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ABC. SÁBADO iG D E E N E R O D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 20. N o obstante, se reserva a los Ayuntamientos la facultad de proceder a la clausura de los cementerios por causa de conveniencia- pública. E l Sr. B A L B O N T Í N- pregunta si continuará la jurisdicción católica con potestad sobre los cementerios de las Sacramentales. E l Sr. S A L A Z A R da explicaciones. Intervienen los Sres. S A B O R I T SAL A Z A R v BALBONTÍN RICO y L A MAMIE D E CLAIRAC. Este último defiende una enmienda, que es rechazada. E l Sr. G A R C Í A G A L L E G O sacerdote, afirma que no se pueden suprimir los cementerios católicos o privados a nombre de un laicismo del Estado, porque el Estado puede no tener religión, pero no exigir esto mismo a los ciudadanos. Además, nadie puede impedir que existan cementerios privados o especiales, como el panteón de hombres ilustres. Afirma que tal atropello no se hace en nombre de la democracia, ni de la justicia, ni de la paz de los espíritus. E l Sr. S A P I Ñ A replica con. el argumento de la presión dirigida por los sacerdotes a l a cabecera de los moribundos para arrancar al laicismo el cadáver de- un ser que en vida triunfó de tales sugestiones clericales. E l Sr. G A R C Í A G A L L E G O replica, d i ciendo que se ha hablado de la injusticia que representa separar en ia muerte a personas que convivieron familiarmente con religiones distintas; pero estima que es mayor injusticia unir en la tumba a quienes, quisieron- vivir separados. Votado nominalmcute el artículo segundo, es aprobado por 134 votos contra 21. Se pasa a discutir el artículo tercero, que dice: narcmía, fué rehabilitado en una de la s primeras sesiones de estas Cortes. E l oradorno lo fué, y sigue siendo perseguido por la Monarquía en el seno mismo de las Cortes, porque es conocido el entusiasmo con que viene luchando en la Dirección de Correos por el triunfo del espíritu republicano. (Aplausos en los socialistas. E l Sr. A L E A manifiesta que el Sr. N i s tai es una víctima dé la campaña que se hace contra la moralidad y el prestigio de los socialistas y de ios republicanos en general. Afirma que todos los socialistas están solidarizados con el Sr. Nistai. E l Sr. E L O L A dice que hombre de leyes afirma que ha podido comprobar en las diligencias judiciales que- se instruyeron que el Sr. Nisíal estaba por encima de todas las acusaciones. E l Sr. S O R I A N O declara que un diputado que recibe una indicación- como ésta, está c; i. el deber de transmitirla. (En los socialistas: H a y que enterarse aii s E Í S i S O R I A N O -Enterarse de qué? Voces: De ¡a verdad. E l Sr. V I L L A Dejadle hablar. E l Sr. S O R I A N O Y o no acusé a nadie. Pregunté al ministro de la Gobernación, sin hacer de ello cuestión política, pues no conozco, dice, ai Sr. Nistai, n i sabía a qué partido pertenecía. S i la hoja de servicios era exacta, la es. Y o lamento que el señor Nistal sea víctima de una disciplina férrea, pero una hoja de servicios como las de los militares no existe para permanecer oculta. N o comprendo la imprudencia de leer una hoja de servicios de- un director de Correos. Y o no tenía obligación de reconocer las persecuciones. Y o presento un documento oficial y espero la réplica. E! Sr. M A R E Q U É Su señoría es un crédulo. E l r S O R I A N O Y o leo el documento y que la opinión juzgue. Unos harán caso del ministro v otros del documento. E l ministro de J a G O B E R N A C I Ó N Parece que el Sr. Soriano duda de lo que yo lie dicho. ¿Qué réplica es esa? N o se pusde establecer u n diálogo entre quien arroja paletadas de lodo a la vida pública y a ios ministros de la República. (Gritos, escándalo e increpaciones de los socialistas a los diputados del grupo del señor Soriano, entre ellos al Sr. Balbontín. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N E l señor Soriano ha cometido una indiscreción, porque debió enterarse del fondo del asunto. E n cuanto a la invitación que había recibido el Sr. Soriano, del Cuerpo de Correos debo decir que el Sr. Nistai fué elevado a la Dirección de éste y una comisión del mismo, añade, me ha visitado esta mañana para piotcstar contra las palabras del Sr. Soriano. E l Sr. S O R I A N O Y o también tengo derecho a recibir comisiones. Insiste en que ha leído un documento oficia! que eí ministro de la Gobernación ha interpretado corno le ha parecido bien. Cree tener perfecto derecho a hacerlo. Rechaza lo de las paletadas de lodo, frase propia del antiguo régimen. Desdeña todos los rumores. E l Sr. A Y U S O dice que deben venir a la Cámara todos los documentos del expediente del Sr. Nistai. incluso sus repercusiones en el Tribunal de Cuentas. E i ministro de la G O B E R N A C I Ó N Pero existe una amnistía que decretó el señor Martínez B a i r i o s para borrar todas las faltas de los expedientes a partir de la huelga. L a aplicación de esta amnistía quedó en suspenso y vino el actual director a hacerla efectiva. Esto es todo. E l Sr. A Y U S O N o se trata de ia aplicación de la amnistía. Se trata de suspende! esa amnistía en- el- caso del S r Nistai, hasta que la Cámara conozca el expediente y todos sepamos a qué atenernos. