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MADRID- SEVILLA 2 DE ENERO D E 1932. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S U K D A C C I O N I ZtADO D B S A N S E B A S T I A N S U S C I i I P C I O N E S DIARIO DO. SIMO ILUSTRA VIGÉ 9.0311 SEVILLA AÑO OCTAVO NUMERO X A N U N C I O S MUSOJfi O L I V E C E I I C A N A A l K T U A N LA PASTORAL D E L EPISCOPADO LA GUERRA CONTRA LA GUARDIA CIVIL Como en otros asaltos frustrados o conseguidos, en el trágico suceso de Castilblanco está patente la consigna táctica de aniquilar el puesto de la Guardia civil, destruir desde el pvA ier instante de una turbulencia- -para que la turbulencia tenga. acción, expedita- -el único instrumento con que puede contar la autoridad local para defender el orden; ello, por supuesto, contando con que esta autoridad no se sume a los perturbadores y colabore activamente en la revuelta, que tampoco han faltado ejemplos. E l asalto o la tentativa de asaltar el cuartel de la Guardia civil se repite con pavorosa frecuencia. L a propaganda disolvente ha ido minando el respeto al uniforme, al propio tiempo que extiende la provisión y el uso de armas de fuego y alienta y organiza las agresiones en masa, a merced de una superioridad numérica de momento, para esterilizar la acción de la Benemérita allá donde sólo pueden actuar dos o tres guardias. Contra los de ese pueblo se han hecho m á s de doscientos disparos. Los tres y. el cabo cayeron acribillados. Aunque hubieren resistido más o menos tiempo, la represión era imposible sobre centenares de hombres armados. E l desenlace hubiese sido el mismo, con los mismos detalles de ensañamiento cruel y salvaje, de mutilaciones que la pluma se resiste a mencionar. Todo el odio de gentes enloquecidas por las predicaciones más anárquicas se ha cebado en los infortunados guardias, mártires de su deber, que personificaban el orden y la autoridad, profanando sus cadáveres. Los rifeños menos civilizados no hicieron más. Decir que protestamos con la más honda indignación, seguros de interpretar el clamor de la opinión pública, seria solamente expresar un sentimiento. Queremos consignar algo más. Queremos también traducir una preocupación general al proponer que se estudie sobre la marcha, una distribución de fuerzas más adecuada a las realidades. Y a no es posible que parejas aisladas, sin contacto inmediato, queden expuestas acá y allá a estos embates súbitos y furiosos del populacho armado. H a y que. pensar en otro acuartelamiento de núcleos más fuertes, bien dotados de vehículos de mojgtr, de modo que con celeridad acudan de un lado a otro de su línea o de su comarca. Más que la presencia constante de una pareja, sobre la que se cierne el peligro de una agresión colectiva, importa a la tranquilidad de cada pueblo la certeza de que puede presentarse con raüipez un contingente numeroso. Los puestos débiles y aislados pueden reproducir algo que nos enseñó la guerra de Marruecos. L a Guardia civil ha de actuar con prudencia y templanza, procurando con su primera intervención el éxito de los recursos persuasivos. Pero bajo el fuego de los revoltosos, con la garantía de dominar la situación. N o sólo lo exige su prestigio, que lo exige también la función que le encomienda el Poder público. N o queremos creer que, por tratarse de hecho tumultuario, no logre el juez determinar a los autores, evitando la agravante de la impunidad; pero aunque se castigue a los culpables, la alarma social no quedará desvanecida si se persiste en el sistema de los puestos pequeños y aislados, y no se pre- L a pastoral colectiva del episcopado español, pone término a la actitud de expectación y de tregua en que ha permanecido la Iglesia frente a la ofensiva y la saña del nuevo régimen. Ahora, seguros de haber contribuido en todo lo. posible con su conducta serena y paciente a evitar la ofuscación y la exaltación de los perseguidores, los prelados alzan solemnemente su voz de protesta contra los hechos consumados y llaman al pueblo católico a la defensa de la Religión, dándole normas precisas y razones de tal pesadumbre, que para todo creyente y aun para todo hombre justo hacen caso de conciencia la prestación que se le pide. Ciertamente ningún católico podrá v i v i r en paz con su conciencia si abandona o descuida los deberes apremiantes y sencillos a que los llama la autoridad excelsa y la. doctrina irrebatible de todo el episcopado. L o primero que han de hacer los católicos para fortalecerse y perseverar en la cruzada, es fijar en su memoria y emsu corazón los agravios que sufre la Iglesia, los que expone y recapitula el documento pastoral. Se ha legislado, como si no hubiera Dios, como si la Religión fuese cosa extraña y nociva a la sociedad. N o es sólo que el