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DIARIO DO ILUSTRA- DIARIO ILUSTRA A Ñ O VI G E- D O A Ñ O W fes i M o c T A V C 1.0 CTS; N U M E R O SI M- O C T A V O 15 CTS. N U M E R O F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O L U C A D E T E Ñ A LA MEDICINA L A PO; L I T I C A Ya era hora de que abordáramos, este aspecto interesante de nuestra evolución social. Los médicos revolucionarios... Pues bien; desde antes de. la caída de la Monarquía venían actuando algunas celebridades médicas como auténticos roedores dentro del histórico edificio nacional. E r a n acaso, los más. activos agentes de la revolución, y su innegable eficacia disolvente competía con la de los microbios que invisiblemente nos traen contagios de epidemias mortales. L o curioso es que el médico revolucionario ha solido tener siempre mayor afición á l a política, a la sociología o a las artes que a su profesión. L a Medicina la ha tratado a menudo en amateur, algo así como un pret e x t o para colarse en todas las casas, aun- que con preferencia en las suntuosas, pertenecientes a dueños ricos y hospitalarios. Porque sería- un error el figurarse que estos precursores del estado laico ateo y antirreligioso alardeaban en la buena sociedad de energúmenos sectarios, ávidos de venganzas justicieras. A l contrario, parecían afables, mundanos, flexibles, tolerantes y hasta cordiales en el trato. Este nuevo tipo de doctor revolucionario ha hecho; discípulos e imitadores; si no en ciencias, en cucología práctica. E n la cátedra predicaba a sus alumnos la indisciplina y la rebeldía, hasta derribar el régimen. E n el llamado gran mundo, asistía a fiestas y banquetes. Fuera de esas esferas el doctor, a pesar de sus altas relaciones políticas y aristocráticas, ostentaba una ideología avanzadísima, sentía predilección irresistible por los elementos revolucionarios, su Prensa, sus prohombres. E l doctor o el ciruiano de tal índole había de ser, por lo menos, republicano o socialista. Ahora bien; con una cautela en ciertas casas y un cierto platonismo intelectual, que les permitía llegar hasta los círculos más: adversos a sus teorías. T a n singular aptitud es la razón por la cual podían ser a un tiempo republicanos, pero asistiendo a las Reales cámaras y aprovechándose de las recomendaciones palatinas. Revolucionarios, pero con clientela aristocrática y capitalista. A toutes ¡es sauces como dicen los franceses. Y no cabe negar que esta vocación también les ha valido éxitos resonantes- en la política y en la literatura. P o r que habrá observado el lector que, de unos a ñ o s a esta parte, algunas personalidades médicas de E s p a ñ a hallan escaso campo en la. Medicina para su dinámica actividad. E l l o s entienden de todo, y abarcan las m á s diversas ramas del saber humano. Se dedican a la literatura, a la fisiología, a la sociología. Escriben libros, ensayos, artículos. D a n conferencias a granel ante públi- eos hipnotizados de oír hablar tanto tiempo; en español sin comprender una jota. A ello hay que añadir un sutil espíritu paradójico que deslumhra al vulgo cuando se le reveeugenésico. Pasa luego a analizar lo que es lan novedades tan sensacionales como l a materia psíquica y espiritualidad. -Refiriéndemencia de Alfonso el Sabio o E l C i d dose a las embrollosas relaciones de la Iglehombre tímido y cobarde Y no se olviden sia y del Estado, cree que cuando el V a t i Jas i m p o r t a n t í s i m a s declaraciones políticas cano siga las indicaciones del Gran Oriende tal o cual doctor, que podrá desdeñar los te y los cardenales de la C u r i a romana perremedios contra la gripe o el cáncer, pero tenezcan a. las logias masónicas será un heque no quiere privarnos de sus. augurios opcho la soberanía del poder civil en el muntimistas, sobre el radiante porvenir de la- do. Cree asimismo que la Medicina está llaConstitución y de la República. S i se tiene mada a ser, en el porvenir, la reguladora de en. cuenta