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A E C. M A R T E S 12 D E E N E R O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 22, problema que la opinión sensata de dicha provincia iba resolviendo por sí sola. Este problema, al dársele desde. Madrid tono de agresividad, en lugar de resolverlo, hace que el problema se plantee con más violencia. Descartado este problema, en cuanto al orden público estima el Sr. Castrilio que es una cosa prejuzgada en la Constitución, y l a comisión de Estatutos, de la que es miembro dicho señor, había llegado por persuasión y criterios razonables, a un punto que puede decirse que resolvía el problema. Por lo que respecta a otros asuntos que trató el Sr. Maura, en principio y en el sentido general de los mismos, hay coincidencias pero sin que ello quiera decir que se llegaría a una disolución del partido, n i mucho menos. Por lo demás, el Sr. Castrilio estima que no son estos momentos de crearle conflictos a la República, para que ahora el Sr. Maura levante bandera violenta con determinado programa. Esto no quiere decir que se excluya l a posibilidad de una colaboración parlamentaria del partido progresista, no entero, con el bloque conservador; pero teniendo presente que, en cuanto al problema catalán, el Sr. Castrilio y los que le siguen no quieren plantear el problema nunca con agresividad, sino con compenetración. Para fijar clara la posición del partido, endomingo se celebrará un acto. de afirmación progresista, en el que se concretará de una manera terminante que el partido no se disuelve ni pasa a formar parte del partido conservador preconizado por el señor Maura. Opiniones al discurso de Maura E l Sr. Martínez de Velasco, jefe de la minoría agraria, ha dicho que el discurso recoge el sentir de la mayoría de l a opinión nacional al afirmar que las relaciones entre la Iglesia y el Estado deben ser concordadas, obligándose a proceder en consecuencia si actuara como gobernante; es justo a! tratar del problema agrario, proclamando que, aun imponiendo los sacrificios que sean necesarios a la propiedad para que pueda cumplir su fin social, hay en principio que respetarla; con inspiraciones de gobernante al interpretar el pensamiento- de una considerable parte de la opinión, seguramente la más numerosa del país, al plantear el problema de Cataluña en lo que se relaciona con el Estatuto y al tratar del problema del partido radical extremista en materia de religión y enseñanza y comentar la actuación de su jefe muchas veces en contradicióu con él en sus actos de propaganda. Añadió que acaso el fervoroso elogio que hizo del partido socialista no convenciese a muchos que piensan que el acelerado ritmo con que han procedido, intentando socializarlo todo, no por un procedimiento de evolución, sino revolucionario, ha sido y continúa siendo la causa de la gran perturbación que padecemos y acaso también hubiera sido más oportuno no hablar en estos momentos de posibles transformaciones de l a Guardia civil, aun con l a acordada salvedad de que ahora no pueden ni intentarse. Don Alejandro Lerroux -H e escuchado parte del discurso por radio. Desde luego, la parte que me fué dedicada. H e formado el inquebrantable propósito de no hablar hasta el día 11 de febrero y lo cumpliré. Creo que quien siempre estuvo en contacto con l a opinión pública, sin ocultarle sus pensamientos y sus actitudes, como me sucede a mí, puede permitirse el lujo de elegir su momento. Para mi, hoy, no existe otra preocupación que la República, y a ella lo subordino todo. ladamente en lo tocante a la quema de los conventos. Y o no sé: s ¡el salvar el. voto en los Consejos de ministros implica que no se es responsable de las medidas adoptadas por mayoría del Gobierno. E n cuanto a esto, yo he salvado en ese primer Gobierno mi voto muchas veces, porque no pude hacer por decreto muchas cosas que quise hacer. Y o estaba ausente de Madrid cuando se produjeron esos sucesos. -Cuando regresé me enteré de lo ocurrido, 3 después de saberlo con toda clase de detalles, pensé esto: A consecuencia de la quema de conventos no hubo una sola desgracia personal y si en aquellas circunstancias se hubiera lanzado sobre la multitud a la tuerza pública se hubiera producido una verdadera catástrofe, que hubiera hecho nadar en sangre a la República. Play otra cosa- -agregó el Sr. Albornoz- el Sr. Maura, en. su discurso, dijo que en una reunión celebrada en su casa por el Comité revolucionario, cuando se le designó para ministro de la Gobernación, él expuso su concepto de la autoridad y del orden público, con lo que estuvieron conformes los que estaban allí presentes, a excepción de los ministros socialistas. Ahora bien, yo recuerdo que, por mi parte, disentí de ese concepto. M e parecía demasiado rígido e inflexible. Para el señor Maura el orden público era el orden público externo y material, y yo