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DIARIO ILUSTRA- D O A Ñ O VI G E SI MOSEPT 1 MO 10 C T S NUMERO F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A ABC SE T E M E Míster DIARIO DO. ILUSTRA- AÑO VIGÉ- SIMOS EPT 1 MO 10 C T S N U M E R O A EL MONUMENTO BLASCO IBAN EZ E l alcalde de V a l e n c i a cree que h a y que e r i g i r dos monumentos. QUE... (Loa periódicos. S t i m s o n es pesimista. N O S O T R O S, LOS J U G A D ORES JíaSana tu sortea... Confesamos ingenuamente que nos; han decepcionado un poco las declaraciones que el alcalde de falenda acaba de hacer a un periodista acerca de la deuda que aquella región tiene pendiente con el más grande de sus escritores contemporánoes. N o hay que decir que nos referimos al monumento a Blasco Ibáñez. A juicio del alcalde de Valencia, el homenaje a Blasco tiene dos aspectos. U n o político y otro literario. E n Blasco Ibáñez. había el hombre de lucha, el republicano fervoroso que se esforzó toda su vida por la implantación de la República en España. España entera le debe, pues, un homenaje, y el modo mejor de pagar está deuda es erigirle un monumento por suscripción nacional. Pero queda el otro aspecto, el literario. E n opinión del alcalde, este homenaje debe ser sólo de Valencia, al literato que supo, exaltar a términos universales la. riqueza y las bellezas valencianas. A este segundo monumento; que será funerario, contribuirán- sólo los artistas regionales. Se levantará en el jardín de Monforte, que es un sitio bellísimo y muy en armonía con el espíritu del glorioso maestro valenciano. Se instalarán en el recinto bibliotecas públicas con todas las obras de Blasco, y los artistas regionales modelarán las figuras más representativas de su producción literaria. N o se nos alcanza el porqué de esta distinción. Aparte de que no hay manera de desdoblar lá personalidad substantiva de un hombre de la talla de Blasco, no creemos que por grande que sea su figura política de republicano fervoroso, batallador y consecuente pueda superar la fama universal que adquirió con, su producción literaria y su temperamento prodigioso de artista excepcional: Tampoco creemos que el homenaje a Blasco pueda reducirse a los términos limitados y estrechos de un sentimiento regionalista, por sincero y exaltado que sea. Cuando el nombre de un escritor traspone las fronteras y se difunde por el mundo entero deja de pertenecer a una región para convertirse en gloria nacional y en porta. voz de la grandeza patria. Habríamos incluso de prescindir del fundamento real de los valores éticos y estéticos de toda la. labor de Blasco, función reservada a la crítica de la posteridad- -la posteridad se reserva siempre el derecho de formular sobre toda obra humana su juicio inapelable- y bastaría la divulgación de su nombre para sentirnos todos los españoles orgullosos de él. ¿Por qué empequeñecer esta grandeza universal con la erección de dos monumentos distintos, que, por buenos que sean, tienen artísticamente que perjudicarse el uno al otro? ¿P o r qué repartir entre dos homenajes el dinero que destinado únicamente a uno le puede hacer más grandioso y más magnífico? ¿Se trata de glorificar a un hombre representativo? Pues glorifiquémosle de la mejor manera, y que cada cual haga después la distinción que le acomode. Unos dirán al verle: Fué un gran republicano. Otros podrán decir: Fué un gran artista. Y los demás dirán sencillamente: Fué Blasco Ibáñez. PEDRO MATA Se teme que... S é temen muchas cosas: el mundo está lleno de temores. Se teme, que Alemania se vea obligada a declarar ta moratoria general; que el Gobierno. aús- tríaco no pueda pagar en las próximas se- manas a los funcionarios públicos; que. Hungría abandone el caminó dé la política moderada; que Rumania no pueda manten e r el cambio del le i; que Turquía... E l mundo, tan campante todavía hace menos de tres años, se lia convertido en un valle de lágrimas. Plasta. los países repletos de oro tienen que -luchar contra dificultades enormes: el déficit del presupuesto genera! norteamericano asciende a unos 25.000 m i llones de pesetas, y Francia no sabe cómo y adonde exportar. E n cuanto a las Repúblicas de la América ibérica, ha bastado la baja de los precios de das primeras materias cuya exportación constituye, casi l a totalidad de los ingresos- para que apareciera bruscamente la desproporción entre sus. ambiciones y sus recursos, y el hecho que el anhelo de los países en cuestión de llevar una vida muy diferente- de la que les ha sido designada por l a Naturaleza, ha contribuido mucho más a l a limitación de su soberanía que el mismo imperialismo de los Estados Unidos. L a Humanidad