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de nuestra infancia, bien jorque ello sucediera entonces o por hallarse muy reciente la reforma, que las gentes se hacían lenguas de lo amplia y desahogada que había quedado la calle de Sevilla a consecuencia del considerable ensanche que se le acababa de dar, y ya con mayor claridad recuerdo la radical transformación de la que se llamó calle de Barrionuevo y hoy del Conde de Romanones al dotarla de su actual holgura. Algo análogo, aunque en proporciones más exiguas, es lo que se está haciendo en la calle de Peligros con el derribo de las casas que tanto estorbo producían en las esquinas de las calles de la Aduana y de Jardines, taponando materialmente la calzada y obstruyendo la circulación a determinadas horas en lugar tan céntrico y animado. Cierto que es animado el paraje comprendido entre la calle de Peligros, el esquinazo de. Fornos- -así lo llamamos todavía muchos- -Y sus cercanías dé la calle de Alcalá. De lo más madrileño de la villa. Si este artículo fuera de evocación ya habría tela cortada para rato en punto a épocas y a sucesos. Pero ¿cómo no trazar siquiera algunas pinceladas? Del café no se hable. Habría tanto que decir; que no bastaría con un tomo abultado para referir lances y anécdotas de su historia bulliciosa, abigarrada y chispeante. ¡Los altos de Fornos! ¡E l café 1 Con sus tertulias animadas y vocingleras de escritores, de artistas y de estudiantes, la de los militares y la de los cazadores. -Era asombro de provincianos, paraíso- -con serpientes- -de genios en agraz y punto de reunión de la gente moza; como el Suizo lo era de los médicos, la cervecería Inglesa de los políticos y el Inglés de los cómicos y toreros que rezumaban de la acera vecina. Tenía sus modalidades propias- -aquellas cenas a dos pesetas- -sus ritos: el de probar el café, al que solo asistían, con Pepe Fornos, muy contados iniciados- -yo tuve por compañero en El Globo a uno de ellos, mi tocayo Alfredo Feijóo- sus panegiristas: Urrecha, Burell, Blasco, Antonio Paso, Eduardo y Manuel del Palacio, Cavia, Ortega Munilla; sus asiduos de la tarde, de la noche y de la madrugada: Granes, Palomero, Catarineu, Pinillos, Pepe Loma, v de los que viven, entre muchos más, Gabafdón, Antonio Domínguez, Cadenas, Castro Tiedra, Luis París, Las Heras, Zamacois, M a nolo Vico, y hasta sus vestales, que, además de conservar el fuego sagrado, lo repartían pródigas... Del esquinazo en, sus dos prolongaciones habría también mucho que decir. Cabo o promontorio, batido por las dos corrientes; atalaya de desocupados, refugió de sablistas, observatorio de buscavidas, retén de vendedores de periódicos y de décimos, plantón de caballeros del encontronazo y madamitas del guiño, fué lo que sigue siendo: uno de los sitios más alegres y pintorescos de la villa, de día, de noche y a todas horas. Millares de viandantes salvan a diario sus arrecifes, evitando encallar, con desfile de tipos de todas las castas y cataduras, tanto de ésta como de las demás latitudes. N a die que salga a dar una vuelta se considera dispensado de no fisgar por las cercanías del chaflán tentador. Én tiempo de los simones había un punto a la entrada de la calle de Peligros, y los ómnibus se estacionaban a lo largo de Ja acera, delante de E l Veloz y de Los Cimes en los días de toros. Todo- contribuía a qué la de Peligros fuera siempre calle concurrida y pasajera. E l colmado, desaparecido de aquel lugar con los derribos, también llevaba su publico, y ahora como antes la feria de los amores fáciles establece su real desde que inicia sus parpadeos el alumbrado público. Con el ensanche de la calle de Peligros gana indudablemente ese trozo de Madrid, en el que ya no cabían materialmente ni los transeúntes en las aceras ni los vehículos en el centro de la vía. Se acentuará, asimismo, su embellecimiento, conseguido en parte con el edificio que ha ocupado el l u gar de. la vieja casona que fué del marqués de la Torrecilla. Otro tanto ha de suceder en la plaza que se ha de construir en la confluencia de las calles de Carretas y de Atocha, lugar én el que han de realizarse nuevos derribos, desapareciendo con ello las angosturas que estrangulaban el tránsito. U n nuevo teatro modelo de buen gusto, amparado bajo un título que ya lo hace atrayente, ha venido a aumentar en aquella zona el número de los locales de espectáculos. También en la calle de Bailen ha desaparecido otro tapón de considerable y antiestética pesadez. Me refiero al que fué ministerio de Marina v antes palacio, que habitaron el marqués de Grimaidi, Floridablanca y Godoy, y en el que también estuvo un tiempo instalada la Biblioteca Nacional antes de pasar a la calle de Arrieta. Por fin parece que en el año fenecido han adquirido gran impulso las obras en las que tanto empeño puso el conde de Vallellano- r- uno de los buenos alcaldes en los últimos años- -para urbanizar la amplia vía llamada de Vallehermoso, que ha de unir los bulevares con la zona del Parque del Metropolitano, en las cercanías de los Cuatro Caminos, comprendiendo en el trazado ios poéticos jardines del que fué cementerio de San Martin. L a eficacia de esta reforma, y su acertado planteamiento por el arquitecto Sr. Carrasco, son garantía de que ese trozo de la capital saldrá de su forzado estancamiento. No muy lejos se extiende el área inmensa de la Ciudad Universitaria, en la que las TENA SEVILLA MADRID botella 3 peseta En Farmacias y Droguerías. aumentando a sus propósitos de renovación, el de dar una nueva vida a sus nervios. Tome diariamente el Agua de Azahar La Giralda. Tonificará el sistema nervioso, preparándolo para conseguir el estímulo y la serenidad que orientan al Éxito. Evitara desmayos, inapetencia, insomnio, excitaciones y toda la gama, pavorosa de enfermedades nerviosas y del corazón. AGUA DE A Z A H A R LA GIRALDA