que, a m á s de esta labor abrumala vida orgánica y del instinto femenino exdora, hallan a ú n los médicos algunos ratos perimental. A los estudiantes de Medicina para- visitar, a los enfermos, forzoso es reles aconseja que no estudien y que se equiconocer que la actividad del médico- político voquen mucho, con tal; de ser audaces. N a d a raya en lo prodigioso. importa que en vuestros ensayos renovadores sacrifiquéis a varios pacientes. A l fin y al Sin embargo, suele haber pacientes con cabo, el enfermo es el conejo de ludias de escasa paciencia que, al abrir el periódico la Ciencia. (Ovación. Antes- que médicos por la mañana, se irritan cuando leen que debéis ser revolucionarios, para acabar, con el doctor cuya visita esperaban hoy se halla las clases ricas por los dos medios que eslejos de Madrid. ¡Q u é remedio sino confort á n á nuestro: alcance- la Medicina- -y los homarse con la explicación de la lectura! norarios. (Aplausos prolongados. E n el Centro Cultural de Vivalapanza ha dado su anunciada conferencia el sabio doctor Matasanos sobre el interesante tema L a secreción glandular y su influencia biológica en relación a la ciudadanía c i y i l Una hora antes de comenzar el acto la sala estaba atestada. por el público, entre el cual había muchas- y elegantes damas. A l aparecer sobre el estrado, el ilustre autor de Ciencia y charlatanería fué objeto de una entusiasta manifestación de simpatía, que duró varios minutos. Restablecido el silencio, el orador, tras de un exordio palpitan- -te sobre la desinteresada colaboración que han prestado los médicos conscientes a ia propaganda revolucionaria y al advenimiento de í a República, aborda el tema con maestría- Estudia la secreción glandular en el mono. y en el hombre, saludando en el primero al precursor de l a Humanidad Pon dera la rara perfección glandular en tipos regeneradores y abstiloides, como A d á n Mahoma, Garibaldi, Carulla y Charlot. Dice que en ellos la superación hiperestética se halla en armonía con la hiperscnsibilidad electromagnética del atavismo subconsciente L a ciencia, médica también ha de saber interpretar la Historia mejor que l o s historiadores. -E l doctor Matasanos explica- las investigaciones que viene haciendo sobre la arteriesclerosis en l a dinastía de l o s F a raones. Califica de cretino endémico a Rhamsés I I I y afirma que Tut- auk. -Ámén padeció encefalitis letárgica, habiendo. sido enterrado por sus. fieles subditos cuando se hallaba dormido. Después, en brillant- es- párrafos, que subraya el distinguido auditorio con aplausos, él sabio profesor dice que no debe buscarse otro origen al, protestantismo que el de la bilis de Lutero, así como la obstrucción hepática que padeció de joven Ignacio de Loyola revela el carácter sombrío del espíritu jesuítico. Dirigiéndose al elemento femenino, les recomienda que substituyan la moral por el amor libre y la religión por la higiene. T e r mina su maravillosa conferencia lamentándose de que l a revolución a ú n no haya pagado su deuda de gratitud; a los médicos. Porque 110 se calman los anhelos regeneradores de éstos ofreciéndoles- embajadas; creando cátedra. Hasta que l a suprema magistratura del Estado ño sea ocupada por ün médico, en lugar de un político profesional, JVos vemos favorecidos diariamen- faltará la consolidación definitiva de la R e pública española. te con innumerables cartas, en que U n a ovación clamorosa acogió las palalos lectores de 71 B C exponen ini- bras del sabio profesor, que esa misma nociativas y observaciones, muchas che salía para Barcelona, a fin de ponerle ur sinapísmo Macin Y: n de ellas oportunas y plausibles. traslada en el 1 otis No siéndonos posible materialmen- Ale: mo 5 TCT te contestar a tan copiosa corres- res; hay pondencia, rogamos a nuestros co- 1 -su pro; municantes que reciban con estas, lineas nuestra disculpa y no interpreten a descortesía la falta de respuesta particular. fe? -Moicíonis- t; -efran de