigual y antieconómico de todos los impuestos. jBien estuvo. su- supresión, aunque no: fuese iiás que por atender a lá corriente de antipatía popular que contra él existía, quizá más que. por eL propio espíritu contributivo por l a forma grosera y vejatoria con que la exacción se realizaba, sobre todo en las grandes poblacior. ós en- donde- no era posible e l repartimiento vecinal. Fué la medida política, y aun: justa, pero ¡a supresión, o, mejor dicho, la substitución, se realizó como se realizan e n E s p a ña la mayoría de las reformas administrativas, demasiado de prisa, precipitadamente, sin tener en cuenta las necesidades económicas de los Ayuntamientos y sin haber previsto los gravísimos inconvenientes que, para sus Haciendas, iba a tener en la práctica los substitutivos que habían de reemplazar al antipopular impuesto. Porque lo de ¿Para qué las suspensiones y las multas? L o s que vamos siendo viejos en el oficio- -y, por desgracia, fuera del oficio- -sabemos que nada hay más doloroso, más contundente y de mayor ejemplaridad para un periódico que aquellas recogidas con que en los días de Sagasta se afligía a l a Prensa antidinástica, y que se registraban con esta invariable gacetilla: A y e r f u é nuevamente denunciade y recogido El País, Lamentamos el percance del colega. Uno de los más graves desaciertos del general P r i m o de Rivera fué salirse de la ley para defender lo que dentro de la ley, con sólo su aplicación serena, -podía quedar bien defendido. L o s revolucionarios triunfantes incurren, en esto como en otras muchas cosas, en los mismos errores que tanto combatieron, pisando las huellas del dictador, de quien abominaron. Entre los preceptos de la ley ahora prorrogada hay uno que entraña suma gravedad doctrinal: el que prohibe la apología del régimen monárquico y de sus representaciones. Con ello se coloca fuera de la ley ¡a. todo un núcleo de opinión, haciendo revivir aquella teoría de los partidos, ilegales de los primeros tiempos de la primera Restauración. Entonces Castelar sostuvo menos fué que los nuevos arbitrios, algunos como el de inquilinato y, el de carnes, resultaran para los respectivos vecindarios tan odiosos como el substituido; lo malo fué que entre todos apenas consiguieron compensar la pérdida sufrida con la desaparición de los cor- sumos. Desdé entonces vienen nuestros pobres Ayuntamientos en situación. precaria y, lastimosa, agravada además considerablemente con los gastos exorbitantes que han creado las necesidades modernas. P a r a ver la manera de remediar esta c r i sis los Ayuntamientos se han congregado en. Asamblea y han aprobado una serie de conclusiones? que en resumen no son otra cosa que una demanda desautorización para crear nuevos impuestos y recargar otros de FEDERICO S A N T A N D E R los ya existentes. Entre estos últimos figuran el arbitrio sobre solares, la participación en los beneficios de las Empresas de espectáculos públicos, sobre el producto neto L A S H A C 1 E N D A S de las Compañías anónimas y sobre los i n gresos por la patente nacional de automóLOCALES viles y un recargo sobre ila. contribución industrial. Entre los impuestos que se crean Convocados por el ministerio de Haciensé propone el establecimiento de nuevas. cuoda se han reunido en Asamblea los repretas sobre bebidas, sobre el consumo de dulsentantes de los Ayuntamientos españoles ces y, -pasteles, arbitrios extraordinarios somayores de cincuenta mil. habitantes, con obbre- bultos y envases que entren en el térjeto de redactar Tas. conclusiones que han mino municipal! y creación de otro sobre de servir de base a las medidas que se proproductos de la tierra. E s decir, que vamos pone aplicar el Gobierno para reforzar a. volver dé, nuevo a los consumos con todaslas Haciendas locales. Las Haciendas locasus- consecuencias desastrosas y antipopulales están, en su. inoiensa mayoría, atravesan- res, no sólo, con, la carestía de los artículos do, realmente una situación lastimosa. Raro es el Municipio- -no ya de vecindario popu- alimenticios de primera (necesidad para las loso, como son todos estos que han en- viado. cláses humildés (productos de la tierra) sino su representación a la Asamblea, sino tamademás en su aspecto exterior, que era el bién aquellos otros. de capitales modestas de más odioso, del fielato y del registro, pues provincia y aun de cabezas de partido- -que. no se nos alcanza que pueda haber para sin tener la importancia ficticia que les otor- estas cosas ningún otro, procedimiento de ga a aquéllas la organización político- adexacción. S i el ministra y. las Cortes no lo ministrativa del Estado, cuentan, sin embarremedian volveremos otra vez al imperio go, con mayor población y ur desenvolvidel matutero, del consumero, del pincho y miento de vida más fecunda y más próspedel resguardo. Vr. ri esto verdaderamente no r a raro es el Municipio, repetimos, que valía la pena de haber suprimido los conno tiene su- Hacienda en completo desbarasumos. juste y no se eocuentra al discutir sus pre 4 PEDRO MATA
 // Cambio Nodo4-Sevilla