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Di ARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O S E P T 1 M O 10 CTS. N U M E R O FUNDADO E L i. D E JUNIO D E 1905 P O R D T O R C U A T O LUCA DIARIO I L U S T R A DO. A Ñ O VlGE SIMO SE P T Í M O 10 CTS. N U M E R O 1 D E TENA Pues bien; ninguna disciplina tan adecuar cumbencia universitaria a mdntar ia guardia da como la Filosofía para desarrollar en. la en torno a. la ciencia ya consagrada habría totalidad de la juventud universitaria. ese de renunciarse; a toda- -esperanz -de ¡expansentido humano y universal de la cultura, sión, de- recreación de ía, ciencia en el porsin el cual el alumnado de las diversas; Fa- venir y, por ende, resignarse a su estéril cultades acabará por resentirse de esa v i- anquilosamiento. El Instituto de Filosofía sión unilateral y. polarizada de la vida, que Por eso la moderna Universidad, sin abanNo quisiera pecar de indiscreto dando un acecha al especialismo profesional. Es la F i- donar la misión de proveer periódicamenexcesivo aire de publicidad a lio que, en la losofía; la- llamada; as abrir, ante el espíritu te a la sociedad de cierto número de promente de sus propios iniciadores; pretende un- tanta- encogido $O T, la ruda tarea d la e prestar nacer en condiciones de rara modestia por, minucipsi. d 5 d. analítiea, las grandes perspec- fesionales, llamados afuncionessus servicios en cada una de las progresivalo mismo que aspira a cuajar en un porve tivas; panorámicas dél Cosniosj: de la Socie- mente desdobladas al ritmo de, la división nir fecundo. U n núcleo de estudiosos- -pro- dad, de la Historia, que dilaten los horizon- del trabajo, procura cada día más, ir selecfesores, escritores, alumnos- que cifran erí tes y entonen el ritmo de su vitalidad. Le- cionando la Filosofía la cumbre, de) saber humano, se jos- de- ser, -pues la Filosofía una de tantas la pujanteuna minoría de estudiosos. que, por audacia de su- espirita investigareunían días atrás en un aula de nuestra Facultades o sección de Facultad colateral dor y Universidad, a la sombra tutelar de su Fa- con todas las demás en la arquitectura uni- dos de la rigurosa severidad de sus métoexploración, constituyanla vahguarcultad de Filosofía y Letras, para concerversitaria, habría de ocupar. un lugar cen- dia en cada tar voluntades eñ torno, a un objetivo en tral, como una amplia rotonda en la que una del progreso y avance espiritualhumano. de las direcciones del, saber que viniera a ¡cristalizar una común devofueran a converger y a oxigenarse todas las A este dualismo de funciones universitación de los congregados: el de constituir, grandes avenidas del humano saber. rias va respondiendo él desdoblamiento dé su en el seno de nuestra primera institución Pero la Filosofía; expresión la más- alta docente, un centro, propulsor de las investí- del. sentido universal de la cultura, y en tal organización en facultades, por uri lado; preparadoras Raciones filosóficas parejo al grupo de. ense, concepto zona de coincidencia y de mutua les en una dé la masa común de profesionamateria determinada, y en Instifianzas que hoy oficialmente integran la sectrabazón dé las varias Facultades universi- tutos, o Escuelas, ¡ue, ádscHtasva. las Faculción universitaria correspondiente. tarias, conviene, por otra parte, con ellas tades, pero gozando de, interna autonomía, Es curroso, y más aún sintomático, que al en ser una modalidad, cultural constitutiva constituyan un ambiente; especialmente favocabo de varios siglos de ejercicio y funde una especialidad más, la que pudiera 11 ¿rable a los trabajos de investigación. cionamiento de la institución universitaria, marse sin paradoja especialidad de la geEsta armoniosa y, fecunda estructuración, sus representantes más autorizados se ha- neralidad reservada, por cride, a un corto gan un problema de saber cuál sea la au- número de estudiosos, dotados al efecto de querva siendo ya moneda corriente en las téntica misión de la Universidad U n aptitudes y vocación características. Así es grandes Universidades extranjeras y, cu maestro de la nuestra, D. José Ortega y como surge, con. respecto a ella, la doble; ta- orden a las disciplinas, de reconocida espeGasset, se! hace precisamente esta pregunta rea universitaria, que tiende cada día más a cialidad, ¿por qué no habría de hacerse. extensiva al dominio de las disciplinas de cacomo tema de uno de sus últimos libros, y cristalizar en una dualidad de órganos