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DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIG E S 1 MOSEPT 1 MO 10 C T S N U M E R O DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O S E P T I M O 10 C T S N U M E R O FUNDADO E L i. DE JUNIO DE igos POR D. TORCUATO LUCA D E T E N A piera Dios por cuantos d í a s! Luego, llegaría l a crueldad del hielo a fosilizar los cris Empezamos l a era- de devolver tales de la, nieve; el algodón se haría piedra, A l e m a n i a a los alemanes. la sabana, estrato, y Tos hombres empezarían a, v i v i r no sólo aislados del mundo exY III terior, sino del planeta quedos llevaba soA medida que el tiempo pasa, los Estabre sus hombros. ¡Menos mal que la tierra, dos Unidos abandonan oii actitud observaentre tanto, sentina el paradójico abrigo dora con respecto a los asuntos que se de ADOLFO H I T L E R de aquella misma nieve que congelaba a los baten en Europa para convertirle en un hombres! (Copyright American N. ewspaper A l personaje que sufre los efectos del drama liance. E n las grandes nevadas las casas se incoque en este continente se desarrolla. Se municaban entre sí. L a vida de relación se acerca el día en que los Estados Unidos suspendía, hasta el punto de que, sobre ¡a descartaran su vieja doctrina washi- ng tpriiablanca superficie, sólo se veían asomar las na de aislamiento político. V e r á n la impochimeneas, como tallos de un sembrado o sibilidad de extenderse comercialmente y- a como periscopios de naves invisibles. Entonla vez permanecer, alejada de los asuntos ces todas las chimeneas vertían a la vez- E l ilustre escritor Sr. M a r t í n e z políticos. L o s Estados Unidos tendrán que Kleiser h a publicado una interesus manantiales de humo, como alientos de hablar en voz alta en estas horas magnas, s a n t í s i m a novela, Los hijos de- la pechos fogosos, y aquellas cálidas respirade nuestro destino. Hoz, Reproducimos con mucho gus- ciones parecían helarse al recibir el beso to el siguiente c a p í t u l o De hecho, los Estados Unidos han emglacial de l a atmósfera, hasta formar una pezado ya a expresar su opinión acerca de nube densa, inmóvil, acostada sobre la tie H a b í a n pasado tres años. L a s obras del la situación actual. M e refiero a las declarra con una especie de sólida pesantez. D u salto estaban ya hacia la mitad de. su ejeraciones del senador W i l l i a m E Borali y rante la noche salían por las chimeneas lencución. Los múltiples jornales que los vedel congresista Louis T MacFa. -ien. Aquí güetazos de fuego que. lamían el terrón Je cinos percibían fueron, desde el primer instienen ustedes, al genuino americanismo exla nube de humo e irisaban l a informe capa tante, suficientes para sellar las paces enpresándose, en el lenguaje de la. vida diaria. plúmbea con resplandores, de incendio. E n tre los ingenieros y E l Ceñajo. P o r lo deEsta es quizá la razón por l a cuai e l homtre tanto los riscos de la hoz lloraban de más, ni ellos ni el Bisojo parecían apenas bre de la calle ha tomado interés en el protristeza y. sus l á g r i m a s s e condensaban y se por el pueblo. Pasaban el día dirigiendo las blema. E l senador Borah es hov casi tan alargaban, formando estalactitas y enrejados obras y la noche en una casita, construida bien conocido en el mundo como cualquiede cristal, que descomponían la. luz. en una en el fondo de la H o z ra de los grandes estadistas de los cincuendanza de cambiantes, de reflejos y de coloSe disfrutaba de un tiempo suave, improta últimos años. res. Cuando esto ocurría, la vida se apagapio de la estación, porque aún no había terba, las pasiones se adormecían y la vida en E l choque histórico entre M Laval y el minado el mes de abril; pero cuando algutera se reconcentraba en torno a los hogares, senador Borah ha servido para iluminar el no, comentando aquella temperatura delicioque devoraban leños, tostaban ropas, ahumaproblema del mundo. Por una. parte, es la sa, decía delante, del tío M é r l í n ban paredes y arrancaban lágrimas de escoactitud- limitada, regional y de. venganza; -Se nos ha anticipado la primavera. zor a los ójps. Y se convertía- cada hogar por la otra, una vasta capacidad para v i- Respondía é s t e en un ara, cada leño en un símbolo del sualizar los problemas desde arriba. Este es. -Allá veremos; todavía no han venido sacrificio y cada persona en una vestal que y ha sido siempre, el único medio de acaulas golondrinas. rendía su. culto alredededor del fuego sadillar el género humano para que se salve Para el tío Mcrlín, era ésta una. señal que grado. de las situaciones amenazadoras y entrar en no mentía nunca, y, en esta certeza, no el terreno de la buena voluntad y mutua aceptaba