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DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGESIMOSEPTIMO 10 CTS N U M E R O DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O S E P T 1 M O 10 CTS. N U M E R O F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A HABLA HITLER Versalles, el odio ciego, solemnizado por las firmas de los g r a n des estadistas. CRÓNICAS D E PARÍS Signos de otros tiempos Estamos en l a época de las ventas benéficas; la proximidad de los rigores invernales hace que las personas caritativas se preocupen de los infelices desheredados de l a fortuna; cada colonia extranjera trabaj a por sus compatriotas pobres. Así. las E m bajadas de Italia y de Polonia prestan gustosas sus salones, para esas ventas benéficas, y allí donde otras veces en las fiestas diplomáticas se agrupan las flores costosas y los artísticos bibelots se ven ahora, perfectamente clasificados, esos m i l objetos que parecen arrancados de los grandes almacenes, y que, vendidos por aristocráticas señoras a precios ínfimos, han de aportar crecidas sumas para remediar hondas desgracias. Una vez mas tenemos el privilegio de ofrecer a nuestros lectores una colaboración genuinamente sensacional. Adolf Hitler, el líder fascista que cree tener los destinos de Alemania en sus manos, habla de sus ideas y propósitos. Los tres artículos que componen esta información han sido adquiridos exclusivamente para ser publicados en A B C L o que Alemania necesita es un nuevo diagnóstico de su situación económica e i n dustrial. E l hombre m á s ciego comprende que Alemania se halla al final de su poder. H a L a colonia rusa tiene un hada protectoblar de cumplir tanto las deudas privadas ra en la princesa de Grecia, nacida gran como las políticas sería l a cosa m á s risible duquesa Helena, que ya ha organizado con que se concibe, si no fuera por la tragedia éxito varias fiestas; la condesa Silvia M a n que envuelve; pero, infortunadamente, este zoni lia abierto dos días los salones de la es el caso. Cualquiera que conozca el discurEmbajada de Italia, con objeto de allegar so que el presidente del Consejo de ministros recursos para socorrer a los suyos, y no de Francia, M Fierre Laval, pronunció rehay que decir, tratándose de una dama que cientemente en P a r í s ha de convenir en que cuenta con tantas y tan merecidas simpala opinión oficial francesa no ha adelantado tías, las estancias del palacio de la calle de una pulgada ni comienza todavía a hacerse Varenne. se han visto concurridísimas. M a s cargo de la gravedad que encierra el problesiendo tantas y tan variadas las mercancías ma económico del mundo actual. expuestas en los diversos staiids, el- favor Opiniones conscientes en Inglaterra y los clel público se ha manifestado en uno de Estados Unidos, reconocieron la locura suiéstos muy particularmente. Y h e a q u í el sigcida del arreglo económico a que se vio forno de los tiempos: las damas más elegantes zada Alemania en i g i S- r o r g Se recordará A D O L F O HíTLER, y los caballeros m á s chic, desdeñando los que el profesor Maynard Keynes, de l a U n i caprichos de porcelana y de cristal, los coversidad de Cambridge, levantó su voz en llares multicolores, los muñecos modernisaquellos días críticos, llamando la atención tado de Versalles y a las gigantescas sumas tas, los frascos de esencias, los bordados a l del mundo con respecto al desastre económique son necesarias para prevenir que aquémohadones, las delicadas piezas de lencería co que germinaba detrás de los párrafos t i llos perezcan o se rebelen. ¿Comprende el que se les ofrecían a precios inverosímiles, ránicos del idiótico e insano documento de mundo que si Alemania pudiera actualmeniban directamente, ¿adonde creerán nuesVersalles. Aunque las protestas austro- gerte cumplir sus pagos poiíticos de acuerdo tros lectores? ¡al stand de los comestibles! manas y norteamericanas fueron oídas, la con el Tratado de Versalles sólo podría haY era