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2 XTKÁ 0 SDINARI DE A B C D E AÑO N U E V O PAG. -47 LA REPIS BL 1 CA E N PLEITO L a primera República española fué una donación que perdieron pronto los partidos republicanos, fuertes y numerosos entonces, mucho más que en 1931 y con mejores y más populares caudillos. L a segunda República tampoco ha sido una conquista republicana, de las fuerzas del republicanismo histórico y del socialismo, que n i siquiera han tenido que hacer en esta ocasión los esfuerzos que les fracasaron en otras, como en 1906 y en 1917. E s interesante repetir ías precisiones de este punto, el origen de la segunda República, porque contiene l a explicación de muchas cosas que están pasando y de las que van a ocurrir. P a r a derribar la Monarquía sus enemigos apelaron exclusivamente a la acción sediciosa, en la que pusieron, es. de suponer, todos los recursos de que disponían, con el pobre resultado visto en diciembre del 30. Y lo más eficaz de esta acción- -organizaría, d i rigirla, impulsarla, buscarle adhesiones y dinero, confabular intereses y pasiones, pacLos términos de la convocatoria constitar compromisos y recompensas, explorar tuyente, las violencias de la política electocuarteles, acumular todos los elementos de ral, dócilmente servida por D. Miguel M a u rebeldía y destrucción- -fué obra de monárra, y la elaboración constitucional, -perfilaquicos que acababan de serlo sin renegar ron la significación revolucionaria y el exde su significación conservadora y burguesa, clusivismo radical del nuevo. régimen, freny a la que otros monárquicos, que cautelote al cual, hallándolo t r i s t e y agrio se samente retenían el mote, contribuyeron desalza un entredicho y una oposición, entre de fuera con actitudes y propagandas desmocuyos campeones figura el aludido y alegre r a l i z a d o r a s la fe monárquica. Fué complejoven D. Miguel. A h o r a tiene que purgar tamente inútil ofrecer a los coligados una leia República el pecado original del voto de galidad conciliadora, y algunas veces huabril. A la República le ha salido un frenmillada y claudicante; colmar las garantías te de oposición, pero toda republicana, de del sufragio y proponerles, por último, con los neorrepublicanos del 30, de los frigios una participación del Poder, el control de del 31, de los grupos neutros y derechistas, una convocatoria constituyente. Se atuvieron reconocementeros y. consqlidadq. res que quiea la acción sediciosa, que habían ensayado ren otra Rcpública, íá ístíya. ¿L á República tan desgraciadamente; aferráronse al retraimonárquica de Unanumo? ¿L a Monarquía miento electoral, porque el sufragio suyo, sin Rey de Ossorio? ¿E l ineío cambio de el que registraban sus censos, sus comités rótulo como cambio de régimen? ¿El rótulo y sus organizaciones, el que calculaban por republicano para la política triturada en essu acompañamiento y sus contactos, no p r o tos meses? metía la victoria. S i por presiones de interés local, acudieron a los comicios municiL a accidentalidad de las formas de gopales fué para sacar del éxito de algunas bierno ha sido siempre, más que una tesis, ciudades el motivo y el ambiente de una una cuestión de temperamento, un comonueva agitación, pero con 2 a protesta de mandín de indolentes, de incrédulos y de pretener el retraimiento en las elecciones parlavaricadores. L a verdad teórica y práctica mentarias. E l voto de abril quedó prejuzgaes que cada esencia, política tiene una fordo por esta actitud: se descubrió, al salir ma adecuada, no una cualquiera, y que si de la emboscada, en las manifestaciones perno hay adecuación, la forma desnaturaliza sonales y colectivas que le siguieron, y se la esencia o la esencia rompe la forma; que comprobó en las reacciones que después ha no pueden acogerse a una misma forma lor exteriorizado. Voto de móviles y aportacioprincipios y sentimientos de conservación y nes incoherentes, de burócratas, de militares, los principios y sentimientos de revolución de clérigos, de monárquicos renegados o maque aquí y en todo el mundo riñen suprema niobreros, de upetistas enfurecidos y, en gebatalla. Vamos a ver si en un país donde neral, de neutros burgueses aburridos ante hay masas y partidos republicanos de abola perspectiva del desorden y reacios a la lengo puede subsistir una República sin lucha, era el que decidió el triunfo de la ellos, es decir, contra ellos, contra el espíRepública y Ja entregó a los que ni en la ritu y la tradición que por necesidad se forlegalidad n i en la conspiración habían h e jaron en la pugna con la tradición y el cho gran cosa para traerla. N o hay que espíritu de la Monarquía. Toda esta impordecir n i en mucho tiempo será olvidado lo tancia tiene el asunto, que es la República que inmediatamente hizo la República en el en pleito. Conviene advertir que en él no Poder, en la calle y en los campos. H a setomamos parte, n i entramos ni salimos, los guido l a trayectoria revolucionaria de sus que no querernos República roja, ni blanca, naturales poseedores, los republicanos de ni gris. Jamás alentaremos n i aprovechasiempre y los socialistas, sin el menor i n remos las propensiones morbosas, las veflujo del voto de abril, ni de los neorrepuleidades y los vértigos de las multitudes bíicanos del 30, que fueron los conspiradoque cambian de régimen como de camisa y res más activos y celosos, n i de los frigios en intervalo tan corto como el de 1923 a 1931 del 31, que se sumaron impetuosamente a alternan las apoteosis más contradictorias. la