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t GRANADA IXCLITOS REYES l ¡G R A N A D A! ¡G R A N A D A P O K L O S I CATÓLICOS. plia plaza es rumoroso hervidero de confusa muchedumbre, que enmudece respetuosa apenas el regio pendón aparece en el balcón central, entre los policromos uniformes de las primeras autoridades de la provincia, maceros municipales y soldados. ¡Granada! ¡Granada! ¡Granada! ¡Foflos ínclitos Reyes Católicos, D. Fernando V de A r a r o n y doña Isabel I de Casu l l a! ¡V i v a España! ¡V i v a el R e y! ¡V i v a Granada! Grita el pueblo con entusiasmo, suenan las bandas con los acordes del himno nacional, brillan los limpios aceros de sables y bayonetas, y la gloriosa enseña morada es tremolada solemnemente por el edil más joven de la. Corporación, que, por tradicional privilegio, es el único que permanece cubierto durante l a ceremonia. Y por dos veces más es repetido el pregón, que fielmente recuerda aquel otro lanzado en 2 de enero de 1492 desde la T o r r e de la V e l a que rubricó, ante la multitud guerrera que se apiñaba en la Vega, estremecida de emoción y ebria de gloria, la gran epopeya comenzada ocho siglos antes en las fragosas montañas astures. P o r la tarde, los umbrosos bosques de la Alhambra y las silentes estancias del A l cázar nasarita. vénse invadidos por inmenso gentío- -granadinos de todos los barrios, forasteros de la V e g a siérranos de las bravas Alpujarras- que se extasían ante las maravillas del maravilloso palacio, como si por primera vez las contemplasen. A s i un año y otro, repitiéndose esta colectiva toma de posesión de la joya más insigne del arte árabe, con un intimo espíritu de revancha, que perdura en el pueblo a través de los siglos. Mientras tanto, la gente joven lucha en la conquista de las empinadas y angostas escaleras de la Torre de la V e l a pugnan- UN D E T A L L E D E LA B R I L L A N T E Y EVOCADORA COMITIVA do épica para ganar la amplia plataforma del tamoso baluarte. Asegura la tradición, que dentro del año que empieza será leída la epístola de San Pablo a todo el mozuelo o la mozuela que pueda hacer sonar la célebre campana en el día de ¡a Toma, be comprende, por lo tanto, la heroica lucha que se desarrolla alrededor del espigado campanario... F i n de fiesta; P o r la noche, en el viejo coliseo de Isabel la Católica, un pueblo ingenuo, pero siempre noble y siempre fuerte, se enardece ante las hazañas de los héroes de la gran empresa, escenificadas en los antañones versos de El triunfo del Ave María o la Toma de Granada. C. G. O R T I Z D E V I L L A J Ü S (Fotos de Torres Molina.
 // Cambio Nodo4-Sevilla