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o que más suele celebrarse de mis andanzas es precisamente lo que meaos: en ellas me satisface. Aludo a stt continuidad y rapidez. A tal extremo detesto la idea del viaje deportivo con propósito de batir un record, teX preguntarme this anligos sobre la próxima excursión llego a contestarles en voz baja, Como si confesara un delito o, cuando menos, una cosa de mal gusto. L o es, en efecto, eso de atropellar a los ciudadanos sedentarios Con un alboroto enfático y el if por el mundo tah de prisa qué no se ente. ra uño dé nada. Dos retratos hay en el Museo del Prado que equivalen a normas de vida: d i áá- onáe- aifquéj. -tíbi- Vétáz- quez, y el del Cárdeme por Rafael. Mientras él primero es un tambor sobre él o t w tambor del caballo, el segundo destila re condltez en su silencio. Y o no envidio el Vano ruido, del jinete, y, en cambio, ambiciono el paladear, el regustar del fantasma L CONVKÍÍTn D É T E P O Z O T L A N ESTADO D E MÉJICO de: púrpura, tan inmaterial que: es como fuego reflejado én él agua. Claro está que el hábito de Viajar; facilita la velocidad del viajero. L o mismo sucede en la lectura. Don Marcelino Ménén dez; y Pélayo no hacía sino olfatear los l i bros. Conocía tantos que al abrir uno nuevo nó encontraba én él más qué unas pocas ttógjnas inéditas. Igual acaece a los gránáésinómadas respectó de las tierras, los mares y los cielos. Eri seguida el. vagabundo reconoce a las. demás en una ciudad de la que sólo tenía noticia por las guías, que es como tratar a una mujer por correo, y de ahí el que, excusando, la brevedad de mi visita, a algún buebtó, diga yo que he aprendido a tomar en pildoras los paisajes y las urbes. Y o no viajo por placer, aunque en ello lo tenga, e inagotable. Mucho hay, desde luego, de curiosidad intelectual. Pero en primer término se halla el profesionalismo. Vivo de hacer de lanzadera dé telar, llevando a unos lugares las emociones de sus contrarios. Eso s i me consagré a tales menesteres por imperativo de mi sangré, levantina, córt una espoleante mezcla extremeña. E n definitiva, sueño en que en mí. Como en otros españoles, por ejemplo el capitán Iglesias, él dé la exploración del Amazonas, retorna el sentido geográfico que tuvo nuestra estirpe eñ sus mejores días. Se perdió ese impulso, -quizá porque nos lo arrebataron los ingleses. Asoman hoy conatos de renacimiento. Pido que sé me concedan siquiera las funciones de los llamados pajes a bordo. Camino y camino por patriotismo y por humanidad. E l viaje, es el medio dé superación actualmente. Cuando la sabiduría ra corta y largos los senderos dábase el. hombre enciclopédico y fijo eri su morada. ¿Sería posible ahora uh Leonardo? Ahora es fácif la locomoción y la ciencia sin límite?