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Tomamos asiento en la lancha de la Comisión de fiestas. Navegamos hacia Betanzos con el sols impulso de las aguas. Apenas se deslizan las embarcaciones. E l aspecto que ofrece todo el río con iluminaciones es realmente, sorprendente y único. Todavía llegan a nosotros los lamentos de la gaita en la noche estival. Las cantigas y aturuxos se suceden por todas partes: s Vindo d- a feira d o quince escureceume no monte; rapaciñas de Betanzos daime poúsada esta noite. Y ellas contestan: Os ra. paeifíos d agor en vos dírei como son: quitan a carne do pote e van véndela a o mesón. En nuestra embarcación van los gaiteros de Soutelo. Los ocupantes de las lanchas contiguas piden que ejecuten alguna pieza, lo que realizan en e! acto. Damos comienzo a la cena. A mi lado tengo una lancha ocupada por lindas señoritas mariñanas. Por momentos creemos hallarnos en la sin par Venecía. Vivimos realmente una noche de fantasía, llena de color, de alegría y entre mujeres bonitas... ¿Soñamos o estarnos despiertos? Es ya medianoche. Allá le i os divisamos el débil reflejo de las luces dé Betanzos. Tras de nosotros alguna lanchita rezagada en la margen del río, bajo la sombra protectora de la arboleda... A, nuestros oídos llega todavía el eco de una canción lejana: Volvlchest un pordioseiro, sermpré pidindom un bico; e non che don o pirmeiro porque se oho dou repito. ARTÍSTICAMENTE ENGALANADOS HACEN SU APARICIÓN EN EL MANDEO. En los Caneiros. Después de media hora de navegación arribamos al lugar donde se celebra la romería. U n amplio campo al borde, del río poblado de árboles nos acoge entre el estruendo de los cohetes y tas notas de un pasodoble castizo. Recórranos toda la romería, en la qué se hallan varios miles de personas de distintos puntos de la región. Por todas partes se forman corros bailando la muiñeira. E n uno de ellos suenan grandes risasi y aplausos. Nos acercamos y vemos a una anciana de unos setenta y tantos años bailando animadamente con un joven aldeano. -Y a fe que no lo hace mal- -comenta uno. Y otro añade -Quisiera yo verla en sus veinticinco... La. anciana agradece la frase con una sonrisa de complacencia. gremente, mientras algunos aturuxos hienden el espacio. Y después, como consecuencia, hay mudios que no andan solos... E l vino ha hecho sil efecto. Los hay que se sienten con dotes de oradores. Otros no hay quien les haga desistir de sus propósitos de zambullirse en el agua sin necesidad de desnudarse. Y esto es el regocijo de los que presencian la faena. Noche veneciana. Gaitas y alalqes. Tres lanchas artísticamente engalanadas hacen su aparición en el M. andeo, tripuladas por lindas señoritas de Betanzos. Cuando llegan a nuestra altura todos prorrumpimos en aplausos. L a noche comiert a a tender su manto gris sobre el paisaje. Brillan las estrellas en el límpido horizonte c n destellos de rubíes. Todas las embarcaciones están espléndidamente iluminadas, ofreciendo un aspecto fantástico. Y esto es lo verdaderamente típico e interesante de los Caneiros. Final. Betanzos está a la vista. L a noche, suave, perfumada de quimera y de ilusión, pone una nota de poesía en el ambiente y en las cosas. Noche con sonrisas de mujer cuyos labios de coral nos hablan de amor y nos dicen promesas. Silencio. L a luna vigila... U CONDE D E RIVERA (Fotos del mismo. La suerte del pajarito- Los romanceros. Más allá dos jóvenes acércame tímidas a la mujer de la suerte del pajarito. Son dos garridas mozas de aldea. Cuando advierten que las miramos pénense coloradas. A. los pocos momentos ambas ríen saboreando el contenido de los papelitos con que les ha obsequiado la suerte. Algún vendedor de baratijas reclama la atención de los romeros agitando vivamente la campanilla. Pero nadie les hace caso. L a gente hoy ha venido a divertirse solamente. Tampoco faltan los romanceros, el ciego del violín. relatándonos los episodios de la caída de la Monarquía con grandes canelones donde figuran los retratos de Galán y García Hernández, diciéridonos a grandes voces que ...Pelearon con afán, destronando a los ISorbones... -i Vamos, a una perra gorda! -grita el lazarillo. Y todos adquieren la copla. Empanadas y vino del Ribero. Atardecido ya, sobre la hierba fónnanse nutridos grupos de romeros provistos de sendos garrafones de vino del país y de grandes empanadas. Se come y se bebe ale ESPERANDO A LOS ROMEROS QUE HAN DE TRASLADARSE A LOS CANEIROS
 // Cambio Nodo4-Sevilla