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A B C. S Á B A D O i 6 D E ENERO DE 1932. P A G I M A S AGRÍCOLAS. raer. 15- NO H A Y PAZ E N LOS C A M P O S D E CÁTA LUNA M i s de veinte mil juicios. de r e v i sión se tramitan en los juzgados del t e r r i t o r i o de la A u d i e n c i a de Barcelona H a y locuras que se contagian como las enfermedades eruptivas, y su propagación no ia- evitan r: i eí equilibrio orgánico, ni el ¡bienestar, ni la abundancia. E l delirio agrario, que es una de las principales manifestaciones del estado febril de España, y que adquiere en múltiples casos y en diversas provincias caracteres verdadera mente trágicos, se apodera también de Cataluña. E n el agro catalán la felicidad y la armonía eran completas, pese a los caudillos interesados- en turbarla. Se vanagloria Cataluña de poseer una Serie de instituciones jurídicas y modalidades- contractuales que hacían rarísimo, en muestra región, el terrateniente quiritario y absoluto. L o s censos, cuya pensión anual se pagab a en especie y mediante los cuales se establecía comunidad de intereses entre el propietario que cedía las tierras y el cultivador; el contrato de aparcería, en virtud del cual él propietario cede tierras y ganados, parte del utillaje, sementales, abonos y semillas, a cambio de recibir la mitad, el tercio, el cuarto y a veces el quinto de los productos anuales la propia rabassa morta institución ¡hoy vilipendiada, banderín de enganche de Votos electorales y tópico que permite una recaudación nutrida a la Unió de Rabassaires- de Catalunya constituían manifestado- ties peculiarísimas (le tan alto valor social y jurídico, que- difícilmente podrá substituirías n i n g u n o d e los intentos socializantes, por afortunado que sea. E r a n proverbiales en el agro catalán la paz, el bienestar y la campechanía. Se podía decir que la tierra era de todos. E l latitfundio 110 existía y. los Sindicatos agrícolas, muchísimos de profunda raigambre católic a cobijaban bajo su techo, en santa hermandad, a propietarios, aparceros y rabassai res, auxiliándoles con su doble función económica, y crediticia. Para eme nada turbase ese equilibrio, Cataluña, situada en el Levante español, entre el mar y el Pirineo, era la tierra jugosa que rio sufría l o s horrores de l a sed en que se abrasan muchas de las comarcas de España, sujetas a l propio tiempo a la violencia de las tormentas. E r a en suma, Cataluña i? menos castigada por el absentismo, la que celebraba el campo en las estrofas de Maragáll y Verdaguer, definiendo el pueblo magistralmente los atractivos de su campiña con estas palabras del cantar: 1 cia de Cataluña. E n Viilaíranca se han presentado 8.000 en Sabadell, 2.000; más de 3.000, en Tarrasa; 800, en Grancllers; 2.000, en San Feliú de Llobfegaí, y así sucesivamente. Todo ello con gravísimo daño de otros asuntos, que reclaman la atención cíe los jueces, y que éstos humanamente no pueden atender. E l l o no impide que sé intente por toda clase de medios supeditar cualquier otra resolución a la de estos juicios de revisión, que interesan a la Unió de Rabassaires, que lamenta la falta de celo con que los jueces atienden el proceso de la revisión de las rentas, ficticio, sí, pero merced al cual se hurtan al consumo, al ahorro y a la anualidad de capitalización de España varios millones de pesetas. E n los pueblos donde la Unió de Rabassaires ha podido sentar sus reales no ha quedado un contrato por revisar. N o importa que las rentas sean, en muchísimos casos, las mismas que en 1914. E l arrendatario, rabassaire o aparcero, formula la demanda, extendida casi siempre por el Comité de la Unió de Rabassaires, en la localidad respectiva; la renta queda de momento depositada, o el propietario recibe lo que el aparcero h a querido buenamente dar... Y luego, el decreto de 31 de octubre, prorrogado para mayor agravio, y dentro del cual la filantropía gubernamental se ha dignado elevar a l a categoría de regias jurídicas una serie de consideraciones de orden caritativo y benéfico, se encargará de lo demás. Nuestra vida profesional nos ha permitido anotar algunos casos verdaderamente demostrativos de los móviles bastardos que en Cataluña inspiran casi todas esas revisiones. Henio visto cómo un noble procer barcelonés, cuyo nombre podríamos citar, se ha visto privado, con escarnio, de todas, las rentas, que han hecho suyas los aparceros, percibiendo como percibía aquéllas al mismo tipo del año 1913. U n fuerte núcleo de resistencia, constituido en localidad pequeña, ha dificultado el ¡desahucio por falta- de pago, so pena de que las tierras quedasen arruinadas por falta de cultivadores. E n este caso, la única, solución fué esperar a que desde las esferas gubernamentales se reaccionase. L a prórroga del decreto de 3.1 de octubre ha fomentado, o por lo menos ha agravado, estos casos de verdadera expoliación. Hemos asistido personalmente a un caso en que reduciéndose la renta ai aparcero, en el acto conciliatorio, previo a la revisión, aquél se conformaba. Pero