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DIARIO ILUSTRA- D O A Ñ O VI G E S. I M O C T A V O 10 G T S NUMERO F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 POR D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A ABC 1O R NADAS Apenas hemos andado l a p r i mera parte de l a primera jornada. DIARIO DO. ILUSTRAVIGEVO AÑO S 1 MOCTA 10 C T S NUMERO TODOS A UNA... ¿Qué se imaginaban- ustedes, queridos convecinos: de caverna qué desde el 14 de Dicen que en España: la. clase conservaabril hastaíej domingo último había recodora es incomprensiva, que no sabe distinrrido España muchos miles de leguas en el guir su propio interés, que es inculta y político cross- counh- y a que. nos impulsaron obcecada. Así debe de ser, indudablemente, los, acontecimientos? Pues no, pacientes caporque es aclaro que si fuese níás inteligente y capaz no estaría España tan: en última vernícolas; acabamos de oírselo decir a un revolucionario tan conspicuo como D. M i fila entre las naciones industriales y comerguel M a u r a Apenas hemos andado la priciales. ¿Toda la culpa, xppr- Stanto, corresmera parte de la primera jornada. ¡A s í ponde a l a burguesía? P e r o l o s burgueses como si el caminito fuese pendiente a r r i b a! dicen, por su parte, que el pueblo español Resulta, pues, -que estamos al comienzo ¡y es ineducado, poco eficaz en su trabajo, ya se nos hlan roto los zapaíos y hasta, los dispuesto siempre a dejarse llevar por los malos predicadores y los extremistas. A l calcetines! Pero, si: a la. jornada le aplicamos su mismo tiempo pueden alegar los capitalistas o fabricantes los grandes agricultores sentido teatral, también nos; ieja absortos la o los banqueros que es cierto, efectivamen- noticia. El Í 4 de abril, y terminado un próte, que España hace un pobre papel- en el logo a telón corrido, alzóse ia cortina para mundo como nación productora y financieel estreno de una obra dramática; la obra ra, pero que no lo hace mucho mejor como de tesis más profunda que presenciaron nación intelectual, puesto que n i los invenojos españoles, porque a su contenido polítos científicos, ni los hallazgos filosóficos, tico une la tendencia social, que es el caballo ni las novelas o los dramas- españoles son de batalla aun en países de. mayores avanmuy notados por ahí fuera. Y a cuando la ces que el nuestro. N o pocos inocentes supercuda de las colonias se J i i z o la misma poníamos que, al sonar las zambombas, hainvestigación sobre quién tenía la culpa; bía terminado el primer acto; la primera para quedar al fin poco más o menos como jornada. Copio era de ritual en buena preantes. ceptiva escénica, el primer acto había sido de exposición dicho sea sin calembour. Y es que, para el sistema de comodidad Quedó planteado el tema; conoció el públique. -sigue el español, resulta admirable el co a los personajes principales y a muchos poder cargar todo el peso de la responsaepisódicos; oyó ál apuntador algunas veces; bilidad sobre algo determinado. Suprímase conmovióse otras ante las situaciones dra. ese algo dañado, y ya está: l a salvación es máticas- -rambalesca mrs de u n a- rió los seguía. Así va España perdiendo lo mejor chistes del gracioso fdignamente servido por de su fuerza imaginativa y el mejor de su Pérez Madrigal) subrayó tm diálogo anitiempo. Burguesía, proletariado, intelectuamado entre ia dama de carácter y la ingelisnío, católicos y librepensadores: ahí esnua el barba (que no es el Sr. Ríos, sino tán, en el mismo saco, todos originarios de el Sr. Besteiro) obtuvo un triunfo personal una sola raza y todos respirando el mismo considerable; Lerroux, que interpretó un ambiente nacional. P a r a el mitin o para el artículo fácil será, naturalmente, útilísipapel inferior a su categoría, fué aplaudido mo el señalar con el dedo a un sector de en el mutis; en fin, ¿qué más. si hasta la grey nacional y decir en alto, y pavoroso eso de aprobar la Constitución, elegir preacento: ¡Esos, esos tienen la culpa! E l sidente y resolver una crisis total son tres hombre q t i e n o quiera incurrir en la cobar- efectos bomba para que acabe un acto día de los éxitos fáciles, reconocerá por en punta Pues por todo ello y por las su parte que actualmente, en una nación ovaciones de la claque, nos dimos a la idea moderna y democrática, no pueden existir de que allí concluía la primera jornada, y clases prácticamente separadas; que. a tal más al ocultarse el escenario tras el telón burguesía corresponde tal proletariado; que de anuncios. Porque aquél no era un velo el sabio y el artista mismos tienen qué coque se corría sobre la crisis, sino un telón rrer la suerte, en cuanto a eficacia e insauténtico, en donde se anunciaban los propiración, del fabricante, el funcionario o el ductos L e y electoral jistafitt de Catalabriego. Por éso, siguiendo este sistema lunya