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ABC. JUEVES 14 D E E N E R O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 14 mostraban sus entrañas rojizas, sedientas. O r o negro. Pueblos débiles, invadidos en su busca. Los campesinos interrogaban el enigma de las mieses y el viento. ¿Carbón? U n a buena película. ¿Qué dirá ahora E i senstein, enemigo de los actores profesionales? Pabst nos ha demostrado que no se debe confundir el actor de cine con afeminados y buscadores de dotes. (N i la luz de las estrellas con los candiles de las ingenuas estrellas bebés. Bravo, Pabst. Buen pulso de director de escena. L a vida en las minas, aflotada de un solo esfuerzo. ¡U p! y a r r i ba. Legiones de hombres picando la intimidad obscura de las galerías. Durante muchos años ellos fueron la síntesis de la vida del mundo. ¡Carbón: P a r a la cuestión sentimental han sido inútiles los motores de aceite, el petróleo y la electrificación. Nos emocionamos por velocidad adquirida. ceses y alemanes logran, diálogo, por lafuerza expansiva de los momentos candentes. L o mejor, la primera mitad de la cinta. Después está algo descentrada de su verdadera personalidad. Nuestro enemigos son el grisú y la guerra. Pero la -guerra es la preocupación constante de la película. E l grisú queda olvidado detrás. Y el trabajo. (Pabst no ha sido nunca minero. E l trabajo del día siguiente, por los mismos pozos y los mismos peligros, m a l vigilados. Bueno, Pabst. Resumen. U n a gran producción del cine. U n hombre gordo abraza a otro flaquito, y cae el telón. La última fotografía Helas. G. W Pabst. Cuarentón. Hombros y sonrisa anchos, de hombre que. y a ha hecho cosas Ojos claros, risueños tras las ventanas lumínicas de los lentes. Gesto elegante, como la corbata. Perdido en l a frente ancha, donde el pelo se inicia, con tímida proa. Arquetipo de hombre maduro y vividor. S i n rostro de hombre moderno. Solamente el abrigo, amplio y de ojales i n mensos. C o n aspecto de haber viajado en grandes transatlánticos. S i no conociéramos su obra, nos reiríamos ahora un poco de su pose. Actitud de galanteador experimentado- -cuarenta años- siempre dispuesto a relacionar l a boca de las mujeres y sus conocimientos de Botánica. S i no hubiéramos visto al profesor Matías y la tragedia de Courrieres. E s a escena en que una madre alemana marcha con su hijo tras un camión cargado de hombres, desde donde dice adiós una mano amiga. ALBERTO CORROCHANO, G W. Pabst Pabst es el creador de la película psicológica. Tras su primer triunfo, La calle sin alegría- -calle que él va rellenando de costumbres populares- se dedica al estudio cuidadoso del alma humana por medio del cinematógrafo: dos luces, una mano, un gesto de cansancio, le bastaban a veces para expresar sentimientos difíciles. ü, s la época en que la literatura g i r a alrededor de F r e u d- -l o mismo que Freud había girado antes alrededor de la literatura- y produce El caso del profesor Matías, Crisis y El amor de Jane Ney. L a censura de todos los países se ensañó con su obra. Sobre todo con dos: Loulou, que es u n estudio sobre la prostitución, y Los misterios de un alma- -alta comedia, decían los carteles- sobre un caso de impotencia sexual. Explota la personalidad hasta el límite. Bien las escenas difíciles, sin mancharse las manos. Sus primeros films están infiltrados de una sensualidad turbia, a la que es difícil substraerse. Después viene su evolución hacia el cine de masas, con Cuatro de Infantería y Carbón. E n ninguna de las dos se resiste, sin embargo, a presentarnos dos casos de alucinación. H a y en estas dos películas un cambio de papeles no exento de cierta filosofía, que podríamos enunciar así. Carbón, película pacifista; Cuatro de Infantería, película social, forcejeo eterno entre los de arriba y los de abajo. los papeles de padre y madre de L e i l a Hyams. Esta, queriendo simplificar la cuestión, avisó a sus padres, artistas de teatro, que llegaron a Plollywood, encantados con aquella oportunidad, que les facilitaba su i n greso en el cinema. P e r o el director no les ha repartido los papeles. -N o c o n v e n c e r í a n ustedes a nadie- -dijo- -ele que son los padres de su hija. Hacía falta un doble para substituir a Wallace Beery en una escena peligrosa. E l encargado de buscar el tipo estaba ya a punto de renunciar a su empresa cuando, durante una casual visita a la cárcel de Los Angeles, descubrió el doble ideal para el rollizo W a l l y ¿Por qué está éste aquí? -preguntó al vigilante que le acompañaba. -P o r q u e ha. realizado una estafa, ha- ciéndose pasar por Wallace Beery- -contestó el empleado. E l calco de W a l l y quedó contratado en el acto. Noticiario M a r y P i c k f o r d no está satisfecha del resultado artístico y económico de sus últimas películas. Coqueta y La fierecilla domada han defraudado bastante a los innumerables admiradores de La novia dej, mundo, que no pueden acostumbrarse a la idea de que su M a r y ha dejado de ser una niña hace mucho tiempo. D e acuerdo con