Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. S Á B A D O 2 DE E N E R O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 22. ña obrerista a fondo sobre la base de soluciones profesionales y cristianas. Esta campaña aún no se hizo en España. Hablando de su actuación personal cMjo que el día 7 del actual piensa dar én M a d r i d una conferencia interesante, en la que recogerá el discurso pronunciado por D Ángel Herrera en el banquete del Palace. Requerirá a los trabajadores a que constituyan un partido obrero dentro de Acción Nacional, y si acaso esta organización política se olvidara de sus ideales obreristas, se les recordaría con su máxima eficacia. Elogió el Sr. Madariaga a la Federación de los Sindicatos católicos de Murcia, y. agregó que volverá a las Cortes pasadas las vacaciones de Navidad, creyendo que será parlamentario por poco tiempo, porque el interés nacional se antepondrá a todo, y, para el próximo otoño tendremos elecciones. Cree que las nuevas Cortes llevarán al Parlamento ochenta diputados de Acción Nacional, y con los antiguos partidos y los grupos que se formen sobre ideologías tradicionales podrá contarse con 125 diputados. -A eso- -terminó diciendo- -es a lo que debemos ir por lo nienos. su mejoramiento. Pero también decimos a ios de arriba que los obreros, por el esfuerzo de fia traba ¡o, tienen derecho a una vida decorosa. Tienen derecho a que llegue un momento en que tengan el descanso merecido a su trabajo. L o que no hacemos es d i rigirnos a las muchedumbres, haciéndolas quiméricas promesas para después llegar a la conclusión dei momento actual, en la que muchos compañeros míos no tienen un jornal para llevar un pedazo de pan a sus familias. Ataca la reforma agraria. L o s que no sean así que se vayan con los enchufistas. P a r a terminar recuerda unas frases de Séneca: Trabaja en este año para conseguir lo que no conseguiste en el año pasado Obreros de Murcia, trabajad para ello y vosotros los de arriba, no olvidéis la dura lección del pasado. A l terminar e orador su discurso es ovacionado durante largo rato. E l señor G i l Robles A l levantarse a hablar el Sr. G i l Robles es ovacionado entusiásticamente durante un largo período de tiempo. Las señoras agitan los pañuelos, saludándole. Empieza afirmando que esta fecha de hoy es histórica, pues en este año se va a ganar lo que antes se perdió y lo vamos a ganar con la fuerza de nuestros votos y con otra fuerza, si ésta no nos basta. (Gran ovación. Hace un resumen de los acontecimientos políticos de 1931. Mientras los hombres de las derechas vivían en una ciudad alegre y confiada se movían activamente los de las izquierdas, y en España se realizó una revolución, no sólo política, sino también social y moral que. como las charcas cuando se agitan, ha levantado a lo peor del país para ponerlo al frente de la nación. Hemos perdonado ofensas y olvidado injurias, porque sabíamos c, ue los primeros momentosde una revolución son de conmoción. (Gran ovación. Pero pasaron los primeros momentos, vinieren las elecciones y entonces vimos que por una parte las izquierdas se imponían por la fuerza donde no bastaban sus argumentos, mientras que los hombres que se llaman conservadores o se quedaban en sus casas o entregaron sus votos, olvidando historias que debían tener muy presentes, a los que les ofrecían un mínimo de conservadurismo, y esto dio por resultado unas Cortes que nacieron deshonradas, porque nacieron, de l a abstención de las derechas, del atropello. (Enorme ovación acoge y ahoga las últimas palabras del orador. E l resultado está a la vista: una Constititu ión que es una vergüenza, porque es j a quinta tiranía, porque en el orden d é l a técnica es una tradución alemana, hecha por unos cursis (gran ovación) porque en el orden moral pisotea todos los sentimientos. (E l público da vivas a España y al orador. N o es extraño que nosotros los pocos diputados católicos que fuimos a la Cámara dijéramos que esta Constitución no era T a nuestra, sino la de l a Comisión, aunque nos la regalen en estuche de plata, cuyo importe, por mi parte, renuncio a favor de los obreros sin trabajo. (Delirante, ovación. U n a v o z N i la nuestra (L a ovación se repite. E l orador: Y a lo sé, porque lo estoy oyendo en muchos sitios y lo tendré que oír otras. muchas veces, porque estoy dispuesto a cumplir con mi deber, a pesar de todas las leyes de Defensa de la República. (E l público, puesto de pie, le tributa una calurosísima ovación. Y apenas declarada nuestra actitud- -prosigue- -se produjo l a noche del 12 al 13 de octubre, en la que el ataque fué acaudillado por alguien que se sentó en el banco azul y qx; e previo un discurso sobre las Ordenes reli tiesas, realizó la maniobra que le per mitía poner la zancadilla al Sr. Alcalá Z a 1 I mor para ocupar él los altos puestos del Poder. (Formidable ovación. Cuando n i las coacciones parlamentarias, ni las violencias de las masas lanzadas con tra nosotros, ni los atropellos cometidos por el ministro de la Gobernación, nos han vencido, han tenido que hacer una ley de Defensa de la