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PEQUEÑAS M E M O R I A S DE UN E S P E C T A D O R DE CINEMATÓGRAFO y a la tierra del suelo. Después de las películas, dos hermanas aparecen en el escenario, y cantan, y van accediendo, en cuestión de ropa, a las sucesivas y cada vez más apremiantes exigencias del- público: Raquel y T i n a Meller, 1906. ¡Aquellos valses del pianista, iluminado por la gota de luz de una bombilla con bozal, mientras se proyectaba La caballería italiana en maniobras, Aladino, o La lámpara maravillosa, y un Drama entre pescadores... 1909. Aeroplanos, M a x Linder, Salustiano; las primeras películas c o n artistas de la Comedia Francesa Teatro fotografiado. Técnica de regisseur. Todavía es el miedo un temblor de todo el cuerpo y unas manos de garrotín. Todavía es el asombro, una boca y linos ojos muy abiertos. Todavía se bosteza y se frota el estómago cuando hay que tener hambre. Todavía se ama de rodillas, con las dos manos sobre el corazón... 1911. T r i u n f o absohito de M a x Linder, con sus ojos redondos, su bigote breve, sus ondas sobre la frente, su cuello alto, su. chistera, su bastón v su Jane Renouard con un lunar en la mejilla. E l busca principalmente los malos olores- -e l queso de Camembert, por ejemplo- para llevar la expresión fisonomica al h m i- MAX L I N D E R EN PEDICURO POR AMOR 1896. Aquel año los Reyes Magos me trajeron una linterna mágica con proyector de petróleo. M i s amigos asistían a las sesiones que daba yo en el cuarto de los armarios. Aparecían en la sábana blanca Los patos asustados. El negro perseguido por un cerdo y Caperucila roja. U n día estuvimos a punto de arder todos. Y o era el operador y había prendido fuego a una blusa. Aquella noche dijo mi padre: -E s t o s juguetes modernos son muy peligrosos. ¡Y a lo decía y o! Hubiera sido mejor, como te dije, el hermoso caballo de cartón y el uniforme de húsar. 1898. M e compraron un zootropo, porque había consentido en terminar la botella de aceite de hígado de bacalao. L a ilusión me duró unas horas nada más. Se cansaba uno de hacer girar aquel cilindro acuchillado, y El diablo con el tenedor no tenía ninguna gracia. 1900. M e llevan a un cinematógrafo de verdad. E s maravilloso. L a s películas duran tres o cuatro minutos cada una. Llegada de un tren de viajeros: los viajeros caminan por el anclen muy de prisa, se detienen ante el público, ríen, y termina. El presidente Loubet se rinde a la Exposición: el presidente Loubet, pequeño, con su barbita blanca, recortada; su frac y su sombrero de copa, baja por unas escaleras, sube a un coche con postillones de peluca, y el coche se dispara a toda marcha, mientras sus ruedas giran hacia atrás. Luego, una película en colores, de magia, con berzas que se abren para que nazcan niños y un hada blanca con una estrella en la frente. L o s movimientos son rápidos y ortopédicos. Dinamismo Morse. Películas l l o v i d a s todas ellas, a fuerza de grises, de rayas y de manchas. Una cosa de sueño y un espectáculo instructivo. M i hermano mayor me dijo cuando apareció el coche con postillones del presidente L o u b e t ¡Es un coche a la Santos D u m o n t! 1903. E l cinematógrafo progresa rápidamente: Las danzas de Loe Fuller, Un crepúsculo en jerusalén, Toribio, alhamí. I r al c i nematógrafo cuesta mucho dinero. E l asiento de banco, diez céntimos pero esto es lo de menos. Se gasta una fortuna en cacahuetes y en naranjas. 1905. Llegan a las ciudades los grandes cinematógrafos nómadas, con tabiques de tabla, con tejados de lona y con el órgano Lemonniere Freres, que derrama la música de m i l acordeones graves, entre iluminaciones y pajecillos, que dan vueltas y tocan la campana. Son E l Palacio de la Proyección, E l Cinematógrafo F a rrusini, E l Vadera... L a obscuridad es absoluta. L a máquina de proyectar trepida como una motocicleta. Huele a alpargata, a sudor KL CIRCO CITARLES CHAPLIN