manifesté distinto concepto, de la autoridad, que en una democracia republicana no puede tener como manifestación principal la coacción, que es uno de los elementos del Poder, pero 110 el único y ni siquiera el más- importante. Recuerdo también que en diferentes ocasiones yo insistí cerca de él en que había, en efecto, que reducir a la vida legal a los elementos rebeldes y turbulentos de la izquierda, pero que casi todavía era más necesario a ú n hacer lo mismo con los elementos de la extrema derecha, que desde el primer inst ó t e del advenimiento de la República se colocaron en una actitud de franca rebeldía, y que han perturbado y siguen perturbando el orden cuanto pueden. Nuevas conferencias del señor Maura Según dice un periódico, en breve piensa el ex ministro de la Gobernación. D. M i guel Maura dar varias conferencias. L a p r i mera será en Sevilla y después irá a Valencia y Bilbao. E n la. primera de estas capitales, el señor Maura hablará sobre el problema del campo en Andalucía, el orden público en la provincia y de Hacienda. E n el discurso que pronuncie en V a l e n cia t r a t a r á del problema de la tierra valenciana. E n ninguno de estos actos hablará de temas exclusivamente políticos el Si Maura. E l ministro de Justicia, señor Albornoz -Salvo el hecho de no haber sido pronunciado ese discurso en el Parlamento, que es donde está la contradicción y la responsabilidad, me parece, en sus líneas generales, y desde el punto de vista de D Miguel Maura, bien. Tanto por la actitud en que se manifiesta como por el estilo. E s un estilo moderno, que contrasta con los de tanta cosa vieja que hay en la política española, incluso en los campos que no son conservadores. Maura, aunque conservador, es un hombre de su tiempo v un gran combatiente. Y o veo con gran simpatía sus luchas, y creo que tiene un gran porvenir en la política. Como digo, el discurso, en sus líneas generales, y desde su punto de vista, me parece bien. Bien, lo que dice de los socialistas. También encuentro natural lo que d i ce del partido radical, que se llama, como dice él, de la extrema izquierda, y tiene una tradición de combate, en la cual está la causa de la semana que unos llaman trágica y otros gloriosa, de Barcelona. También me ha parecido bien lo que dice de la Constitución, dé su funcionamiento y de su reforma, respecto a los que se produce con sentido de realidad y prudencia, de gobernante. P o r lo que respecta a la cuestión cátala- na, estimo que ha ido un poco más allá de lo justo. Sin embargo, hay algunas cosas en su discurso en que yo no sé si su actitud está justificada. U n a de ellas es la referente a las dos responsabilidades a que él alude, y seña- El partido progresista no ingresará en el que intenta formar el señor Maura La Época de anoche publica la siguiente información, muy interesante: C o n objeto de conocer de un modo oficial la actitud del partido progresista, en relación e n el requerimiento que ayer le h i z o D Miguel Maura en su discurso, tratamos de entrevistarnos con el presidente del Comité, D Carlos. Blanco, o con el señor Castrilio. A l llegar al domicilio social de la minoría del partido, el Comité directivo se. hallaba reunido en Junta, para tratar precisamente de las declaraciones ííue aparecieron esta mañana en la Hoja Oficial, en las que se aseguraba que el partido progresista se disolvería, pasando sus- -componentes a formar parte del nuevo partido que ha de acaudillar el Sr. Maura. Siendo imposible conversar con ninguno de dichos señores, nos recibió D Ramón López Arenosa, quien, al conocer nuestro propósito, nos dijo que podía decirnos la actitud del Sr. Castrilio, que es la de la mayoría del Comité y del partido. E l Sr. López Arenosa nos dijo lo s i guiente: A l Sr. Castrilio le interesa hacer constar que no está de acuerdo en la actitud de violencia en que el Sr. Maura se colocó res pecto a Cataluña, porque estima qué es un LEA USTED INFORMACIONES DE MARRUECOS lina cuartilla del señor Lerroux acerca del problema de Marruecos Melilla 11, 12 mañana. E l periódico Nueva España publica la siguiente cuartilla del Sr. L e r r o u x S i yo fuera vanidoso apuntaríame un tanto nuevo, vaticinando que el partido radical g c b e r n a m en España desde el Poder o desde la oposición gubernamental. Nuestro partido gobierna en la conjunción y gobernará plenamente- en un mañana próximo, con su ideología y con su táctica. L e vanté mi voz muchas veces contra los desconocedores del valor inmenso de Marruecos, que promovían campañas derrotistas, y hoy tengo la satisfacción de que unos y otros compartan aquel interés poi las perspectivas que para el futuro de nuestra raza el mosaico de Marruecos representa. Termina diciendo que por encima de todo afán partidista hay que dar la sensación 3 todos de nuestra solvencia política, dé nuestra experiencia histórica y de. nuestro patriotismo.