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A B C MIÉRCOLES 13 D E E N E R O D E 1932, EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 16. E L E S T R E N O D E UNA MUCHACHA ESPAÑOLA C O N S T I T U Y E UN GRAN ÉXITO Formidable triunfo de Raquel Meller París 13, 2 madrugada. (Crónica telefónica de nuestro redactor. 1900, y Marsella. Alexis, primogénito de una familia burguesa, regresa de España, adonde fué a perfeccionar nuestro idioma antes de ponerse definitivamente al frente de los negocios vacantes, por fallecimiento de su progenitor, de dirección. L e esperan su madre, su tío Silvestre, un solterón, un febrerillo loco que nos hará reír con un típico acento marsellés durante toda la noche; su hermano Etienne y otros tres familiares, un matrimonio y la hija, rica heredera, cuya mano destinan al viajero. Pero A l e x i s no llega solo, sino que le acompaña Pomposa, una muchacha sevillana, hija de un célebre matador de toros retirado, con quien se acaba de casar el francés. N o me llame usted mamá; llámeme señora dice a la sevillanita, apenas ésta franquea l a puerta, su madre política. L a hostilidad se acentúa. Salvo el tío, el cuñado y una vieja criada, los demás personajes echan en cara a Pomposa su mantilla, su pañolón de Manila, sus castañuelas, su manía de componerse... E l marido, Silvestre y Etienne, no se ocupan sino de la recién llegada. L a incitan a que cante y que baile, y postergan, no ya toda preocupación de trabajo, sino incluso l a vigilancia de sus intereses. Saldo a favor de Pomposa. Muchas flores por toda la casa, un número de baile y unas canciones- Clavelitos- del Geníl -del maestro Rodero, una sardana, bastante sosa, y dos primorosas canciones en francés, Adiós, mi sueño de Vicento Scotto, y E l amor que pasa de Trasko Richcpin. E n esta segunda, sobre todo, Raquel Meller fué largamente y merecidamente aclamada. Saldo en contra: por desidia de A l e x i s cautivo en los brazos de Pomposa, la familia se arruina. L a madre culpa de la catástrofe a la extranjera, y ésta desaparece de Marsella. Según nos informaron luego, Alexis y Etienne han hecho fortuna, el primero escribiendo versos y su hermano pintando. A ambos tes inspiran la evocación de España, personificada en la ausente. Silvestre y su sobrino llegan a Sevilla en busca de Pomposa, y se dirigen a la plaza de toros, seguros de que allí estará la muchacha. Silvestre se tira al ruedo, y Pomposa clama su angustia en térmicos que su marido la reconoce en la voz, y se rehace ante el toro. U n nuevo y último cuadro, en la casa de Marsella. Reconciliación de la suegra y la nuera. N o me llames señora; llámame mamá dice aquélla. Familiares e invitados corean un número de La rosa del azafrán, de Guarrero, bailado por Pomposa, y el telón cae. Rica en valores literarios, entre los cuales la elegancia y la fluidez de los alejandrinos no es lo menos estimable ni lo que menos aplaudió el auditorio, la nueva comedia de Mauricio Rostand responde fielmente al temperamento de su autor, un lírico por excelencia. Con un lirismo que heredó de su progenitor, bien que encabezado con el alcohol de un ensueño de fraternidad universal, rompe, en efecto, una nueva lanza Rostand en pro de la aproximación entre los diversos linajes humanos. Así como en El hombre que yo maté se trata de Francia y Alemania, en Una muchacha española se trata de Francia y España. Ante el amor ceden, o deben ceder, las fronteras geográficas y políticas, y la mutua comarte primoroso de cancionista. El amor, prensión entre los hombres exige l a posterque pasa, que ya hemos mencionado, quegación de prejuicios de clase o de nacio- dará como una de las creaciones definitinalidad. L a aspiración que ¿postula Rostand vas de Raquel M e l l e r pero nadie, sin emes tanto más aceptable cuanto que no desbargo, esperaba la acabada versión que truye, n i siquiera lastima, los fundamentos dio a los restantes aspectos del personaj e. de una moral tradicionalista y conservadoSiquiera éste haya sido elaborado a l a medida de su voz frágil, de su silueta menuda, ra. L o internacional es compatible con lo de su gracia lánguida y quebradiza... P o autóctono. L o extranjero, con lo doméstico co, a poco el gesto y la voz se serenaban, y y peculiar. Porque n i en esta producción afirmaban, buscando y logrando la intensini en sus anteriores Rostand aventura el más leve equívoco en contra de la unidad dad y la emoción sin quebranto de la línea esencial de la heroína, una niña casi trasde la familia y la disciplina del hogar. N o plantada desde Sevilla a tierra extranjera, preconiza, n i siquiera insinúa, la rebelión de para convivir con gente extraña y aun hostil. los hijos contra los padres. E l conflicto