sus incondicionales, Bucles de oro está buscando un argumento para volver a la pantalla con sus eternas catorce primaveras. Y a se ha dejado crecer los famosos tirabuzones. r GINEG de RAMAS Para los admiradores las e s t r e l l a s S u última obra ¿Protagonista? U n a mina. L a vida a ochocientos metros del suelo- -es decir, las casas, las calles, el sol, la gente, una mujer. Hombres de caras ennegrecidas y sonrisas blancas. (L a sonrisa, como negativo del color del rostro. E l trabajo en las galerías surcadas de vagonetas. E l pozo visto desde abajo, cor sus ascensores parados y arriba una moneda de cielo azul. Como vínico argumento, la catástrofe abstracta. L a sensación de una ciudad hundida, enlutada súbitamente. Las familias- -mujeres afeadas, niños, viejos- corriendo hacia posibles heridos como toda esperanza. Hilos, cabos sueltos de pequeñas tragedias individuales, como flecos de l a trama central. Se rompen apenas iniciados, como si la masa y el individuo fueran i n compatibles. Error. -L a s masas son un gran elemento estético, pero son incapaces para darnos esa emoción continua y sostenida del v i v i r individual. T a n útil para hilvanar las emociones intensas, pero cortas, a ramalazos, de las masas. La madre, film modelo, de Pondovkine. Carbón. Película parlante en dos idiomas, sistema que aquí consigue resultados auténticos, verdaderas emociones sonoras, tan descuidadas a diario. P o r encima de las fronteras- -frontera m smia. como una línea tirante entre dos pueblos- -está el idioma. Aunque aquí se rompa al final, en que fran- Artistas que figuran actualmente bajo contrato en F o x Studios, 1401, N Western, Ave. Hollywood (California) F r a n k Albertson, Warner Baxter, Joan Bennett, E l Brendeí, Joan Castle, P a u l C a vanagh, V i r g i n i a Cherrill, Marguerite Churchill, W i l l i a m Collier, Sr. Sally Eilers, Charles Farrell, Janet Gaynor, W a r r e n H y mer, J M Kerrigan, James K i r k w o o d E l i s sa Landi, Edmund Lowe, Jeannette M a c D o nald, Kenneth MacKenna, Mae M a r s h Víctor M e Laglen, Thomas Meighan, U n a Merkel, José M o j i c a Conchita Montenegro, Greta Nissen, George Q B r i e n Sally O N e i l l Maureen O Sullivan, W i l Rogers, Reggy Ross, George E Stone, Spencer Tracy, L i n da Watkins, M a r j o r i e White. E n H a l l Roach Studios, Universal City, C a l i f o r n i a Charley Chase, Dorothy Granger, Oliver H a r d y H a r r y Langdon, Stan Laurel y Thelma T o d d (que ahora ha cambiado su nombre por el de A l i s o n Lloyd) E n W a r n e r- F i r s t National Studios, Burbank (California) George Arliss, J o h n Barryrnqre, Richard Barthelmess, Joan Blondell, L i l i a n Bond, Joe E B r o w n Ruth Chatterton. Donald Cook, Bebe Daniels, Douglas Fairbanks (júnior) K a y Francis, Ruth H a l l Walter Huston, E v a l y n Knapp, Winnie. Lightner, Ben L y p n Dorothy M a c k a i l l D a v i d M a n ners, M a r i a n Marsh, M a r i l y n Miller, W i l liam Powell, E d w a r d G. Robinson, Loretta Young, Polly Walters. K a r e l Antón, realizador checoslovaco, empezará en seguida, en los estudios de Joinville, la realización sonora de Anna Karenina, el libro de Tolstoi, que filmaron en versión muda Greta Garbo y John Gilbert, bajo la dirección de Edmund. Goulding. Olga Tschekowa, la gran actriz rusa, encarnará l a figura de A n n a no se sabe todavía quién ha de substituir al famoso G i l bert en el papel de teniente V r o n s k y H o w a r d Hughes, el millonario petrolero productor de Angeles del infierno, declaró en una reunión de amigos sú propósito de retirarse del cinema. -H a r á s mal- -le dijo uno de ellos- ahí hay mucho dinero. -S í el mío- -contestó Hughes. Matrimonios Leatrice Joy, segunda esposa divorciada de John Gilbert (la tercera es Ina Claire) acaba de contraer matrimonio con W i l l i a m Spencer H o o k maduro aristócrata de L o s Angeles. Leatrice ha dicho que se retira del cinema para interpretar su papel favorito: el de perfecta casada. U n divorcio que apenas ha dado trabajo a las alegres comadres de H o l l y wood es el de Lawrence Tibbett: n i escán- dalo n i palabras gruesas. U n a señora- y un caballero que tenían el gusto de disgustarse y que, al darse- cuenta. de lo- poco divertida que era su situación, salen cada uno por su lado. Es posible que el escándalo se arme ahora entre las alegres comadres: hasta que averigüen de parle de quién estaba la razón. U n idilio que empieza: E l veterano Tom Moore ex marido de A l i c e Joyce y de Renée Adorée, se ha casado con una jovencita, Eleanor M e r r y que no es profesional del cinema. Otro idilio que termina: Irene R i c h se divorcia de su tercer marido, D a v i d Blankenhorn, con quien había contraído matrimonio en 1927. Irene Rich, qué tantas esposas desgraciadas ha interpretado en la pan. U n director cinematográfico estaba pretalla, no tiene, p o r l o visto, mejor fortuna ocupadísimo porque no encontraba entre los en la vida real. elementos de su compañía a quienes confiar Papeles difíciles
 // Cambio Nodo4-Sevilla