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MADRID- SEVILLA 22 D E D I C I E M B R E PE 1931. N U M E R O S U E L T O í 0 CENTS. KfcíüACUlUiV: PUADO UJJi S A N SEBASTIAN. DIARIO m JP M IL sass OLIVE, t. ILUSTRA VIGE 9.021 SEVILLA DÓ. AÑO 1 L JLs SUSCRIPCIONES i ¡l Sl MOSEPTIMO NUMERO CEIIOANA A l ETOAJV, ANUNCIOS, MUÑOZ IMPORTANTE UNTA GENERAL EXTRAORDINARIA EN EL COLEGIO D E A B O G A D O S D E MADRID Ambiente de hostilidad contra la Junta ¡M a l a jornada la de ayer para la Junta de gobierno del Colegio de Abogados! Críticas, votos de censura, acusaciones, cargos, y en definitiva la exteriorización de un deseo al que fatalmente ha de acceder con la dimisión... Piemos presenciado muchas y muy agitadas reuniones del Colegio, y por ello no nos hubiera impresionado el espectáculo de un encrespamiento, que por la frecuencia con que se ha producido podía considerársele vulgar, pero lo de ayer fué algo extraordinario... fué el derrumbamiento de 3 a Junta: una cosa de torrentera, como con frase gráfica describía un letrado muy i n teligente... Claro es que a nadie sorprendió la hostilidad de que ei decano comenzó a tener pruebas apenas comenzada l a sesión, porque hace tiempo que se barruntaba la tormenta. Pero de todos modos, esperábase que el señor Ossorio sabría capear el temporal hasta lograr una arribada feliz. N o fué así, sin embargo, porque apenas acababa de explicar el incidente desagradable ocurrido a un compañero, el Sr. Bellver, en la Secret a r í a- de un Juzgado, ofreciendo al señor Cabrera- -que fué quien dio a conocer el asunto a la Junta general- -que la de gobierno no desampararía al colega atropellado, comenzaron las protestas y con ellas los alborotos, que y a puede decirse que no cesaron hasta las pnce de l a noche. Asamblea discutirlo, me retiro... (Expectación. E l decano se retira, en efecto, del salón, y el Sr. Guimón ocupa la presidencia. S i el Sr. Ibrán insiste en presentar su voto de censura- -anuncia- suspenderé la sesión unos momentos, para que pueda redactarlo. El voto de censura contra el señor Ossorio y Gallardo Se suspende el acto por cinco minutos, y al reanudarse, se da lectura del voto, que suscriben siete colegiales. Jin él se pide que la Junta declare haber visto con desagrado las reiteradas y constantes infracciones que de los Estatutos del Colegio ha cometido el decano. H a y otro incidente ruidoso, porque el señor Guimón no entiende la letra de dos de los firmantes, y éstos no tienen prisa, por lo visto, en declarar sus nombres... A l fin se aclara lo ilegible, y se concede la palabra al Sr. Ibrán, quien comienza lamentando la ausencia del S- Ossorio, porque, a su j u i cio, debía haberse quedado en el salón para responder a los cargos que se le hagan... E l Sr. Guimón se desgañifa tratando de imponer orden: ¡Señores, por piedad, que estoy afónico... Logrado el silencio, a duras penas justifica la ausencia del Sr. Ossorio, quien se ausentó- -dice- -para que se le combata con tocia libertad. E l Sr. I b r á n defiende el voto de censura, porque ha consentido que falte a varias sesiones el secretario, sin imponerle ninguna sanción... Claro es que también censuró al Sr. Maura, porque, realmente, es quien ha cometido la infracción, pero como el señor Ossorio es su pararrayos... (Nuevas protestas y nuevo griterío) L o censuro también- -añade- porque después de asistir a la Asamblea de Decanos, sin darnos cuenta de ello, como era obligatorio, se ha visto desautorizado por todos los que a tal acto asistieron y ahora, sin. embargo, viene a presidirnos... A ñ a d e q u e hace política, como lo demuest r a el hecho de que haya defendido el propósito de aprobar en las Cortes las leyes complementarias, y le atribuye, además, un trato desigual para los compañeros. Cuando son amigos se les ampara por el Decanato; cuando no lo son, se les abandona... L e i n culpa también que defiende a una persona que es contraria a un su cliente en cierto pleito, y termina diciendo que si los colegiales están sometidos a una disciplina, no puede ser está olvidada por quien viene obligado a imponerla. r drid, se trataba de las leyes complementarias; pero no es cierto, como se ha dicho, que se dejara sólo al decano, ni que se votara ningún acuerdo porque, entre otras razones, indicó el representante de Valencia que como la reunión no era más que un cambio de impresiones, quería consultar con sus compañeros de Colegio... E n cuanto a la d i ferencia ele trato a los abogados, afirma el Sr. Guimón que la Junta procede con arreglo a las denuncias