balancea entre dos extremos: un optimismo bucólico y un pesimismo desolador. Cuando todo anda bien, se produce y se compra, sin tener en cuenta las necesidades reales. Cuando todo anda mal, la Humanidad restringe- de repente; sus deseos naturales de adquirir, lo. ue determina restricciones de la producción. K n ei primer caso, se apodera de los hombres el mito del progreso continuo, y en el segundo caso, creemos que necesariamente hemos de i r de mal en peor. P e t ó precisamente en el mal se encuentra él germen ele la salud, como cada baja en la Bolsa encierra una potencialidad de, alza. E l dinero que se retrae, sale a un momento dado, y como el margen de subida es considerable, todos compran ante el temor de llegar demasiado tarde. L o mismova a ocurrir en ía economía mundial. Como el precio de varios artículos está ya por debajo del coste de producción, se deja de producirlos, y llegará un día en que se agoten los stocks, cuya acumulación en los años de las vacas gordas fué la causa principal del estallido de la crisis. Y en cuanto escaseen las primeras materias, saldrá dinero para adquirirlas, y subirán rápidamente los precios. Claro está que el saneamiento no será sino transitorio (durará de cuatro a seis años, como el auge de l a época 1923- 29) ya que con la organización primitiva de la economía mundial l a subida de los precios provocará rápidamente otra superproducción, y todo recomenzará da capo. L a crisis que estamos sufriendo no es- la primera en la historia de la- economía, y por no retroceder más en los decenios, sólo mencionaremos la de hace dos lustros, cuando, después de la escasez determinada por l a guerra, una excesiva actividad industrial provocó una. situación muy semejante a- la actual. Desgraciadamente, la Historia nada enseña a los hombres. ANDRÉS R E V E S Z Dicen por ahí que se han vendido este año pocos billetes para él sorteó edé Navidad. ¿Por qué? N o vamos! a suponer- que los españoles, con sólo locho mesfe dé régimen republicano, se han- cürádo de; tddps los vicios del obscuranti smo. Todos estamos convencidos de que l a República hará más inteligentes y felices a los españoles; pero andando el tiempo. Entonces, ¿es porque falta dinero? S i n embargo, está demostrado que el buen jugador arriesga más cuando más apurado se encuentra. Porque escasea el d i nero, precisamente, deberían los españoles poner su ilusión en la lotería, la única cosa que puede salvar a los verdaderamente desesperados. ¿O es, por último, que a l español le ha fallado l a ilusión suprema? ¿Que el español empieza también a desengañarse nada menos qué del gordo de N a v i d a d? Este sería el peor de los síntomas. Pues verdaderamente no se concibe al español sin la fe en el. azar. Que: le quiten los reyes, la parada de Palacio, los plumeros, ei presupuesto de culto, y. clero; que sea titulado, entre todos los hombres del mundo, trabajador por mandato constitucional; pero que no le arrebaten- la dulce- esperanzaren la lotería. Gran jugador en el, juego, arriesgado de la Historia, el español ha vivido siempre poniendo su confianza en el gordo. Y hiv. i sido efectivamente, premios mayores de l a lotería l a mayor parte de sus obras y sus. hechos. L a expedición de las tres cárabeías colombianas, ¿qué fué, -n realidad, sirio acertar el gordo; de los gordos en la enorme lotería de los siglos y los mundos? ¿N o fué otro gran premio de Navidad el tropezar con el cerro de Potosí? Y si miramos bien, que un escritor obscuro y viejo como Cervantes salga un día, de pronto, publicando el Quijote, sólo a l a lotería podemos, atribuirlo. Y un buen golpe de lotería fue, sin duda, la aparición de Goya en medio del- neoclasicismo atildado e infecundo y eft l a decadencia creadora de nuestro. final dieciochesco, j. 1 e Como en abril. E n el mes de abril se abalanzaron los españoles a las urnas a j u gar a la lotería de la elección. Y les cayó el gordo. ¡Qué fácil! De una vez, de repente y sin esfuerzo, los españoles se encontraron con el graa apremio de la República. Así es, como le gusta a España que vengan las cosas. ¿Irá a perder ahora su ilusión más antigua? ¡Que los dioses no consientan semejante desgracia! H a y que seguir jugando a la lotería. H a y que; convencer 3 jSfc. gente de que una mañana cualquiera puede parecer del fondo del Congreso o de la ca cza de un ministro la fórmula (el trigémino del doctor Asnero) que produzca la dicha -el esplendor de España. Y o no quisiera nunca contemplar, a España sin fe. S i n la. profunda ilusión en los juegos de azar. S i n la aptitud- corno religiosa para soñar. ¡Oh gran nación- soñadora! J 1 r JOSÉ M. SALAVERRIA a
 // Cambio Nodo4-Sevilla