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EN EL TEATRO BARCELONA El Lácecx- Crisis Como se dijera que este año nos quedábamos sin temporada de ópera, a causa del retraimiento de la propiedad del Liceo y de su abono habitual, en protesta del gobierno de Maciá y esquerra catalana, el señ o r Maciá puso especial empeño en que t u v i é r a m o s ópera, fuese como fuese, comprometiéndose, pues por algo es dictador... demócrata, a subvencionarla con fondos de la Generalidad. Y ópera tenemos. ¡Pero qué ó p e r a el Estatuto nos v a l g a! U n a temporada de ópera para fiestas mayores y pueblos ce tercera categoría. Los cantantes se han reclutado en la Rambla; bolsa y mercado de artistas sin contrata o para bolos domingueros. N o ha quedado ninguna voz extenuada sin un ofrecimiento de veinticinco pesetas por función. A casi todos los cantantes estamos hartos de oírles en plazas de toros en noches verbeneras o en teatros de barriada. E l repertorio ofrece las novedades siguientes Aída, Boheme, La Traviata, Rigoleito, Tosca, La Africana, Marina y Hugonotes, Sonámbula y El Trovador. Este en época de renovación. Pero tenemos el Liceo abierto, y esto le basta al Sr. Maciá. Claro que no va nadie, pero tampoco entra en cuenta esta insignificancia. L a noche de la apertura quiso revestirla el Sr. Macia de gran solemnidad. Desde luego, ofreció su presencia como número fuera del programa. A fin de que el teatro no estuviera desairado, movilizó a los pro- hombres de la esqucn a, recomendándoles que. se vistieran como mejor pudieran y su- pieran. Esta recomendación surtió efecto; ofreciendo la sala de espectáculos brillante aspecto. E n ella pudieron verse encopetadas familias de chóferes, de expendedores de. bacalao al por menor, de corredores de objetos de goma para toda clase de usos, etc. cuyos jefes desempeñan cargos público? desde el de ministrillo al de concejal de la ciudad, dando al bello y majestuoso salón un no sé qué de pintoresco y divertido. Daba la sensación de haberse trasladado al Liceo el abono del Romea, pero con otra ropa. Cuanto a las señoras, nada de toilettes hechas en casa. Eso era antes. E n el Liceo aparecieron ataviadas conforme los figurines del modisto Rodríguez. L o que hay es que, una vez puestos los vestidos, no parecen de casa Rodríguez. Estaban radiantes. S i n embargo, no pudieron codearse, como deseaban, con las señoras aristócratas de Barcelona, ausentes premeditadamente de) teatro. Pero así estuvieron m á s a sus anchas, y en los intermedios, sin el r u i d o de la orquesta, pudieron hablar de cria las y de lo caros que se han puesto los modistos. Todas se callaron que hasta entonces j a m á s habían tenido el menor trato con ellos. Los hombres que las acompañaban- -no me atrevo a decir caballeros en una República de trabajadores- -vestían de americana, camisa de color, con cuello flojo, y zapatos rubios. A una extemporánea palmada de uno de la claque algunos se volvieron, creyendo que los llamaban. Como muchos pisaban por primera vez la planta baja del Liceo, los porteros se vieron y se desearon para indicarles por dónde habían de marchar, y ios acomodadores para acompañarles hasta sus butacas. U n a vez en su sitio, por- alardear de versallescos y demostrar que la democracia no está re- ñida con la. buena educación, estrechaban las manos del acomodador. U n concejal le ofreció al suyo la casa. Los palcos estaban vacíos, salvo los ocupados por el presidente de la Generalidad, el alcalde y el gobernador. L o s tres, como sus familias, iban bien trajeados. Durante un entreacto pasaron al Círculo del Liceo, que comunica con el teatro. Fueron obsequiados con pastas y champán. Después firmaron en el- libro de honor Maciá fué de una concisión escalofriante. T o m ó la pluma y puso: Sinceritat ¿E h? Pues esto lo escribió sin titubear siquiera. Confieso que a mí no se me hubiera ocurrido. N i a mí ni a muchos que presumen de pensadores. Hacer una frase digna de un libro de honor cuesta pero quedar bien con una sola palabra, eso es más difícil que interpretar una poesía dadaísta. Sinceritat. Añadidle a esta palabra unas cuantas m á s o entregadlá a un exégeta de los discursos del Sr. Maciá, que los tiene en la Prensa, pues, de lo contrario, no los entenderíamos, y puede hacerse una frase que pase de generación en generación, como Alea jacta est o- Genio y figura, hasta la sepultura L a función t e r m i n ó con Todo el mundo salió muy a alguno oímos lamentarse termedios no se sirvieran seosas frescas y sigalons, Mono o de Cazalla. el mayor orden. complacido. Sólo de que en los i n en la platea gavulgo anís del E n la casi totalidad de los teatros del centro la crisis económica se deja sentir de un modo catastrófico. A l Liceo ya se ha dicho que no va nadie, a pesar de redactarse los carteles en catalán, por orden de Maciá. D e los demás, creo que sólo hace un buen negocio el Barcelona, en el que actúa la compañía de A u r o r a Redondo y Valeria. no León. Entre las obras ya estrenadas en M a-
 // Cambio Nodo4-Sevilla