que le presentan. E l Sr. del M o r a l Pues yo tengo casos concretos: el del doctor Albiñana, que no ha sido admitido en el Colegio, mientras hay otros que? condenados tres veces por delitos contra la propiedad, han logrado incorporarse... (Gran escándalo. i E l Sr. Polo dice que, en efecto, ha inte- venido en el expediente de un colegial que había sido procesado, pero como no nos envió el Supremo la certificación acreditativa de las condenas... tuvimos que abstenernos, por falta de esa prueba oficial. E I S r Guimón termina diciendo que cuando se les ha denunciado algún caso de ejer- cicio sin pago de contribución lo. han envia- do al Juzgado de guardia sin perjuicio de ponerlo en conocimiento del delegado de Hacienda a fines administrativos. Creo, pues, que no hemos, cometido las infracciones de que nos acusa el Sr. Ibrán. A partir de este punto la corriente se despeña. Otras intervenciones E l Sr. Serrano Pérez intenta impugnar el voto de censura, pero. no se le oye porque las protestas continuadas y el ensordecedor griterío lo impiden eñ absoluto ¡E l Sr. Ossorio Florit, h i j o d e l Sr. Ossorio y Gallardo, creyéndose aludido por el Sr. Ibrán, dice que es dueño de regular como quiera su vida profesional. M e doy de baja cuando. me parece y de, alta cuando lo esti- trio conveniente. S i ejerzo üh cargo en una sociedad. es porque puedo hacerlo con independencia de mi, título profesional. E x p l i c a la- intervención de su padre en un asunto, pero e! relato tiene poca fortuna, debido al ambiente de hostilidad con que lucha. Y así ha, de volver sobre el tema con aclaraciones que tampoco satisfacen. 1 1 1 Habla el señor Ibrán -Rompió el fuego el Sr. Ibrán, preguntando al Sr. ¡Vidal y Mota si era costumbre que los secretarios permanecieran sentados cuando daban cuenta de los asuntos a los colegiales, y poco después se dirigió al señ o r Ossorio para que le explicase por qué no había leído el acta el secretario, Sr. Maura. P o r q u e éste- -añadió- -es el que tiene l a obligación de hacerlo, por el cargo que desempeña, si no es que esté fuera de Junta por precepto estatutario, puesto que se impone tal sanción a los que faltan tres veces seguidas sin causa justificada... E l S r Ossorio: S u señoría ha pedido Ja palabra sobre el acta. N o admito discusión m á s que sobre este punto concreto... Se produce el primer alboroto. E l señor I b r á n y con él una gran parte de los colegiales, sostienen que del acta se trata, pero el decano insiste en su negativa... Se da lectura del arteulo 32, que determina, en efecto, que cuando se falte a tres juntas seguidas, sin la debida justificación, el vocal secretario será dado. de baja. -S i no se ha hecho esto- -grita el señor Ibrán- ¿por qué no. ha venido el Sr. M a u ra? Porque, el señor decano falta como tal a sus deberes, haciéndose acreedor a un voto de censura... E l Sr. Ossorio: Pires para que su señoría D u e d á presentarlo- con toda libertad, y la v La votación Por fin, votación ¿Nominal? ¿Secreta? Nuevos debates, nuevas discusiones apasionadas, hementísimas. Se interrumpe dos o tres veces por las protestas de los m á s exaltados. É l Sr. Onis pronuncia frases que estima ofensivas el duque de Canalejas. Ciérranse las puertas para que nadie se ausente... Resultado: Ciento veintisiete colegiales rechazan, el voto de censura; ciento catorce, lo consideran justo. Contestación del señor Guimón E l Sr. Guimón contesta al Sr. Ibrán, manifestando que del caso del Sr. Maura había mucho que hablar. Baste, sin embargo, que haga saber; a los compañeros que sé ha reintegrado al ejercicio de sus funciones con el beneplácito de todos y con nuestro unánime asentimiento. Respecto a la Asamblea de Decanos, yo fui el primero en hablar, y por consecuencia, sé cuánto en ella pasó. E r a continuación de la que se celebró en Sevilla, y a la cual asistió el Sr. Ossorio con su sola representación, porque sabía que en ella se habían de tratar muchos asuntos de interés para nuestra profesión. E n la de M a- Elcaso del doctor Albiñana Comienza a advertirse olor a dimisión al ponerse a debate el número segundo del or, den d í a R e c u r s o interpuesto por. el señor Albiñana, contra el acuerdo de la Junta de gobierno que dejó en suspenso su incorporación al Colegio. E l S i v Guimón da cuenta de la tramitación de este asunto, y dice que la Junta ha usado de las facultades que le conceden los Estatutos Pero lo acordado por esta; -añade- -es definitivo, Podéis resolver osotrog
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