de ver a las aristocráticas compraenfermedad de la victoria entenebreció el cerlo aumentando desesperadamente sus exdoras, a las princesas linajudas y hasta a cerebro de los hombres de Estado que eran portaciones hasta llegar a la fantástica suma algunas Altezas Reales saliendo de lá moresponsables en aquellos días. E n vano el de quince a veinte mil millones de d ó l a r e s rada diplomática con una cargamenta de boconde V o n Brockdorff Rantzau, delegado anuales? ¿Comprende el mundo que esto, tellas de vino, de latas de- conservas, de salde Alemania en Versalles, se negó a firsignifica el desastre de casi todos los sistechichones envueltos en sus cubiertas plateamar el Tratado. Sus protestas fueron acamas económicos existentes? Sería un dumdas, de olorosos paquetes de café y de té lladas, y tuvo que abandonar el puesto, dé- pinq que; comparado con el ruso, dejaría y de todos, en fin, los artículos que forman jando lugar para los representantes; entona éste en las proporciones de un ridículo el stock de nuestras tiendas de ultramarices supremos, de, los partidos católico, cenpigmeo. Hablando a graneles rasgos, A l e nos. Algunas, como T a conocida y Opulenta tro e internacional- socialista. E l mundo remania sería la única nación que no tendría artista Ganna Waiska, llenaron materialcuerda también lo acontecido entonces. L a gente desocupada, mientras que el reverso mente de vituallas su magnífico automóvil. nota principal de la enciclopedia de V e r le veríamos en casi todos los países resF u é el éxito de la primera tarde de venta salles fué el odio cieg- o, solemnizado por las tantes. Esto suena a paradoja, pero es quifirmas de todos los grandes estadistas hasta tal punto, que en la tarde siguiente zá un ejemplo de lo que George Meredith mundiales. L a delegación alemana había sido fué necesario renovar las provisiones. -la hubiera llamado el arte de la fatalidad forzada previamente a endosar el documenamable embajadora, condesa Manzoni. que S i Alemania pudiera por medio de un conto. E l Tratado de Versalles fué firmado bajo no admitía donativos, sino solamente el precierto mundial y tarifas convenientes expresión, y todavía esta circunstancia, que cio de los artículos, veía, satisfecha, el gran portar la cifra mencionada m á s arriba- -y por sí spla hubiera sido suficiente para dessuceso de su venta, caritativa. esto es absolutamente necesario si se quiere calificar cualquier acuerdo ante los ojos que Alemania pague sus tributos- entonY a lo saben, -pues, nuestras damas, si es del Derecho, se canonizó y santificó gracias, ces probablemente sería la única nación del que el nuevo régimen político 110 ha amora los esfuerzos concentrados de una gran mundo que marchase adelante. Este es el mayoría de los Gobiernos y 1 a Prensa i n tiguado sus impulsos generosos, de que tan sentido del propósito del Tratado de V e r ternacional. salles, y prueba asimismo lo absurdo de. pródigas han sido en todas ocasiones: si para contrarrestar las desgracias de- sus- potodo el acuerdo. E s obvio el reconocer que Esto continuó por largos años, sin que nos encontramos al final de un círculo v i bres o para aminorar el hambre de ios sin se notara ningún esfuerzo por parte de los cioso. E l Tratado de Versalles ha probado trabajo piensan en la organización de a l débiles Gobiernos alemanes para llevar las que dentro de treinta años será el m á s forguna venta- de caridad el é x i t o e s t á en l a cosas a un desenlace final. Y sin embargo, midable booinerar. g en la historia de la E u sección de c o m e s t i b l e s e s el s i g n ó d e los las condiciones económicas exigían, en su ropa moderna. -tiempos. siniestro y creciente desarrollo, una revisión para Alemania y el resto del mundo. M O N T E- C R I S T O M e basta referirme, al tremendo ejército de (Copyright. American Ncivspaper Allos desocupados como consecuencia del T r a P a r í s diciembre, 1031. liancc.
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