República, que avergüenza a sus propios autores y que sólo sirve para que el ministro nos enseñe geografía, mandándonos a unos pueblos, a los qué iremos en defensa de nuestros ideales. (Gran ovación. Pero vamos a conclusiones prácticas. Las Cortes Constituyentes están desgastadas; no han servido más que para esas crisis que ya. se llaman históricamente crisis de las cuatro esquinas; son un cadáver que habrá que enterrar pronto, para que no corrompa al país. Pronto habrá que ir a las eleciones, y en ellas tenemos tres peligros: la apatía de las derechas, las derechas falsificadas y. la desunión de las derechas. Se extiende en explicaciones sobre estos tres puntos y con referencia al último dice que con la reforma electoral llegarán a formar- la candidatura de consolidación. S i las dorechas no van unidas, pueden ser vencidas. Añade que la revolución la han hecho unos cuantos periódicos de izquierda. Afirma que los católicos deben procurar tener buena Prensa; intensificar la propaganda y no detenerse ante el sacrificio y dice, además, z. los poderosos: S i a tiempo os hubieseis desprendido de una pequeña cantidad, ahora hubierais perdido mucho menos. (Gran ovación. Uno del público: ¿Qué hacemos. con los jabalíes? Y el orador dice: Cortarles el rabo (Gran ovación y risas. Apresuraos a organizares, M i garganta me obliga a terminar, pero lo hago con augurio de una promesa, de que aquí, o en otra parte de la provincia, nos reuniremos en doble cantidad, para celebrar el triunfo de España sobre las Cortes Constituyentes. Todo por Dios y por España. V i v a E s paña salvada por el esfuerzo de todos; bendecida por Dios y regada por nuestro sacrificio. (A la terminación de su discurso el señor G i l Robles es ovacionado delirantemente por el público, puesto en pie. Á la salida el público llevó en hombros al estudiante Sr. Valiente, organizándose una manifestación grandiosa, llevando al frente una banda de música, que recorrió las principales calles, llegando hasta la fonda donde se hospedan los oradores, en donde, a la una y media, empezó el banquete en honor de los mismos. ACTOS PÚBLICOS C E L E B R A D O S AYER E N CÓRDOBA. Lina asamblea católico- D i s c u r s o s de ios señores F a l y Lamamie de C l a i r a c Córdoba 1, 6 tarde. E n el Cine Alcázar se celebró a medio día una Asamblea Católico- Agraria, a la que concurrieron numerosas personas. E n primer. lugar hizo uso de la palabra el Sr. F a l que empezó recordando su última visita a Córdoba, cuando se celebraron las bodas de plata de la Adoración Nocturna. Habla acerca de la secta masónica, atacándola. Ocúpase a continuación de la unión católica en los momentos de peligro y elogia al Sr. Lamamie de Clairac, por la labor que viene realizando en beneficio de la causa. Añade que Andalucía r. o es un yermo, pero sí sus campos, donde hay falta de trabajo. Se refiere a continuación del cristianismo en Andalucía, cuyos católicos serán capaces de elevar un templo a Dios. Se extiende en consideraciones sobre l a cuestión agraria y de la parte económica de la agricultura, citando a los propietarios cordobeses como ejemplo de los enormes perjuicios de que han sido, víctimas. E n igual situación se encuentran la industria y el comercio, debido a la desvalorización de la moneda. Se ocupa de la crisis obrera y también de la crisis del principio de autoridad, que se ve desacreditada, atentada y desacatada, habiendo caído en el descrédito más hondo. Habla del mesianismo, y dice que ahora lo esperan en una espada o en un hombre, fijando su atención sólo en L e r r o u x o en Maura. Recordó a L e r r o u x como protector de jóvenes bárbaros, y a M a u r a al de Maura, ño. Ambos nombres- -añade- -no tienen programa definido. Recuerda el orador que h ace algún tiempo visitó el Casino Republicano de un pueblo de Sevilla, donde se encontraban los hombres que antes pertenecieron al partk- o conservador, demostrándose con ello que- no fueron ni son firmes en su- ideales, y que todo lo supeditaron a su interés particularísimo. Alude al pacto de San Sebastián, recordando un discurso pronunciado hace bas- tsiü- Manifestaciones de! señor M a d a riaga sobre su próxima actuación E l diputado Sr. Madariaga ha sido interrogado por el director á; La Verdad sobre su próxima actuación. D i j o que se propone desarrollar el ideario obrero del partido Acción Nacional, al que concede máxima importancia. Preguntado acerca de la labor que estima preferente en la hora actual, dijo que la de organizar profesionalmente a los trabajadores. Añadió que la Unión General de Trabajadores se encuentra actualmente en franca decadencia, en parte, por ser muchos los des- engaños, al contemplar cómo no realiza el Gobierno lo ofrecido a los obreros durante la oposición, y en parte a la crisis económica que atraviesa el país, que dificulta la recaudación de cuotas y subsidios. E l mundo del trabajo- -añadió- -ofrece beridenciasa soluciones extremas; pero a un gran núcleo de trabajadores le repugna la acción directa v el método que preconiza la Confederación del Trabajo. E l momento es de lanzarse a una campa-