habiendo solicitado del Juzgado que se le permitiera consultar por teléfono- rJ Comité de. su localidad, volvió a entrar en la Sala de. audiencia, diciendo que el Comité le había ordenado qne- no se conformara con una reducción inferior a! cincuenta por ciento, y añadió textualmente: Y o comprendo que ésto es una barbaridad, porque el propietario. que comete la tontería de no cultivar, las. tierras por su cuenta se ha empobrecido, y yo, en cambio, he logr. ado un buen pasar. Pero no tengo más remedió que hacer lo aue nié mandan, porque, dé lo, contrario al llegar al pueblo, me sacarían los ojos. Y el juez, ante una manifestación- tan espontánea y significativa, no dio lugar a la revisión de la renta. Pues bien; este caso, que hemos vivido también profesionalmcnte, es sistemático, dentro de la gran locura agraria, que se va contagiando también a Cataluña, y que. motivó él prirñér choqué entre Anguéra de Sojo, paladín déla equidad y rectitud, y M a ciá y sus. huestes, alentadores de todas las antiguallas demagógicas, con tal de poder conservar una preeminencia que Cataluña les dio en un momento de ceguera No importa que en los campos de esta región se haya turbado la paz: no importa que se vaya creando un problema grave, donde sólo imperaban la serenidad, la sensatez, el bienestar y la comprensión. E s o al pandillaje político n o l e interesa. No importa que ia propiedad, aturdida, se haya sometido aquí, a un compás de espera, hasta que una estabilización política y j u rídica defina los derechos del propietario rústico. L o cierto es que la hoguera, con su secuela de rencores, odios y antipatías, está ya encendida en los campos de Cataluña. ¡Hasta dónde llegará el fuego devastador? H e aquí la incógnita. AURELIO JOANIQUET. Barcelona, enero, 1932. DE RE RUSTICA Crítica situación agrícola en parte de. la zona marroquí. -El retraso en caer las p r i meras lluvias otoñales en las zonas de Zeluán y de Zaio ha determinado, según leemos en la Prensa marroquí, una reducción importante del área sembrada, con Jo cual ¡a miseria se acentúa en aquellas cabilas, ya bastante castigadas después de cuatro años de malas cosechas. Tanto por los Pósitos como por el Crédito Agrícola se han restringido fuertemente los préstamos. V a r i o s colonos han abandonado la labranza ante ta! estado de cesas. El beneficio de la explotación agrícola en los Estados Unidos. -El departamento- de Agricultura de los Estados Unidos ha- realizado un estudio sobre la retribución conseguida por la producción agrícola americana durante 193.0, que cifra en 9.347 millones de dólares contra 11.911 en 1929. D u rante el quinquenio anterior fluctuó entre 11.337 y 11.968 millones de dólares. Revela el estudio que la crisis agrícola se extiende desde el segundo trimestre de 10,29, y que los números- índices de los precios pagados a los productores han caído de 143 en agosto de 1929 a 75 en igual mes del año siguiente, aí paso que los precios de las mercancías pagadas por los agricultores sólo descendieron de 155 a 147. L a baja del interés, o mejor dicho, de ia remuneración dejada por el cultivo, es. más manifiesta en los cereales y. en el a l godón. Subdividiendo en dos grupos la e x plotación, -la disminución, comparando los años 1929 y 1930, ha sido del 29 per iooj en la producción vegetal y del 15 por 100 en! la producción animal. E l estudio hace patentes otras observaciones muy interesantes. Tales son que! o? expJotíulrrcs no han recibido nada cor. o remuneración de su capital ni de sus desveles como jefes de explotación, y que la rebaja en el beneficio agrícola es más importante que en otros ramos de la economía. La industria de carnes conservadas en Id República Argentina. -La Dirección gene- ral dé Ganadería- dé Buenos Aires ha dado á conocer recientemente, por intermedio de la División de Contratos del Comercio de Carnés, un informe con los capitales y beneficios obtenidos por las grandes fábricas de carne conservada del país argentino en el año i930; según el cual los balances de las Compañías frigoríficas arrojan un capital suscrito y realizado, que pasa de 175 millones de pesos. Los balances de las fábricas de conservas Liebig y B ovril arrojan un capital próximo, a 49 millones de pesos. L a s cifras anteriores representan un aumento da capital coa relación al. del año anterior de 1,63 por 10 Ó. Dos Compañías frigoríficas han saldado en pérdida, pero as restantes lograron- un beneficio neto del 13,89 del capital suscrito, J. M Delta Catalunya térra del meu cor c ui de tu s allunya d enyoranca es mor. Y sin embargo, ¿quién diría que ese rnismo agro catalán se ha convertido, en menos de cuatro meses, en una inmensa hoguera? N o es ya l a tierra feliz. De sus viñedos ¡podría decirse hoy lo mismo que decía el salmista de las tierras de las dos ciudades bíblicas que incurrieron en anatema: V i ñas ingratas, uvas agrias, racimos de amargura Más de 20.000 juicios de revisión se tramitan en los Juzgados d e primera instan- S,
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