que, su respuesta no deja de contrastar con respetando el marco tradicional de la insti- vác er propiamente filosófico? É. -un ex: cefórmulas harto comúnmente recibidas sobre tución docente superior, responda a las cre- dido pero erróneo- prejuicio- el dé suponer extremo tan; iroportanteípara- la, culturas na- cientes exigencias de su renovación espiri- que, en punto a los problemas filosóficos; no cabe ya sino repetir y glosar: Jas posiciocional. No se. trata precisamente de detertual. nes fundamentales, que, de una vez para minar, si las varias funciones que pudieran Porque la Universidad parece desde luesiempre, llegaron a fijar- los? graneles sisteconsiderarse como integrantes de una cul- go llamada a transmitir. de generación en tura, superior han de ser servidas por una generación, seccionadas en legiones culti- mas y las. escuelas tradicionales- És ver institución, o por varias Se trata de saber vadoras de zonas cada día más acotadas del dad que el progreso del ¡pensamiento filosófico contrasta con el ídelf científico en qué, cuál de aquellas funciones, aparentemente re- pensamiento humano, la antorcha de la ciensiendo éste, sobre todo en extensién, y aquél ducibles a tres- -transmisión de la cultura, cia, que en cada una de ellas viene elaboen profundidad, se hace menos visible v aun, enseñanza dé las profesiones, investigación rándose, y a tal cometido- responde la llapor ventura, totalmente- invisible a, dos ojos científica y educación de nuevos hombres de mada formación profesional, ora de profeciencia- habrá de considerarse como emisiones prácticas, como. la Medicina, la In- del espectador superficial: Por ló mismo, no nentemente universitaria, y, por ende, estric- geniería o el Derecho, ora de las profesiones es ello obstáculo para una renovada juventamente universal y base para cualquiera por antonomasia, o sea la de profesor, en- tud y un perpetuo reverdecimiento- de la filosofía, mantenida en alta tensión por él otra. Pues bien, fuera de España se anuncargado precisamente, no de aplicar, sino de pensamiento investigador. A fomentarlo se cia con gran vigor un movimiento para, el explicar la ciencia vigente en cada momenenderezan centros como el: que, d reciente, cual la enseñanza superior es primordial- to de la Histeria. Pero es indudable que, iniciativa en nuestra primera Universidad, mente enseñanza de la cultura o transmisión de no haber creación previa, no Say transa la nueva generación del sistema de ideas misión posible; y aun que, limitada la in- sirve de tema a estas líneas, y se hace acreedor a un voto cordial de máxima prosperidad sobre el mundo y el hombre que llegó a la por parte de cuantos añoran pasadas y ya madurez en la anterior eclipsadas gloriase nacionales en el propio Quizá no sea unánime entre los pedagodominio que se trata de re. válorizar. gos esta preferencia por la cultura que al- gunos llaman general- -aunque en el libro de referencia se rechace el vocablo- -como JVos vemos favorecidos diariamen. JUAN Z A R A G C E T A incumbencia capital de la Universidad. Aca- teton innumerables cartas, en que mié so más de uno se incline a considerar semejante tarea como más propia del Bachilleios lectores de A B C exponen inirato, reservando a la estrictamente univerA B C E N LONDRES sitaria el cometido de profundizar en un sec- ciativas y obsetvaciones, muchas tor determinado del saber humano, con la de ellas oportunas y plausibles. consiguiente postergación de los demás, en. nherentes a Ja exLimitado; términos que justifiquen el carácter, espe- JSo siéndonos posible materialmenportada capitales cialista que para muchos es indeclinable, en la formación, universitaria. E n lo que todos te contestar a tan copiosa corresA clife habrán de convenir es en la justicia y oportunidad con que el Sr. Ortega y Gasset, pondencia, rogamos a nuestros co- rra, al en la propia obra de referencia v en algu- municantes qué reciban con estas ción de. s- cional, ndv ao na anterior, da la voz de alarma contra la barbarie del especialismo, -de esa peculia- ¡meas nuestra disculpa y no inter- dir la exportación al r inglesa. H a restringid -rísima brutalidad y agresiva estupidez con la falta de sobre la libra esterlina; -ha. preque se comporta un hombre, cuando, sal: preten a descortesía guntado a los viajeros Í í. onabaa su mucha de na cosa, e ignora ele Taíz tocias respuesta particular. territorio, fuesen ingleses otras itaeioJas demás INICIATIVAS UNIVERSITARIAS 1 1 M