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N Y o no puedo prestarme a eso, porque sería dejar fuera al Sr. Nistai. E l Sr. N I S T A L explica el proceso de la amnistía. D i j o que la Comisión de Sanciones de Correos, supremo tribunal de justicia del Cuerpo, solicitó del ministro que uno de los efectos de la amnistía fuera borrar de los expedientes las listas de las faltas leves y graves, pues de lo contrario aquélla no tenía efectividad. E n virtud de aquella amnistía le fueron borradas al orador las faltas que obraban en el expediente. E l Sr. A Y U S O Y o creí que el señor Nistai se iba a sumar a mi petición para que todo se ponga en claro, porque a él es a quien más le interesa. (Protestas de los socialistas. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N promete traer el expediente del Sr. Nistai a la Cámara. E l Sr. M U Í Ñ O Y que- se traigan también los expedientes de la época de la guerra. Termina la discusión de este asunto, que ha sido llevada entre grandes protestas, i n terrupciones y escándalo continuo. Después la Cámara queda desierta. O r d e n del día E l P R E S I D E N T E propone que la Comisión que ha venido dictaminando sobre la concesión de anteriores suplicatorios dictamine sobre lo ¿de los señores Calvo Sotelo y March. Se aprueba un dictamen de Marina. E l Sr. L Ó P E Z G O I C O E C H E A apoya un proyecto cíe ley sobre pase de los obreros eventuales de la Maestranza a permanentes, constituyendo el Cuerpo de Auxiliares de los Servicios Técnicos. E s tomado en consideración. L a secularización de cementerios Comienza la discusión de este proyecto. E i P R E S I D E N T E de la Cámara lee el nuevo dictamen. Artículo segundo. Los cementerios, de carácter privado hoy existentes serán respetados, pero no se autorizará la apertura de ningún otro n i la ampliación de los actuales. Promulgada esta ley, los Municipios i n tervendrán directamente la administración d e n t a l e s cementerios, a cuyo efecto dispondrán en el plazo de un mes una revisión de derechos establecidos hasta ese momento para las inhumaciones, determinando cuáles sean y a qué personas corresponden. Por ningún pretexto se autorizará la i n humación de quienes 110 figuren en las listas establecidas para tal fin, y una vez atendidos esos derechos se procederá a la clausura de los cementerios. Véase en el próximo número de BLANCO Y NEGRO lo que necesitan para vivir M u ñoz Seca, Custodia Romero (la Venus de Bronce) P u r a Lago, el marqués de Valdeiglesias, el maestro Pérez Casas, Félix L o renzo y L u i s i t a Esteso. E l Sr. C A S A N Ü E V A defiende la siguiente enmienda del Sr. O r i o l Artículo tercero. N o será permitida la inhumación en los templos o. en sus criptas, ni en las casas religiosas o en locales anejos a unos y otras, sin el requisito previo de la información favorable de la autoridad sanitaria correspondiente. E l Sr. C A S A N Ü E V A se queja de no recibir dictámenes, ni enmiendas, ni votos particulares. Con este motivo mantiene un diálogo con la presidencia. Después defiende la redacción del texto propuesta por el autor de la enmienda. L e contesta el Sr. V A R G A S de la Comisión, y la enmienda es rechazada. Durante la votación el Sr. Unamuno exclama -Y o digo lo que Cristo: Dejad a los muertos que entierren- a sus muertos E l Sr. L E I Z A O L A defiende otra enmienda, que dice: E n ningún caso serán concedidas nuevas- autorizaciones de inhumación en los templos... Solicita que se res- peten las autorizaciones ya concedidas en pro de derechos de familia establecidos. Formula observaciones de carácter legal, siendo contestado por varios diputados de la Comisión. L a enmienda queda rechazada. E l Sr. M A D A R I A G A afirma que el derecho a enterramientos particulares lia sido concedido por la misma República después de aprobada la Constitución, en virtud de disposiciones del gobernador civil de M a drid. E l Sr. G O M A R I Z Por encima de las autoridades gubernativas está el Parlamento. E l Sr. B A L B O N T Í N se pronuncia por el derecho de los católicos de exigir que se les entierro al lado de sus familiares católicos, y como se ha hablado de las listas de personas que tienen derecho adquirido a enterramientos privados, propone que se autorice E n ningún caso será permitida la inhumación en los templos o en sus criptas, ni en las casas religiosas o en, locales anejos a unos y otras.
 // Cambio Nodo4-Sevilla