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v- -üm Ciemaú ta Virgen, e n Badajos U n a r t í c u l o d e Pérefc l I i e v a e s c r i t o antes d e s u muerte El pasado día 23, por la tarde, horas antes de su fallecimiento, D. Alfonso Pérez Nieva corregía en Badajos las pruebas del artículo que transcribimos a continuación. Lo titulaba La casa de la Virgen A los dos días de la muerte del ilustre escritor, el obispo de la diócesis bendijo el solar donde ha de levantarse esa casa. Estamos seguros de que será leído con verdadera emoción este trabajo del que en vida fué colaborador literario de Prensa Española. España es el país mañano por excelencia, porque España es por excelencia el país del sentimiento. L a V i r g e n dentro de la comunión católica, es la mujer en su concepción más alta, sin mengua de su pureza mística, es la madre. L a madre es el refugio a que el hombre se acogió siempre en todas las tempestades de la vida. P o r eso vuelve los ojos a la Virgen, que es la madre de las madres, la divinización de la maternidad, y por eso reza con fruición la salve, que es la oración de la suprema ternura, la que le llama madre a la V i r g e n España ha sido siempre y signe siendo el pueblo de la V i r g e n y con el instinto poético que late en su alma ha buscado un nombre familiar que sintetice su culto, un nombre íntimo que sea a la vez simbólico y que signifique confianza sin que implique irreverencia. Y le ha encontrado acogedor y elocuente: el de Patrona, o sea el de protectora, o sea, en el fondo, el de madre. Y A s turias se ha adentrado en la Historia, y ahí está la V i r g e n de Coyadonga, y Aragón ha visto siempre a su imagen sobre la columna que sostuvo la independencia zaragozana, y ahí está la V i r g e n del P i l a r y V a lencia se ha acordado de los que sufren en la sombra, abandonados y solos, y ahí está la Virgen cíe los Desamparados. Y así muchas más. Badajoz tiene también su V i r g e n patronal en una de sus advocaciones más tiernas la de la Soledad. L a Soledad es la V i r g e n del Calvario, es la V i r g e n de la Crucifixión; es la V i r g e n que ve morir a su hijo- en un madero afrentoso, que E l convierte en santo con su sacrificio redentor, y teniendo derecho a la conmiseración de la muchedumbre, se aleja, sostenida únicamente por unas cuantas piedades generosas. Y esta V i r g e n pacense de la Soledad es una V i r g e n castiza, una V i r g e n muy a la española, de amplio manto de terciopelo bordado, de media luna humillada a sus pies, horas Lo que será el nuevo templo de la Patraña de Badajos, Nuestra Señora de la Soledad. El provento es obra. del. arquitecto madrileño D. Martín Corral. de rostro seráfico ceñido por la toca, de corona fulgurante, de rayos de sol, es una V i r g e n nuestra de las que piden claveles rojos y saetas vibrantes y besos místicos por el aire, de la cual, como prenda pretoria de su corazón, considera aquí como cosa propia desde la barriada de la Estación a la de San Roque. Pero hay una circunstancia que debe señalarse especialmente. Derecho consubstancial con el hombre, desde la edad prehistórica, desde el hueco en el tronco del árbol o en las concavidades de la caverna, es el tener una casa. Es ley eterna que los h i jos se aparten de los padres para constituir la familia, que posean su casa, la torre de marfil de su felicidad. Cuando uno dispone de su. casa, se considera fuerte para l a lucha. E l techo propio es el valor, ia resistencia. Nuestra aspiración última es la de morir en nuestra casa. Pues bien; la V i r gen de la Soledad tuvo su casa en Badajoz, pero hoy no la tiene. Se aloja, ciertamente, en una casa magnífica, síntesis del arte, ¿cómo dudarlo? en la Catedral de San Juan; cuenta con la asistencia fervorosa de un prelado diligente e. ilustre, honra de su clase: el Sr. A l c a r a z de un Cabildo culto y piadoso, pero la V i r g e n no se halla en su casa solariega. Decía el gran cardenal Jiménez de Cisneros que el mejor predicador era F r a y Ejemplo E n la plaza de la Soledad, de Badajoz, ha venido advirtiendo el transeúnte un derribo. Cuando estas líneas vean la luz pública empezarán construirse la Iglesia Patronal, mañana se erigirá en ese solar la casa propia de la que hoy carece la ¡Virgen protectora de los pacenses, su techo solariego. Pertenecía el solar a una bienhechora y piadosa dama, doña Joaquina Acosta, que al morir, octogenaria, tuvo la generosidad de donarlo para que en él se edifique el templo que a la Santa Patrona corresponde. Ese es el camino; la acción de la colectividad, la aportación privada impulsada por el motor de la fe, que convierte la oración en sillares, que forma el acervo común que levanta edificios y corazones, la base pentélica y monumental del culto en los Estados modernos, que es, a la vez, una fuerza incontrastable que equivale a demostrar la potencialidad de la idea cristiana y su virtualidad perdurable. ALFONSO P É R E Z N I E V A El obispo- de. la diócesis, doctor. Alcnráz. en el acia. -de la bendición del solar donde, con el producto de suscripción pública, ha de levantarse el nuevo templo. Badajoz, diciembre, 1931,