surge al margen de los principios de jerarquía, L a niña se convirtió plenamente en m u y se resuelve sin atentar contra ellos n i jer, durante el cuadro de la corrida. R a tampoco pasajeramente escarnecerles. quel Meller encuentra, a pesar de su garganta débil, los lamentos necesarios para dar L a protagonista, como ya hemos anticiparealce a la situación. L a elocuencia de S U 3 do la víspera, evoca una ascendiente del aubrazos y de sus ojos, la auxiliaron en este tor, su bisabuela paterna, una española de momento, el más difícil de la obra, que sorCádiz que fué mencionada por el propio autor de Chanteclaire en Les musardises. teó victoriosamente. Roger Gayard compuso un magnífico tipo de enamorado, un ena ¿Cómo era esta gaditana, esto es, cómo es morado a quien iluminaba el Sol de España, la sevillinita que acabamos de conocer en el gusto de la poesía, el ansia, en fin, de una el escenario del Sarah Berhnard? E n este vida llena de espiritualidad más digna de l a punto la gratitud embota cualquier pluma que sus mayores le preparaban. española. E l comediógrafo ha imaginado un tipo femenino dechado de gracia, de dulzuA él correspondió buena parte de los ra, de abnegación. Y o hubiera preferido, que aplausos de l a noche. Madame Andral (la el autor nos mostrara la relación paulati- madre) y el que encarnó el simpático napel na del medio familiar, en favor de l a prode tío marsellés, se esmeraron asimismo tagonista, en vez de referirla, como un hecho en sus respectivos personajes. Cabe pronosconsumado. ticar, juzgando por el éxito de l a representación general, una larga vida en los carY o hubiera querido presenciar la metateles a l a nueva comedia de Mauricio Rosmorfosis de los personajes al conjuro de la tand, quien, con singular modestia, se negracia exótica de la andaluza, desbordante gó a salir al palco escénico, a pesar de las de ternura y efusión. Y ello no tanto por repetidas y unánimes llamadas. -Daranas. curiosidad, cuanto por estimar que en estas escenas, inéditas está la clave, la espina dorsal de la obra, pero el Sr. Rostand no había previsto m i gusto, sino el suyo y proA S A M B L E A D E MÉDIbablemente hizo bien. COS TITULARES Cuanto a j a evocación de la corrida, todos los elogios me parecen pocos. E l cuadro es de una fidelidad y un buen Sesión de clausura gusto irreprochables. N i siquiera en la i n M a d r i d 13, 3 madrugada. U n a vez terdumentaria de picadores, monosabios y guarminadas sus tareas, ayer se celebró la sesióc dias civiles, existe un sólo detalle que dede clausura por la Asamblea de Médicos forme o altere la realidad evocada. Otro Titulares, que en días anteriores celebraron aplauso, pues, al autor de la puesta en essesiones para tratar de asuntos referentes cena, Heñry Baur. a la clase. A las cuatro de la tarde, antes de entrar E l mayor aliciente de la velada era la preen materia, se celebró una breve sesión nesentación de Raquel Meller. L a sala cobijaba crológica en memoria del doctor Sanmiguel, una asamblea, sobre todo femenina, sobrepresidente que fué de la Asociación. P r o manera selecta y brillante. Las damas más nunciaron discursos el presidente de la guapas y mejor vestidas de París se. habían Asamblea, Sr. Ossorio Bolanos; doctor M o n dado cita en el teatro Sarah Bhernard. talba, médico de Puebla de Montalbán, de Apresurémonos a declarar que J a artista esdonde fué- titular el difunto; doctor A v e r r a pañola no defraudó la expectación. Los aplauque leyó un soneto del médico D Cesáreo sos más nutridos fueron para ella. Sus dotes del Río, de Burgos; doctor López Paredes, de actriz no oscurecieron ciertamente su en representación de los médicos de Toledo; doctor Hinojar, presidente del Colegio de Médicos de M a d r i d doctor Francisco Soto, de Z a f r a doctor Alemany, de Teruel, y finalmente D José Sanmiguel, farmacéutico 1 de Puebla de Montalbán, hermano del d i funto, que en frases llenas de emoción dio las gracias a todos. Terminada la sesión necrológica, se aprobaron diversas proposiciones, sin discusión. P o r aclamación, fué elegido presidente del Comité Ejecutivo de la Asociación de T i t u lares D Ángel Ossorio Bolanos, médico de Mérida, que ya venía desempeñando el cargo interinamente. Como representante de la región Centro fué elegido el, doctor don Santiago Torres Alonso, continuando en sus que aparece todos los puestos los restantes miembros del Comité. domingos y se tendrán Promovió una animada discusión la proposición presentada por los representantes de las regiones aragonesa y castellana, acerca de la actitud de los médicos catalanes, dando sucinta explicaciones el Sr. Canal, de G r a nollers. A las ochó de la noche, quedó clausurada H Asamblea. UASE u mmik