Secularización de cementerios de comodidad, ante el fenómeno de Castil D i v o r c i o y demás específicos dispuestos blanco se ha resuelto la cuestión diciendo para salvar a España. Y por ventura, ¿no que aquel pueblo, era como si perteneciese hemos visto luego alzarse nuevamente el tea otra raza, a otro siglo, a otro estado de lón con indicio pa mario de comenzar otra civilización! jornada, la segunda, la encargada de el nudo el nudo de un Gobierno homogéneo N o hay qué aceptar íi; España en su totalidad. España es una y completa. Conser (que es una situación para volcarse un vadores y. radicales, fabricantes y obreros, verdadero actor) con unas elecciones como intelectuales y. analfabetos; todos venimos de finai de acto, ¿Y no vendrá, por. último, la la misma fuente y todos respiramos el mistercera jornada, que no sabemos todavía si mo aire. Esta es la confesión de humildad terminará en boda ni quiénes son los que que todo español necesita hacerse. Y re- podrán casarse? ¿Lerroux y el socialismo? conocer que España, toda ella, es hoy muy ¿Las derechas y Maura? ...Mas nos ha despoca cosa. -Y. que sólo podrá llegar a ser pistado éste al afirmar que aún no salimos algo cuando exista tm tanto de armonía ende ¡os primeros pasos. -Si. utr sueño cataléptre sus partes y todos se propongan honratico se hubiera apoderado de él hace ocho damente sumar sus esfuerzos para echar a meses para no despertar hasta anteayer, lo la Patria hacia adelante. comprenderíamos todo. ¿Q u i é n e s s o n los peores? ¿Los dereonisías, los izquierdistas o los- céntricos? Z A P A T E R O A T U S ZAPATOS U n colaborador de A B C, ejercitando la libertad de que disfrutan los colaboradores en estas páginas, ha publicado un artículo que es una repulsa contra la presencia activa de los hombres de carrera libre en la vida política. Se personifica la tesis en un médico imaginario y se fulmina la conclusión como un fallo de desahucio decisivo sobre el proverbio añejo: Zapatero, a tus zapatos. No desconozco ni contrarío su derecho de opinar al articulista si apelo al mío para contraponer distinto juicio. A l fin, se t! ata de criterio subjetivo, sin otra autoridad ui rango de cátedra; y, en definitiva, tratándose de la cosa pública, aunque la cortesía me aconsejara deponer toda inmodestia y otorgar mejor título de publicista al colaborador, mi simple cualidad de ciudadano es razón suficiente para que yo reclame el mismo fuero de libre expresión. Acogiéndome a él, comparezco y digo: que: como individuo de una sociedad organizada, y como hombre civilizado del siglo x x rechazo en política esa sentencia que el articulista estima como sabio refrán E l cual- -contra el supuesto que le atribuye o r i gen popular- -se aplicó a la política en tiempos absolutistas desde alguna camarilla que usufructuaba el monopolio de influencia, y a l a que convenía impedir la intervención de todos- los zapateros, es decir, de todos los españoles que vivieran de una profesión, en los negocios públicos. Y lo majo no fué que se lanzase esc proverbio con el designio, más o menos logrado, de una coacción anticipada, con la amenaza del ridículo; fué lo peor, y ha sido, que durante un siglo el español sujeto a oficio, ya l i beral, ya de mano, se retrajo en el absentismo; por donde la política, y, consiguientemente el gobierno del país, quedó en el privilegio de las clases altas y de contados hombres que hacían de la política su única y suculenta tarea. Y como en España, con honrosas y muy lucidas excepciones, muv poca gente se cuidó de ascender en niveles de cultura, ni quiso interesarse tampoco en los problemas nacionales, ni aceptar la molestia de colaboraciones que implicasen estudio o aplicación, el cernido del tiempo, con una sencilla y continuada selección inversa, fué concediendo la exclusiva, a- lós políticos profesionales; cortos en número, para cuanto requería la renovación constante y progresiv a medianos en- talla, y, p o r lo común desaforadamente entregados al interés de mesnada. Así, llegamos a finales de la centuria última, y así abordamos la presente. E l zapatero seguía en sus zapatos, v E s paña en la- penuria de gobernantes. Y así nos ha ido. Se admiraba, al. doctor Letamendi porque sabía mucho griego, pero se acogía con recelo al médico o al ingeniero que interviniera en la política, U n ingeniero que háblese bien no era de fiar para construir un puente. E l galeno que escribiese artículos o presidiera un Comité, ¿cómo había de recetar con acierto? Los nolíticos profesionales fomentaban ese recelo de los i g naros para conservar el Poder. Ser, h o m b r e de ciencia era ser un inepto para cualquier empeño ajeno a. su ciencia. ¡Sr bastase le ridiculizaba en el sainete! Y no. d i g a m G i del comerciante o. del industrial técnico. JÓSE M? SALAVERRIA RAMÓN LOPEZ- MONTENEGRG
 // Cambio Nodo4-Sevilla