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COLONIA ESCOLAR A MALAGA. -La primera colonia Los familiares de los pequeñiielos los despiden escolar madrileña de invierno ha salido en la estación. (Foto Benítez- C asaux. para Málaga. ¡A y Ramón! ¡A y Ramón! ¡A y R a món! N o había tiempo que perder. D o n Perpetuo, a riesgo de caerse, bajó a grandes saltos la escalera. HACE FALTA U N A DEFINICIÓN E l Automóvil Club de España tiene la costumbre de servir periódicamente a sus socios un boletín, en el cual se publican, además de todas las disposiciones oficiales relacionadas cor- el automovilismo y el turismo, cuantas noticias pueden interesar a los propietarios de. coches. E n el último número repartido estos días se insertan íntegros dos dictámenes, firmados por los letrados don Ángel Ossorio y el Si Clemente de Diego, acerca de una cuestión que ingenuamente creíamos resuelta, pero que, por lo visto, continúa y sabe Dios hasta cuándo seguirá todavía en los telares de la discusión. Los antecedentes son éstos: E l Comité paritario interlocal de Transportes Urbanos de Tracción Mecánica de M a d r i d viene presentando al cobro, en concepto de cuota corporativa, a los propietarios de automóviles particulares unos recibos cuyo valor asciende al i por 100 de la patente nacional de circulación, más el 10 por loo del líquido resultante. Esta cuota forma parte de los recursos con que cuenta la Organización Corporativa Nacional, creada por el Gobierno de la Dictadura. Además, el mismo Comité paritario formuló unas bases, aprobadas después por el ministerio, para el contrato de trabajo a que han de sujetarse los patronos y obreros sometidos al Comité, en las cuales se considera patrono a toda persona individual o colectiva que satisfaga patente nacional como propietaria de un automóvil, y obrero al chófer que lo conduzca. Y ésta es la cuestión. ¿Hasta qué punto puede considerarse patrono al particular dueño de un automóvil? E l chofer particular ¿es un obrero o es un sirviente? ¿Qué obligación puede haber contraído el propietario de automóviles particulares por la actuación de un Comité paritario en que no está representado? ¿Qué debe hacer el propietario de un vehículo particular cuando el conductor exige el cumplimiento de las bases? Los dictámenes, largos y prolijos, como cumple a letrados de tan alta fama, analizan, trituran, desmenuzan y exprimen toda la legislación que rige en la materia para deducir, con una lógica que a cualquiera parecería irrebatible, lo que tiene de arbitra- rio y absurdo el criterio del Comité paritario de Madrid. E l argumento íut- damental lo facilita el propio Código del trabajo, que de, manera taxativa, concreta y terminante dice en su artículo 147: Se entenderá por servicio doméstico el que se presta mediante jornal, sueldo, salario, remuneración de otro género o sin ella, que sea contratado, no por ur patrón, sino por u: i amo de casa que no persiga fines de lucro, para trabajar en una casa particular ai servicio exclusivo del contratante, de su familia, de sus dependientes, bien se albergue en el domicilio del amo o fuera de éi. ¿Y qué es un patrono? También lo dice el Código: E l particular o Compañía propietaria de la obra, explotación o industria donde el trabajo se preste. N o puede estar más claro- -comenta el Sr. Ossorio- que sin la idea de una obra, de una explotación o de una industria ejercida profesionalmente y con fin de lucro no aparece el concepto de patronazgo. El Sr. Clemente de Diego se pregunta: E l jardinero de una finca de recreo, el mecanógrafo de un rentista, el chófer de un automóvil particular, ¿son obreros? Basta la- exposición ele la pregunta para presumir la respuesta. E l Sr. Clemente de Diego apura incluso la argumentación. Cita el caso especial del chófer de médicos, notarios y otras profesiones liberales, que exigen un desplazamiento de actividad más o menos frecuente, y en que podría presumirse que el trabajo del sirviente contribuye i n directamente a la producción. Pues n i aun así, n i aun así, porque el servicio del chófer es meramente personal, tiende a facilitar una actuación, pero no actúa en la producción por sí mismo. E l médico puede hacer la visita a pie, puede tomar un taxi o un tranvía; puede producir sin chófer. L a cuestión parece que está clara, ¿verdad? pues no está clara. Porque contra todas estas razones lógicas, jurídicas y hasta de sentido común existe sin revocar una disposición del ministerio de Trabajo, aprobatoria de unas bases, en la cual se apoya el Comité paritario de Madrid. Y el Real decreto de Organización corporativa dice expresamente: Contra las decisiones del m i nisterio de Trabajo no cabe recurso alguno N o cabe recurso, pero cabe una solución: reformar el Código de trabajo, y definir de nuevo, de una manera clara y terminante, lo que es obrero y patrono. Reformar el Código o revocar la disposición del ministerio. L o que no se puede es vivir en un régimen de contradicciones. PEDRO M A T A MODOS Y MODAS DE M A L DECIR U n m o n o e n la A c a d e m i a E s pañola acompañado d e cante jondo) L a Academia Española arrovecha el tiempo lindamente. Según las notas oficiosas del otro jueves figurarán en la nueva edición del D i c cionario oficial el mono de los mecánicos acompañado del vocabulario completo del cante jondo U n mono nunca está de más en ninguna parte para hacer monadas y monerías, y en cuanto al vocabulario del carne jondo quién puede dudar de su importancia y necesidad en el Diccionario español? Nada más apropiado, por otra parte, para facilitar las españoladas en el extranjero. E l acuerdo puede tener además un complemento pintoresco para divulgar el uso propio de tan frondoso tecnicismo: incluir, por ejemplo, alguna ilustración musical de ópera flamenca en las sesiones de recepción de la Academia. L o s jaleos de la calle serían allí de un efecto sorprendente, y unos tientos o un fandanguillo iniciados mímicamente en el estrado presidencial volvería loco de entusiasmo al auditorio. L a ocasión no puede ser más oportuna para inaugurar académicamente estas elegantes lecciones de cosas, aprovechando la próxima recepción de un orador elocuentísimo, a quien, por ser andaluz, agradaría en extremo ligar su nombre esclarecido al triunfo del cante jondo en la Academia E s pañola. A cualquier oído delicado íe ha de ser más agradable un jipío de la tierra de María Santísima que oír hablar, por ejemplo, del enchufe que el susodicho Diccionario define. ya, con claridad y sobriedad i n superables, como l a acción de combinar un negocio con otro Pero como en este mundo no hay dicha completa ni siquiera para los enchufadores es posible que tales ingresos en el léxico oficial no sean del agrado de algunos espíritus descontentadizos que quisieran ver en ía. Academia Española, no un receptáculo de voces del arroyo, sino un tamiz fino, delicado y espiritual, que, dejando pasar lo que sea pasable de la inventiva popular, acierte a conservar la dignidad y elegancia proverbiales de la lengua patria.
 // Cambio Nodo4-Sevilla