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D I A R Í O ILUSTRADO. AÑO V I G É SIMO CT A V O 10 CTS. N U M E R O D J A K J U 1 L UbTRAD O A Ñ O Vl GE SlM OCTAVO 10 CTS. N U M E R O F U N D A D O E L i. D E JUNIO D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A DINERO Empieza a notarse cierto aumento y actividad en el mercado de valores. NO LAS IDEAS DELINQUEN l í n Zalamea hubo una colisión entre dos bandos políticos. SI Y O F U E S E P E R I T O Los peritos financieros de Ba. silea lían hecho constar virtual mente la insolvencia de Alemania. S i prescindimos un momento- -periodísticamente- -del dramatismo horripilante que han revestido los sucesos que acaban de acaecer en Castilblauco y buceamos con un poco de serenidad en el ciénago d é esta agitación que conmueve toda la parte meridional de España, desde la Mancha a Extremadura, acaso nos encontremos con la sorpresa desconcertadora de que socialmente sea todavía mudio más grave lo sucedido pocas horas después en el pueblo de Zalamea, Mientras los informes oficiales no faciliten un relato detallado y completo de lo ocurrido en Castilblanco, sabemos el resultado, pero desconocemos el origen. ¿Odios, rencores, represalias, doctrinas perniciosas, propagandas mal entendidas, incultura, brutalidad? Todo eso, y muchísimo m á s que todo eso, y todo ello confuso, caótico, sin explicación lógica, ni siquiera dentro de una lógica despiadada y brutal. A lo sumo, a lo sumo, un rayito de l u z M a t a r a la Guardia civil para realizar el reparto. Pero, ¿en qué cabeza puede, forjarse eso? A nosotros nos ha tocado conocer los dos Perpetrado el hecho por mi individuo aismomentos pendulares del dinero. Cuando lado, es indudable que a estas horas se haparecía manar a borbotones de la alegre llaría en observación médica para determihumanidad de la postguerra y ahora, que nar su clase de locura. Estas anormalidaparece ocultarse en misteriosos subterrádes están perfectamente definidas. Se sabe neos. L a guerra convirtió a Europa en una por qué matan los locos. Los alcohólicos especie de P e r ú recién conquistado; todos asesinan por miedo, bajo la influencia de se sentían ricos o como si fueran ricos. E n alucinaciones terroríficas; los místicos, delila misma España sentíanse todos indianos, rantes, porque se creen el brazo de la P r o y aquí, donde nadie ha hablado nunca de videncia los paranoicos, perseguidos por negocios, cualquiera se creía capaz para veng- anza o por crearse un pedestal de glofundar Compañías, industrias, especulacioria; -los maniáticos epilépticos, por. puro aunes. F u é el cénit del bienaventurado dinero. tomatismo. Pero las muchedumbres, ¿por Tanto como hoy el pulso negociante marca q u é? ¿Q u é r á f a g a de vesania puede transel índice extremo de la atonía. Y el destino tornar a todo un pueblo para cometer una histórico ha querido que los dos momentos barbaridad de esa naturaleza? ¿Q u é justipendulares del dinero estén presididos por ficación puede encontrarse? Aguardemos a el trágico signo de la pistola proletaria. L a s que la proporcionen los diputados socialisganancias de la guerra, las francachelas de tas que han ido a hacer una investigación los nuevos ricos de la guerra fueron amarsobre el terreno. Casi podemos predecirla. gadas- por el terrorismo obrero, por las huelA l g ú n periódico la ha anticipado ya. U n gas, por los pistoletazos a mansalva; la conarrebato unánime de protesta contra l a actracción negociante y la atonía financiera de tuación del caciquismo. Arrebato y obcehoy las ensombrecen todavía m á s el atraco cación. Demostrado imparcialmente, podría, impune, la arrogancia comunista, el reinado en efecto, constituir una atenuante. dictatorial de la pistola. E n lo dé Zalamea no hay arrebato n i Las monedas son como las avecillas; al obcecación. Los h e c h o s e s t á n claros. Ocuestruendo de un disparo todas huyen a esrrieron porque una manifestación de repuconderse. E l dinero es tímido como una blicanos se echó a la calle para protestar liebre. N o será a tiros como logren ustedes contra el asesinato de los guardias en Cashacer que vuelva a bullir y cantar el dinero tilblanco. A l encuentro de los republicanos amedrentado. Y no conseguirán ustedes nada salió otra manifestación socialista, v se. mientras no vuelva a rodar el dinero fecunprodujo un choque entre las dos. Intervino do. Ese dinero que cada uno de nosotros la Guardia civil, y hubo dos muertos. U n a podemos ultrajar con toda suerte de denuescuestión política, pretenden los informes tos o- ironías, pero que es- verdaderamente oficiales. N o hay. tal cuestión, política. Para el gran espíritu creador, de vida. Porque protestar contra la vileza, de unos asesinacrea la vida y otorga dignidad a: los hombres, porque distribuye pan por todos los. tos no hace falta filiación política. N o hay que defender tendencias ideológicas. N i s i h o g a r e s y permite que la inteligencia de quiera se necesita ser honrado; basta