E s tado ha prescindido de la; Iglesia, rompiendo la concordia pactada en que con ella vivía, sino que le ha negado su independencia, reduciéndola a esclavitud y persecución, excluyéndola de la vida pública y del derecho común. H a y libertad para todas las creencias, pero trabas y coacciones para la profesión de la fe católi a. Libertad para las asociaciones, menos para las católicas, todas limitadas y alguna prohibida. Libertad ele opinión, menos para la Iglesia en sus establecimientos docentes, sometidos a inspección. Libertad de reunión y manifestación, menos para las procesiones del culto católico. Libertad de profesiones, menos para los religiosos. Libertad de cátedra y de enseñanza, menos para las Congregaciones católicas, que tampoco pueden poseer, n i ejercer la industria, n i recibir ayuda del Estado o de las Corporaciones... Las normas que la pastoral establece para la acción católica tienen toda la claridad y la precisión que requiere su eficacia. Imponen el acatamiento, pero sólo el acatamiento, al Poder constituido, y de ningún modo conformidad, y menos a ú n obediencia a la legislación, n i mengua del derecho de todo ciudadano a promover la extinción o reforma de las leyes malas. Y lo m á s interesante es que no le piden a ningún católico l a abdicación de sus ideas políticas ni su ausencia del partido en que actúe, ni permiten que nadie pretenda la desaparición de los partidos. De modo que la Acción Católica no podrá llevar a sus asociados m á s allá del estricto acatamiento al Poder constituido, ni promover colaboraciones o actitudes colectivas que supongan renegación de ideales políticos, los que fuesen, si. son conformes al doa; ma. a s fiere el de concentraciones atinadamente si- j tuadas y apercibidas. E l civil, es el centine- j la de la sociedad, pero es imprescindible que ese centinela tenga siempre cerca de sí. un cuerpo de guardia, porque los enemigos del orden social van procurándose táctica y medios, cada día más eficaces, a los cuales ayudan de una manera inconsciente, pero positiva, medidas como el desarme incompleto de los ciudadanos. Decimos incompleto, porque la crónica diaria está proclamando que, por lo visto, sólo los españoles pacíficos han sido desposeídos de las armas que legalmente tenían. L a gente maleante, el pistolero profesional, con ellas sigue y con ellas tira. ¿De dónde han partido esos doscientos disparos que mataron a los infortunados guardias civiles de Castilbianco, sino de armas q u e n o han sido recogidas en la acuciosa requisa última? Como en los recientes asaltos a la Central de Ferrocarriles del Norte- -cuyo cajero, muerto, había devuelto días antes l a pistola en San Sebastián, que para su defensa tenía legalmente- y a la Caja de Ahorros dé Bilbao, y en la carretera de Sabadell, y en el paseo de Yeserías de M a drid- -que también el tradicionalmente pacífico vivir madrileño lía pasado a la historia- -y en tantos y tantos otros desmanes de esta índole, en Castilbianco se ha demostrado que la recogida de armas sólo al- canzó a quienes hacían de éstas un posible instrumento de legítima defensa. INFORMACIONES Y NOTICIAS POLÍTICAS Reglas acerca de los palomares privados E l ministro de la Guerra ha firmado un decreto dando reglas acerca del cultivo colombófilo, en vista de la -importancia que eni todos los. países se concede al empleo en l a guerra de la paloma mensajera. H e aquí algunos de los preceptos más im portantes del decreto: Para instalar palomares de palomas mensajeras, traficar con estas aves y recibirlas, a título permanente o transitorio, precisa autorización del gobernador civil de la provincia. 1 Se prohibe a los extranjeros poseer o recibir palomas mensajeras de ninguna procedencia. E l tráfico con ellas deberá ser autorizado por el ministro de la Guerra. L a entrada de palomas mensajeras en territorio español se verificará por las A d u a nas y con guía. Todo dueño de palomas mensajeras está obligado a colocar anillos cerrados sin soldadura, a sus pichones, y llevar un libro de registro- de sus aves. Anualmente se confeccionará por el Servicio Colombófilo una estadística en l a que deben figurar, bajo sanción en la desobediencia, todas las palomas de particulares. Quedan prohibidos los palomares mixtos de mensajeras y de otras razas, así como la cruza de estas, aves. N o podrán ser utilizadas las palomas mensajeras en los T i r o s a Pichón bajo multa de cien a mil pesetas. Se prohiba dar muerte a palomas mensajeras, cazarlas con reclamo o paloma buchona o cualquier arte o trampa. E l vuelo y uso de la paloma ladrona r S I L U E T A S SEMANALES. -Véase, desde el domingo 3 del actual, esta sección de dibujos humorísticos de BLANCO Y NEGRO
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