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FÚTBOL E L BET 1 S B IP 1 E V E N C E A L A T H L E T I C D E B I L B A O POR DOS T A N T O S A U N O E l M a d r i d vence al Sevilia por tres tantos a dos. Otros partidos E n los anales del fútbol andaluz faltaba una página. A y e r l a escribieron a tres tintas- -verde, blanca, roja- -los clubs que se disputaron el título supremo del campeonato español, durante l a pasada campaña futbolística. Se encontraron otra vez los finalistas de la Copa, sobre el terreno del Patronato Obrero. Muchos años transcurridos desde que el v i r i l deporte balompedista a r r a i g ó en A n d a lucía, y Sevilla, l a sede, no había tenido el honor de recibir en cualquiera de sus campos al Athletic de Bilbao. E l Betis, con su admirable labor en l a temporada última, ha conseguido lo que ya se fiaba, sólo a un hecho milagrero. L a afición supo agradecer al club blanquiverde la promoción del acontecimiento, y acudió en masa para presenciar l a pugna. Los preliminares de l a fiesta deportiva l a caracerizaron de solemnidad. Se multiplicaron las ovaciones dedicadas a los bilbaínos, primeros en saltar a l campo. Acompañó al Betis, en su histórica salida, como mascota, el diminuto hijo del veterano Tenorio, lindamente equipado a lo h é tico. Los capitanes, Lafuente y Aranda, cambiaron ramos de flores, y el jefe de la hueste local ofreció al Athletic un lujoso banderín. L a gentil estrella coreográfica Pilar hizo el saque de honor, y l a multitud juntó las manos produciendo estruendosa ovación. Empezó el partido. Expectación, E l Betis ha jugado uno de los mejores encuentros de su ya dilatada vida deportiva. Se enfrentó en la tarde de ayer con un equipo casi exclusivamente formado por i n ternacionales, y venció, no por entusiasmo, que, ciertamente, no faltó, sino más bien por técnica; por l a práctica de un fútbol excelente, prometedor de triunfos decisivos. Y no es que los bilbaínos no pusiesen ardor en l a discusión. Antes bien, jugaron un segundo tiempo a l a desesperada, buscando la victoria, que concedió sus favores a los héticos, en consecuencia, con el magnífico fútbol que éstos desarrollaron. Así como dijimos sin reservas que el B e tis. debió perder frente al Cataluña, formado por neófitos, así decimos, sin eufemismo, que los pepinos- -recuerdos de los tiempos heroicos- -debieron vencer a los campeones nacionales por m á s diferencia que la acusada en el tanteador al final del match. E l partido fué de guante blanco. Corrección: he aquí la característica. E l pelotón fué discutido sin violencias, yendo a los pies del más diestro, del mejor colocado. Y el mejor colocado y el más hábil lo fué el equipo bético, cuyos componentes, con raras excepciones, se movieron a perfección sobre el césped del Patronato. H a n dudado muchos de l a clase del B e tis. N o son pocos los que creyeron que su clasificación en el torneo de la Copa fué obra de la casualidad. E l partido jugado frente a todo un Athletic de Bilbeo- -as entre los ases- -ha venido a demostrar que los héticos se adjudicaron el puesto de finalista por derecho propio. S i se suscitase una nueva jornada para la disputa del título nacional, el Betis lo discutiría sin preocupaciones. Ambo; onces hicieron honor a su calidad sobre el terreno, y venció el m á s inspirado el Betis, que contra viento v marea creó situaciones peligrosas para la meta enemiga, traspasada oficialmente por dos veces, aunque prácticamente lo fué alguna más. viárcía de la Puerta abraza amorosamente a la pelota con las dos manos y camina de puntillita por si coje dormido al portero. E l partido satisfizo a l a afición, por digno de la nombradla de los contendientes. Hubo conformidad en que los héticos debieron desnivelar aún más a su favor el aparato que registra los tantos. ¿A quienes corresponde el laurel de la victoria? E n lugar preferente merecen inscribirse dos nombres: Peral y Jesús. Después, todos los héticos, con la reserva de. Soladrero, quien, si bien mejoró su actuación del pasado domingo, no llegó a lo que de él siempre se espera, dada su categoría. E n el bando forastero sobresalió el guardameta, quien se calificó como indiscutible, pese a los tres tantos- -tres, que no dos, Sr. Peral- -marcados por los héticos. Los demás hicieron honor a su nombradía, sin perjuicio de la superioridad hética en una tarde de aciertos. Durante el segundo tiempo, Gorostiza consiguió escapar algunas veces, habida cuenta de que Jiménez había substituido a Aranda en la defensa. Gorostiza recreó al concurso con la rapidez y excelente concepción de su juego. El primer tanto bético, hecho con ganas como puede verse. Quizás le pesase a los balompedistas en aquel entonces el nombre del adversario, más que el juego- -ciertamente admirable- -que desarrollaran. Porque ayer, el Athletic, vencido en buena lid, hizo cuanto pudo por ser proclamado vencedor, sin conseguirlo. E l Betis se va curtiendo. Su preparación para el paso definitivo se plasmó ayer en su propio campo. Otra vez los balompédicos tutearán a sus rivales, a quienes es, si nó fácil, posible vencer. E l primer tiempo del partido, como el subsiguiente, fué favorable al Betis, y no por dejación del contrario. Fácil es l a confusión del espectador cuándo, ál ver destruído a maravilla el juego del más fuerte ¿obre el papel, piensa, preso ¡de una sugestión, que el once de más nombradla cede cuándo el rival destruye. Ese fué el caso del Betis, que actuó maravillosamente contra su noble enemigo, favorecido- -creemos que inconscientemente- -por un arbitro aspirante, quién h a r á bien en señalar un punto final en su labor, para la que no está debidamente preparado. Descubrir a estas alturas a cualquiera de los equipos contendientes sería seria torpeza, cuando no engolamientoi Gorostiza o el que lo coja pa é y si la cuela dos copa Oselitp en los zancos. ¡Sí, sen 8! ¡Ha ganad er Betis a pesa der campeón de España y del arbitro equivocao que le han echao los. Reyes! ¡Hay que desirlo mu arto! ¡Desde aquí! inroirTfamnie r- rTr Tprr- i rr-