victoria. L a República debe hacer su ensayo con la lentitud y la amplitud que necesite para conE n el manifiesto del 15 de diciembre del 30 vencer o desengañar al país, y nosotros, el Comité revolucionario convocó a todo el los monárquicos, por patriotismo y por tácpaís para le revuelta de aquel día, pero con tica, estamos voluntariamente fuera del comdetallada mención a las clases e intereses bate, sin otro papel que el. de críticos, cuanconservadores. A i los braceros del campo, do nos lo permita la ley de dictadura, para decía, ni los propietarios de la tierra, tti los ilustrar la experiencia reposada del pueblo, patrones, ni los obreros, m los capitalistas y esperar... N o podemos predecir el desque trabajan, ni los trabajadores ocupados enlace de una situación que por sus anteo en huelga forzosa, tú el productor, tú el cedentes y su dificultad es de pronóstico recontribuye rae, ni el industrial, ni el comerservado ciante, ni el profesional, ni el artesano, ni J. C U ARTERO los empleados, ni los militares, ni los ecle- r r siásticos... nadie siente la interior satisfacción, la tranquilidad de mía vida pública jurídicamente ordenada, la seguridad de un patrimonio legítimamente adquirido, la plenitud de vivir en el seno de una nación civilizada Casi ninguno de los elementos convocados acudió a la cita sediciosa, pero todos, con mayor o menor tributo, concurrieron en abril a la faena electoral en que no los esperaba el Comité. L o que haya de hacer o añailii la República por la seguridad del patrimonio legítimo, por la tranquilidad y la juridicidad da la vida pública, por la interior satisfacción de comerciantes, industriales, productores, contribuyentes, capitalistas, patronos y obreros agobiados con la crisis económica y la del trabajo, será ocasión de apreciarlo en conjunto cuando el régimen complete sus iniciativas y den todo su juego las que ha tenido ya. L o que no se podrá decir es que la República naya postergado ni sacrificado ningún compromiso de la revolución para servir a ninguna de estas clases, ni a los propietarios de la tierra, ni a los empleados, ni a los militares, ni a los eclesiásticos. UN AÑO CÉLEBRE A l nacer no era casi nada. Esmirriado, pálido... Nadie esperaba que se significase ni se le creía capaz de una acción enérgica. Los augurios que se hicieron a propósito de él le señalaban un destino análogo al da sus padres y sus abuelos, años grises, de declinación, de cansancio y de trampa adelante. Se soñaba con el Año Mesías, con el año que barriese todo lo que estaba caído y eortase todo lo que estaba podrido. Hablaban mucho de él los profetas en los periódicos, y en las tertulias de los Casinos, y en los discursos de los mítines. Pero todos suponían que aún era preciso esperarlo largo tiempo, y a nadie se le ocurrió creer que fuese el 1931. A l 1931 le cantaron las mismas coplas que a sus antecesores, y en los. diarios y en las revistas le 5 áraiiaron con el mismo fárrago de artículos que nadie lee, pwrque se parecen a todos los artículos que se publican todos los días i. de enero, y los dibujos que nadie mira, porque son los eternos dibujos de estos trances. Se d i j o -U n año más. Con indiferencia o con pena. Pero, desde luego, sin esperanza. Cuando fué mozo, recogió una herencia. Sus abuelos, sus padres, habían venido trabajando para lograr una verdadera notoriedad. Este es un empeño tan importante para los años como para los hombres. L o s años tienen su Gotha. Estos que imperan pertenecen a la prolífica dinastía de. la E r a Cristiana. Algunos pasan sin que nunca se vuelva a hablar de ellos. Otros legan su nombre a la Historia, y todos los chicos lo tienen cjue aprender de memoria en ios Institutos, como, por. ejemplo, cuando en algún día de los que componen ese afortunado año ha nacido un rey. Como cada vez nacen menos reyes y mueren muchos menos, como ya no quedan continentes per descubrir, corno, no todos los días se inventa la pólvora ni se averigua que la sangre circula dentro del cuerpo, muchos años vienen y se van sin tener otra hoja de servicios que la de un oficinista cualquiera. A l 1914- -el 14, como se le llama familiarmente- -le tocó una verdadera ganga con el comienzo de la guerra europea. Ese puede estar seguro de que durante muchos siglos se le citará en todo el mundo con bastante más respeto que al 1830, que, al fin y al cabo, no representa más que una culminación del romanticismo. Decíamos que los abuelos y los padres del 1931 habían realizado una estimable labor para alcanzar cierta reputación en España. Se especializaron en la política y procuraron que todo marchase mal, porque los años adquieren también su celebridad por las catástrofes. Ninguno de ellos pudo, sin embargo, ver logradas sus aspiraciones por la especial blandura con que procedieron. Pero hay que reconocer que ellos fueron como los leñadores que mellan profundamente un árbol, y a los que la noche sorprende sin acabar su labor, que, después, casi sin esfuerzo, termina un niño. Este niño fué el 1931. Casi sin esfuerzo vio caer la Monarquía española. U n a ganga para él. Se encasquetó el gorro frigio y anunció que deseaba ser llamado en lo futuro 1931, el Republicano L a historia de España, le citará siempre. Todos nuestros oradores políticos le citarán frecuentemente. L a cifra de su nombre pasa -tener una extraordinaria significación. E n el seno de innumerables familias se hablará de él eniocionadamehte. Algunos dirán: -E n ese año perdí mis rentas. Otros;
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