pronósticos de buen tiempo que, T a l porvenir era el que parecía prepararcomprensión. no estuvieran avalados por el regreso a sus se para. ¡E l Ceñaj. o con. ocasión de aquella Desde luego, las cosas en Alemania denidos de las aves emigrantes. Aquel a ñ o e l imponente nevada. ben modelarse enteramente de nuevo. H a y tío Merlín acertó. U n a mañana, inesperada A l mediodía; regresó al; pueblo L u z Veíiía que reconocer có. mo las masas que nos llemente, después de una noche entoldada y van al Poder se hallan, disgustadas y desdesencajada yerta, vacilante, con las órbitasmuy fría, empezó a poblar lo? aires la ma- ilusionadas con todo lo que se ha hecho descontraídas, hasta casi: ekpulsar de su seíit? gia de la nieve. A l principio í u? o n unas; los globos espantado de sus- ojos- Llegó a de que Alemania firmó el Tratado ele V e r aladas mariposillas blancas, ingrávidas, l i salles. Esos millones de seres que están desu- casa, buscó a d o n P e r p e t u ó y fué a eiico h- geras, que temblaban en el aire, descendían t r á s dé mí no esperan que mantenga el misla- arle junto al- hogar de la cocina. -Ante él, vacilantes y perezosas, y, antes de caer, re- en pie, arrancándose sin piedad mechones- de mo régimen que hay en la actualidad. E s montaban todavía un instante el vuelo, como su alborotada- y rubia cabellera, balbuceó con todo lo contrario. Piden un nuevo Estado, temerosas de mancharse al contacto c o n l a nuevas ideas y concepciones heroicas en luvoz que parecía el eco lúgubre de un gemido tierra. Luego las mariposillas se hicieron de angustia, una sola, palabra gar de promesas vacuas con que nuestro mariposas; después, nudos de una espesa parlamentarismo les ha estado engañando ¡R a m ó n malla de tul que, apretando el tejido, acabadurante estos últimos años. Esas mismas Don Perpetuo dio un salto, se fué hacia ron por cerrar el horizonte y borrar el masas quieren sentir y saber que una sola ella, tomó sus dos brazos con las manos paisaje. Y a no temblaban al caer; las m i cabeza es responsable, y no el huero y anócrispadas, y pálido, cianótico, centelleante, riadas de copos, bajaban silenciosas, solemnimo sistema de partidos del Estado burpreguntó: gués. nes, augustas, deleitándose en la voluptuo- ¡R a m ó n! ¿Q u é dices de Ramón? ¿Dónsidad de la caída, sin despertar ruidos en E l sesenta y cinco por ciento de todos de está R a m ó n? su descenso ni herir el suelo al tropezar mis partidarios son obreros manuales, per- ¡Allí! -respondió L u z como una socon él, como pudiera hacerlo una cascada tenecen al proletariado. E l saberlo será sunámbula. Y señaló hacia el Norte. silente de plumas de cisne; y, mientras el ficiente para aquellos que temen, algún com- ¡Q u é h o r r o r! -s u s p i r ó don Perpetuo, albo telón cerraba la boca del grandioso es- plot monárquico escondido en las filas de sofocado por la emoción- Pero ¿le ha pa- cenario, se operaba detrás la gran mutación nuestro partido. N o obstante, l a nueva A l e de la Naturaleza. Citando, el veló se deseo- sado- algo? mania no titubeará en emplear todo lo que rriese, se. habrían borrado los contornos, -lasf -No, le encuentro. fué útil en él régimen a n t e r i o r a la guerra. formas y los colores; se habría apagado la, Dónde le; has perdido? Permítaseme decir que es evidente lo abv i d a h a b r í a desaparecido el suelo. Aquello. Y a n o hubo medio de conseguir que L u z surdo de todos esos rumores concernientes era algo trágico, irremediable; era labor de ofreciese m á s ciatos. O no entendía las prea la marcha de los Nazis sobre Berlín. E l sepulturero, sentencia, de confinamiento que g. untas o no sabía contestarlas, perdida en colapso del presente Gobierno es sólo cuesla. -obscuridad mental. de su locura; y se tión de meses o tal vez de semanas. ¿Por caía; sobre el lugar. S i la nevada seguía q u é entonces, tratar de apresurar el pro- apretando, quedarían interrumpidas. las co- limitaba a s o l l o z a r a t i r a r s e del pelo y a repetir entré sollozos, con una desesperaceso inevitable? Es lo mismo que apresu- municaciones; el alcalde se convertiría, en ción sorda y üolorosa, que desesperaba a rar la llegada de la primavera con una l i n soberano, el pueblo en Estado, el Municipio terna de bolsillo. en nación, -y- los montes- eir fronteras, -su- su vez a don Perpetuo: HABLA HITLER Y 1 a primavera se acerca para nuestra pobre, infeliz Alemania; pero, no acariciairitis ilusiones y sabemos que el principio, de nuestro régimen n o s e r á tarea fácil. S i n embargo, estamos entrando en nuestra era con l a solemne determinación de devolver Alemania a los alemanes. LOS HIJOS D E L A HOZ 1 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla