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EXTRAORDINARIO 2 ABC D E AÑO N U E V O P A G ñ ción planetaria del año; la nación n a n e d i O más tiempo. ¿Podemos asegurar que ha penetrado este fenómeno en todos ios poros y ámbitos de la contextura nacional? L o único que se puede asegurar es que a todos ha llegado, en algún grado, su influencia. E n la zona literaria se lia sentido el oleaje, la trepidación del acelerado movimiento evolutivo. Pero en sí misma la actividad literaria parece que, lejos de experimentar paralelismo de ritmo precipitado, ha sentido más bien paralización, como de expectante! observación atenta y un poco tocada de estupor. Todo, en la esfera literaria, ha seguido el paso que llevaba. Acaso se ha amortiguado un poco en algunos ámbitos. Además, la albórbola de los escenarios contiguos ha apagado la resonancia de sus pasos, y éstos se han ido deslizando más i n advertidos que de costumbre. Se ha notado! llegar a ella la vorágine exterior, mojándola con la espuma de su oleaje, en un buen trecho de contacto interno, produciendo una prolíñca vegetación de obras comentadoras del momento y de los antecedentes. E l oleaje, a veces, ha humedecido hasta zonas tan retiradas como la novela, en que se han notado tendencias comentaristas. Pero en el fondo de la vida literaria no se ha advertido evolución esencial que acuse un cambio o una innovación profunda que altere la trayectoria de su marcha. Los módulos de ejecución, las orientaciones- técnicas y estéticas, las direcciones ideológicas no han manifestado desviaciones sensibles respecto de las que se habían iniciado con anterioridad al proceso de rápidas y radicales evoluciones que se han advertido en las esferas de la vida política y social de la nación. Acaso sea todavía temprano para que esto se verifique. Quizá obedezca a que la crisis se había ya verificado en el campo de las letras. Pudiera ser también que la perturbación evolutiva no tenga alcance y hondura suficiente y real para llegar, con su influencia, a las zonas espirituales en que las letras respiran su ambiente de pura y noble serenidad. E s de advertir también que la intensidad activa de estos momentos de alborotada evolución política y social en los pueblos atrae colaboradores, que se sientan a la labor literaria, dejando su campo menos concurrido y animado. Cualquiera de estas causas, o acaso todas juntas, pueden haber ocasionado el fenómeno que comentamos como la más saliente característica de la producción literaria en este señalado año de 1031, dentro de España. N o ha habido acontecimientos literarios que, justa o injustamente, susciten la atención admirativa o acaloren los comentarios del gran público. Esto no es raro. Son pocos los años afortunados en que esto ocurre. Pero también es justo consignar que los grandes maestros no han dejado de aportar su labor, y por cierto sin manifestación alguna de decadencia, lo mismo en las orientaciones novísimas, ya anteriormente iniciadas, que en las diversas direcciones de las tendencias consagradas. L a novela, -la crítica, el cuento, el ensayo, y aun la historia, en la exuberante y robusta vegetación de monografías ya iniciada en los años anteriores, han proseguido este año, sin decadencia alguna, produciendo frutos de subido mérito. L a atención pública, solicitada y captada por la liorna de otros acontecimientos, no les ha prestado el merecido homenaje. Este es otro rasgo distintivo del año que acaba, en lo concerniente a la vida literaria, que es, por cierto, muy digno de atención. N o siempre ha sido así. E n el estudio, y para apreciar, en lo por venir, la valoración del fenómeno histórico que ha presenciado el año que termina, este pormenor ha de ser tenido muy en cuenta. E s muy significativo el hecho de que esta clase de fenómenos no alteren el pulso de las más altas y hondas manifestaciones del espíritu. L o es también este, detalle de que en l a yo t 3 Como se vé, todos los países europeos se género de películas. Luego, todos siguieron agrupan en defensa de sus intereses; cola- ¡su ejemplo, hasta convertir la pantalla, cauboraciones e intercambios surgen constante- ¡sada de escenarios pintados, en un maramente entre ellos. Solamente España, ajena villoso mapa del mundo. Así vimos Con al espectáculo del mundo cinematográfico, ni Bvrd en el Polo Sur, Caín, Pango, Ingagi, produce ni colabora con nadie. Y no pode- Al Este de Borneo... mos dudar de la eficacia del procedimiento Otras películas buenas se proyectaron en cuando comprobamos que Europa llena ac 1931. Entre las mejores, merecen recordartualmente casi la mitad de las carteleras esse: L a mujer en la luna, Manolesco, La pañolas, acaparadas antes totalmente por melodía del corazón y Carbón, alemanas; Norteamérica. Una noche de redada, Un drama en la nieve, L Aiglon, Tempestad en el Moni- Blanc Pero no desesperemos del todo. A pesar del lamentable estado de nuestra industria, y La taquimeca, francesas o francoalemanas; El expreso azul, germanorrusa, y las aún podemos abrigar alguna esperanza. E l americanas Los muelles de Nueva York, La primer Congreso Hispanoamericano de C i ficrecilla domada, La escuadrilla del amanematografía, celebrado recientemente en necer, Lilion, La sombra de la ley, El sarMadrid- -he aquí el más importante acaecimiento del año- ha dado ya la voz de alar- gento. Grischa, Fatalidad y Las caites de la ciudad. ma, y en sus ponencias se traza el único camino posible para que el Gobierno, siguienSi admitimos que el cine con palabras es do el ejemplo de Francia y Alemania, facili- teatro llevado a la pantalla, habrá que mente el desarrollo de esta riqueza, que, bien cionar dos, de las cuarenta y tres cintas esorientada, podría convertirse en un factor pañolas fabricadas en el extranjero: El proimportante para resolver la crisis actual de ceso de Mary Dugan y Mamá. Las dos esla industria española. tán dialogadas en correcto castellano, y en P E L Í C U L A S -i Qué lentamente va buscan- las dos los actores españoles se conducen do su sitio el cine sonoro! Pero acabará por ante la cámara con la pericia que acrediencontrarlo; mejor dicho, lo ha encontrado taron anteriormente en las tablas. De estas ya. Porque la palabra, la música y los ruicintas a todas las demás del grupo- -quizá dos se han situado, por fin, cómodamente con la única excepción de Su noche de boen la pantalla. ES niño terrible que era el das- media un abismo; el que separa a los sonoro lia sabido hacerse simpático; a fuer- actores profesionales de los aficionados. Pero za de habilidad, de buen gusto, de inteligensi las películas han de ser lógicamente cicia, ha conseguido su propósito. Y a no monematográficas, no podemos señalar más lesta como antes; cierra las puertas sin es- que tina: El presidio, donde lenguaje, realitrépito, dosifica prudentemente sus interven- zación e intérpretes alcanzan un nivel desciones musicales y, como los niños bien edu- conocido hasta hoy en las versiones espacados, no habla más que cuando le pregunñolas de películas extranjeras. tan o cuando tiene algo importante que deFiGURAS. -Império Argentina, española; cir y no puede expresarlo con su mímica l i Marlene Dietrich, alemana; Annabella, franmitada. Pero, Señor! ¿Y para esto hemos cesa; Sylvia Sidney, norteamericana. H e necesitado tanto tiempo? Y ha tenido que aquí las figuras que alcanzaron categoría de ser, además, ¡a vieja Europa, un poco gru- estrella en 1931: Nuestra compatriota lia sañona por sus ranchos años, la encargada de bido triunfar de todos los obstáculos- -armeter en cintura al chico travieso que en gumentos absurdos y realizaciones mediola libre América perdía lamentablemente su cres- -que los productores acumulaban en tiempo, sin abrir un libro ni escuchar un su camino. Marlene Dietrich ha continuado, prudente consejo. al lado de la serie de aciertos ¿Qué genero va mejor con el sonoro? -se que apuntaba su actuación en El ángel asid, su última película europea. Annabella, redijeron los alemanes- ¿La opereta? Pues a fabricar operetas: El favorito de la guar- cientes todavía sus aciertos en Una noche dia, Al compás de 3 por 4, El trío de la ben- de redada, y El millón, es hoy la actriz de cina... Ambiente de opereta, música de ope- moda de la pantalla francesa. Sylvia Sidreta, pero sin divos; la tiple, el tenor, el ba- ney, desconocida hasta ahora, no ha necesitado más que un papel en Las calles de la rítono, son, sobre todo, actores de anemia. L a música es una figura más del reparto; ciudad, única película suya que conocemos en España, para que inmediatamente se unas veces hace de protagonista, otras no haya encargado de las protagonistas de es más que un simple comparsa. Francia, por Una tragedia americana y Confesiones de su parte, -no se descuidaba. Rene Clair, en la vanguardia, había descubierto ya el se- una colegiala. creto con 1 millón, y, más certeramente, con Otra nueva. figura es el director americaBajo los techos de París, la primera pelícu- no Rouben Mamoulian, realizador de Las la lógicamente hablada- -talkie perfecto; cine calles de la ciudad, esa magnífica americacon palabras, no diálogo filmado- E n Amé- nada, perfecta novela del gángster, que ha rica los directores atentos a la vibración venido a substituir en la pantalla al olvieuropea, aportaban también su grano de aredado cow- boy de las películas del Oeste. na: K i n g Vidor con Aleluya, el magnífico ANTONIO B A R B E R O poema de la raza negra; Charlot- -el implacable enemigo de la palabra en el cine- con Luces de la ciudad, donde ha logrado LA LITERATURA EN la mejor caricatura de los talkies, y el alemán Lubitsch, que en Monte Cario rectifica 193 1 notablemente su anterior punto de mira. L a distancia que separa al 1. de enero del Esto en cuanto a los avances de la pala 31 de diciembre en cada año no tiene siembra. E n otro aspecto del cinema, acaso el pre, ni para todos los seres, la misma dimenmás interesante, tropezamos en seguida con sión temporal. Cada ser hace su tiempo prolos films documentales. Aquí sí que encajan bien la música y los ruidos. L a pelí- pio, mediante la evolución de Jos estados que atraviesa, al compás de las posibilidades cula documental- -como los dibujos animaesenciales que va haciendo efectivas en cada dos- -ha nacido para el cinema, sin teatraliuno de esos estados. España, en el 31 de d i dad, sin artificio. Por eso es inútil quedos ciembre actual, no ve su último pasado año editores pretendan falsearlas, amañando argumentos que no han de dejar nunca en nuevo a la distancia acostumbrada. Esta ver esa distancia se ha prolongado en térsegundo plano al ambiente, verdadero e minos que esa fecha anterior parece mucho insubstituible protagonista. Agotado el tema más remota que de costumbre. Los acontede la Polinesia, hacían falta fondos nuevr s. cimientos, las transformaciones, los sucesos ¡Y V a n Dyke, el realizador de Sombras blanno han caminado al compás isócrono y len ¿js, trasladó su estudio al corazón del continente negro para ofrecernos Trader Horn, to de los mcst. s, de las estaciones, de las semanas y los días gue componen la Pivolumgniíico exponente de lo flue ha de ser este
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