con los mejores se entregue en paz a su obra ser hombre. Los vecinos de Zalamea que de progreso, es por lo que. yo- -el individuo han. protestado contra el crimen podrán aislado que sólo de nombre conoce a la ser o no ser republicanos. L o que se puede riqueza- -me resuelvo a pronunciar esta casi plegaria: Dígnate. año de 1032. hacer que- asegurar rotundamente es que los- contra- sobre la tierra de España enmudezcan las protestantes no son socialistas. Los socialistas son hombres de ideas. Saben perfecpistolas y salgan ágiles por ahí, a correr tamente que las ideas, no delinquen; pero aventuras, todas las monedas, que nunca saben también que a los que delinquen como serán muy numerosas, que unos cuantos imhan delinouido ésos, no. se les puede res. béci -s y desatinados habían hecho huir petar sus ideas. como liebres. 1 Vuelve a mandar el dinero. Es decir, vuelve a hablarse con imperiosa asiduidad de finanzas y de economía. L a política, v no digamos la pobre literatura, quedan postergadas ante eí poderoso caballero, que decía Quevedo, D o n Dinero. ¿Q u é hace el d i nero? ¿Repuntan o no los negocios? ¿A d quiere el dinero confianza y b r í o? ¡D r a mática expectación. U n a helada inaudita ha endurecido y paralizado la economía del mundo, y los capitales, como insectos tímidos, se retraen en profundos agujeros; la naturaleza financiera yace sumida en un marasmo de un invierno abrumador. ¡H a y que gastar sin miedo y sin tasa! les grita a los franceses su ministro del Trabaje. Otras veces P a ú l Morand ha solido insultar a sus compatriotas por su despreciable culto del ahorro. E n cambio, en los Estados Unidos empiezan a recomendar la limitación de los gastos personales. Perplejidad. Nadie sabe cómo salir de esta angustia. Sólo se sabe que el dinero está desorientado, perdida la moral, enloquecido. S i yo fuese perito financiero, me hubiera levantado en la reunión de Basilea y pronunciado, más o menos, estas palabras: Señores, parece mentira que no se cansen ustedes de ocuparse desde hace m á s de dos lustros del mismo problema y repetir las mismas frases, como los loros. ¿Cuánto pue- de pagar Alemania? Y a lo sabemos que sólo puede pagar poco m á s que nada. S i me preguntaran cuánto, debe pagar, diría que debe pagar todos los gastos de la guerra, por haberse permitido el lujo de perderla. Pero no se trata de é s t o no somos políticos, ni moralistas, ni jueces, sino únicamente peritos financieros. Y si pretendemos merecer este título, no debemos seguir preguntando y examinando lo que hasta los chiquillos de la calle saben a estas horas. E n efecto, ¿cómo ha pagado hasta ahora Alemania las reparaciones? E n los primeros años, -procediendo a la emisión de billetes de Banco, para comprar con ellos valutas de los países vencedores, arruinando, como sabemos, el valor del marco, y más tarde, desde el Plan Dawes, mediante los créditos que la Banca anglosajona, sobre todo la norteamericana, le había concedido. ¿Por magnanimidad? Nada de eso para conseguir elevados intereses del Reich acosado. E n el P l a n Dawes encontramos, pues, los gérmenes de los créditos congelados que tanto amenazan la economía mundial y la estabilidad de diversas monedas. Pero a pesar de este- sistema, en apariencia muy cómodo, de tomar dinero en préstamo para pagar al acreedor, las anualidades del Plan Dawes resultaron demasiado elevadas, y fueron substituidas por las del P l a n Young, plan, tan definitivo c o m o l o s a n teriores. E n cuanto empezó a funcionar, hubo de suspenderlo por inservible. P a r a evitar una catástrofe, fué proclamada la moratoria de un año, y como la H u manidad no gusta de tener en cuenta ias experiencias, otra vez nos preguntamos, -con aire muy serio, ¿cuánto podrá pagar A l e mania? Y o con su permiso, voy a formular otra pregunta, menos perogrullesca ¿C u á n to tenemos que dar a Alemania para que pueda v i v i r? ¿Cuánto tenemos que darle, sea comprando sus artículos, sea en forma de empréstitos? ¿L e s parece inmoral mi pregunta? L o siento, pero: a mí rae- parece que debemos prescindir- del aspecto moral del problema y no mirarlo sino desde ei punto de vista de las realidades económicas y financieras. E s posible que, mqralniente, el Reich nos deba cien mil millones o m á s- -no me interesa- pero es indudable que si queremos sanear la situación, tenemos que ayudar a Alemania, -país poco favorecido por la naturaleza, y que lia de alimentar a una población demasiado densa. ¿Que los alemanes han usado y a veces, abusado, de los créditos exteriores? L o admito; pero 1 a Banca de Nueva Y o r k y de L o n dres tiene en ese mal, por lo menos, el mismo grado de responsabilidad que el Reich. Procuremos que el inconveniente no se repita, pero aceptemos los hechos tal como son, y no como deberían ser. N o nos hemos reunido para a c t o r de jueces, sino de peritos; nuestra tarea no consiste en castigar, sino en curar... ANDRÉS REVESZ 9 JÓSE M -S A L A V E R R I A A PEDRO MATA