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ROMERÍAS GALLEGAS L O S C A N El R O S E N B E T A N Z O S o estuve en varias romerías gallegas. Pero, si he de decir a ustedes la verdad; como ésta de los Caneiros que anualmente se- celebra en Betanzos, antigua capital de Galicia, no existe ninguna tan. típica y original. E l autor de este artículo veranea todos los años en la Coruña. M e dirán ustedes que esto les tiene sin cuidado, naturalmente. L o creo. Y conste que no es anuncio para aquella ciudad veraniega. Aclaración: A l enterarse la. Comisión de fiestas de Betanzos que yo me hállate en Coruña tuvo la gentileza de invitarme a tan popular romería. ¿Y cómo no había de aceptar tan galante ofrecimiento, si el Ayuntamiento de la Coruña este año no organizó fiesta alguna? Y Camino de Betanzos. A l filo de la una de la tarde partirnos hacia Betanzos. FJ convoy que nos conduce a la pintoresca ciudad va abarrotado de romeros coruñeses y de otros pueblos limítrofes. Desde la ventanilla de los coches contemplamos la gama de colores realmente única de la campiña gallega y la espléndida ría del Burgo. La Coruña queda tras de nosotros, replegándose allá al fondo, como una bandada de blancas palomas, sobre una hilera de clásicas galerías, cuyos cristales besan los rayos del sol semejando flechas candentes. Un paisaje de ensueño nos rodea por todas partes, ofreciéndonos su blanca poesía, su alma celta, con perfume de gaita y de alalá... cielo, claro y transparente, de un color casi indefinido- es todo un poema. Modernos hoteh tos nos saludan, ofreciéndonos sus grandes brazos de enredaderas; sobre los eme anidan, cual pajaritos temblorosos, una mata de rosas, otra de claveles... Indudablemente entre e stas flores anda una mano de mujer... Vamos cerca de. Betanzos, Y a se divisan las torres de la iglesia de Santiago como trn. índice. Estallan algunos cohetes, y el PROVISTOS D E SENDOS GARRAFONES D E VINO D E L PAÍS Y D E GRANDES EMPANADAS... tren entra en agujas. Descendemos. Multitud de voces entonan algunos- cantos regionales, mientras en varias autos nos dirigirnos al pueblo. En la plaza de los Hermanos Naveira, artísticamente engalanada, vemos gran- concurrencia de forasteros de todos los pueblos de la región. Los gaiteros de Soirtelo, famosos en toda Galicia, recorren la plaza, lanzando al, viento las cadenciosas notas de una muiñeira. Hay tiendas de baratijas, tómbolas, puestos de rosquillas, etc. etc. sin faltar los charlatanes de rigor ofreciendo duros a peseta Suena, alegre- y juvenil, la campana de la iglesia de San Francisco llamando a misa. Recorremos la ciudad, adentrándonos por sus típicas y empedradas corredoiras de. rancio abolengo y admirando sus mansiones señoriales. La ¡ira a los Caneiros. Momentos más tarde descendernos hacia el puente de Ja Aduana, bajo e! cual se deslizan mansamente las aguas del río Mandeo. Multitud de farolillos de colores cruzan de un extremo al otro del puente. Sobre éste y en los extremos laterales hay grann- úmero de curiosos. Antes de llegar al mencionado lugar percibimos un enorme griterío. ¿Qué es lo que sucede? E n el pequeño muelle hay gran número de lanchas y barquichuelas esperando a los romeros que han de trasladarse a los Caneiros. i Sólo, por dos reales! ¡A los Caneiros! ¡A los Caneiros. son las voces- que se escuchan por todas partes. Pasamos a ocupar un lugar en una de las embarcaciones. Las personas que quedan en tierra ríen de buena, gana al ver cómo algunas garridas rapazas realizan serios equilibrios para pasar a bordo... Hay algunas gritos, con los consiguientes sustos, que luego se desvanecen al ponerse en marcha nuestra embarcación. Los marineros comienzan a remar con ímpetu. Y o voy de pie para mejor admirar el paisaje que desfila ante nosotros como una película sin fin. De todas partes nos saludan, diciéndonos adiós con los pañuelos. Un muchacho que va a mi lado arranca algunas notas a un viejo acordeón. Otro de los más decididos dice un cantar marinero, A los pocos momentos todos nos sentimos filarmónicos. Y no bailamos porque el lugar no es accesible a ello. Las aguas del Mandeo van pobladas de embarcaciones. Una que nos precede intenta inútilmente adelantarse a nosotros, lo que es objeto de risas y burlas por nuestra parte. J MURAMOS AL LUGAR DONDE SE CELEBRA I. A R O M E R Í A V
 // Cambio Nodo4-Sevilla