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ABC. DOMINGO 17 D E- E N E R O D E 1933. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 39. podrá ejercer tal cargo hasta que cumpla dichos veintitrés años. Con los expresados elementos que constituyen el Cuerpo tíe secretarios se formaría un solo Cuerpo, que resultaría con las s i guientes categorías: auxiliar de segunda clase, oficial de Juzgado de entrada, oficial de Juzgado de ascenso, oficial de Juzgado de término y su equivalencia a secretario de Juzgado de entrada. Oficial de Juzgado de M a d r i d y Barcelona y su equivalencia a secretario de Juzgado de ascenso y vicesecretario de Audiencia provincial. Secretario de Juzgado de término y su equivalencia a secretario de Audiencia T e rritorial de entrada y secretario de gobierno de Audiencia Territorial de entrada. Secretario de Sala de Audiencia Territo- rial de ascenso. Secretario de gobierno de Audiencia T e rritorial de ascenso y su equivalencia a secretario de Sala del Tribunal Supremo y vicesecretario de gobierno del mismo. Secretario de gobierno del Tribunal S u premo. Los secretarios que no posean el título de letrado no podrán pasar a las Audiencias, ni siquiera a la categoría de vi secretarios. E l personal que actualmente trabaja será respetado en sus cargos, y para el cese de los mismos h a b r á de seguirle igual procedimiento que hoy rige para el Secretariado. Declara deberá crearse un Tribunal de honor para la eliminación de los que, a partir de la fecha de esta organización, i n frinjan las condiciones que esto exija, y deberán ser más severas que las corrientemente exigidas a oíros organismos en defensa del decoro de la administración de Justicia. Los oficiales que en la actualidad se encuentran excedentes, cesantes, o sin prestar servicios por cualquier causa que no afecte a su honorabilidad, tendrán derecho a ocupar las primeras vacantes que ocurran en la. localidad o Juzgado en que prestaran sus servicios. Verificado el ingreso de un oficial por l a primera categoría, o sea por la de oficial de entrada, para ascender a la inmediata, y de ésta a las sucesivas, se establecerán tres turnos primero, antigüedad; segundo, concurso entre los que lleven por lo menos tres años en la categoría, y tercero, oposición entre los de l a categoría inferior, debiendo redactarse un programa esencialmente p r á c tico, según está dispuesto por Real decreto de 1922. LOS OFICIALES Y A U X I L I A R E S D E SECRETARIA JUDICIAL C E L E B R A N SU PRIMERA A S A M B L E A Madrid. Se fueron seleccionando poco a poco. Unos, los más ambiciosos, transbordaron a la procura. Otros, menos inquietos, opositaron al secretariado y se alejaron de M a d r i d Alguno se hizo abogado y se lanzó a ejercer, aprovechando el bagaje técnico que el constante manejo d é l a s leyes le proporcionara. Y no faltó tampoco el caso del inadaptado, del que tomó el cargo por patente de curso y hubo de abandonarlo al convencerse de su error... Quedaron, pues, los que debían quedar. L o s entusiastas, los que sin inquietudes dedican toda su actividad al desempeño de la misión nada fácil que les está encomendada; los que sienten la profesión consciente de la responsabilidad de todos sus actos; los bien hallados con la labor abrumadora que l a Justicia les confía... Pero estos hombres, muchas veces Calumniados, porque la realidad demuestra que saben resistir el halago y rechazar l a dádiva sin aspavientos, silenciosamente, pero con la firmeza del que honrado y comprensivo obedece únicamente los dictados de su conciencia; estos hombres que desarrollan una actividad increíble por ser extraordinario el número de asuntos criminases y civiles en que han de intervenir; que trabajan incansables de la m a ñ a n a a l a noche en locales no ciertamente cómodos, de ambiente enrarecido, acuciados y requeridos por la prisa de los procuradores, la i m paciencia de los litigantes, la indiscreción de los curiosos y la intemperancia de los incomprensivos y soberbios... Están, han estado y probbalemente seguirán estando muy mal retribuidos. Claro es que hay casos de excepción y de aquí se deriva tal vez una falta de unanimidad a la hora de emprender la cruzada reivindicatoría que en nada favorece los propósitos de l a Asociación; pero tales excepciones no hacen, ya lo indicamos, más que perjudicar a la colcctiyi dad en el legítimo logro de sus aspiraciones... ¡Y cuidado que este pleito- -pleito en el que sólo se demandan mejoras reconocidas en otras profesiones y actividades sin dificultad ni regateos- -ha tenido buenos defensores! ¡Y cuidado si los oficiales y auxiliares han recibido ofrecimientos y se han hecho gestiones por sus gestores y abogados! Todo, sin embargo, ha sido inútil. N o sirvieron de- nada, los buenos oñcios de los mediadores, ni el unánime reconocimiento de l a desproporción entre la labor y el beneficio; ni siquiera el miedo a que pudieran- repetirse los escasos, pero estrepitosos ejemplos de inmoralidad. que ofreció la vida a la- prudencia y sensatez de los llamados a poner remedio al mal, aprovechando la triste lección del hecho consumado. N o hace todavía mucho tiempo se aludía a este problema por D Fernando de los Ríos, con motivo de su discurso de apertura de los Tribunales, porque reconociendo la importancia de la misión de los oficiales y auxiliares de secrearía judicial- se subrayaba la escasez de sü retribución como peligro capaz de determinar un verdadero sabotaje a la Justicia... Concepto que fuá ayer cementado en su discurso una vez abierta la Asamblea en la Academia de Jurisprudencia por el señor Salazar Alonso, por el oficial D E m i l i o Rodríguez. N o somos nosotros capaces de semejante sabotaje- -decía el orador- pero téngase también en cuenta que al aceptarse la posibilidad extenderíase una patente de i n capacidad, si no de negligencia y torpeza, a los jueces con quienes despachamos, hombres capacitados, laboriosos, inteligentes y siempre fieles cumplidores de las sagradas obligaciones que les impone el cargo... Descartada, pues, la probabilidad de un acto que había de repugnar a nuestra conciencia, quedan en pie realidades que no es posible que desconozcamos, y para discutirlas, para examinar serenamente la razón de nuestra justísima demanda, hemos querido convocar esta Asamblea, en la cual ha de servir de base de discusión la ponencia redactada por l a Junta directiva de la Asociación de Dependientes de la Administración de Justicia y sus Asimilados, de Madrid. La ponencia Se dice en ella, después de reconocer que los secretarios más avezados y prácticos son los que proceden de la cla- es de oficiales, que se estima de necesidad. que se forme un solo Cuerpo, compuesto de secretarios y oficiales. Tenemos actualmente un n ú m e r o considerable de oficiales que poseen su título, obtenido conforme a las disposiciones de les Reales decretos de 1903, 1911, 1914 y 1922, v este gran plantel de nombres prácticos ha de ser el vivero de que se nutra el secretariado. Como esos oficiales tienen hoy derecho a ingresar en el Cuerpo de Secretarios, ocupando aquellas vacantes que resultan de traslados, concursos, etc. y es un procedimiento que hemos visto hace buenos secretarios, no debemos proponer otra cosa que la ampliación de ese derecho y que los oficiales que lleven, cuando menos, tres años en Juzgados de término, sean nombrados se cretarios, reservándoseles, cuando menos, las dos terceras partes de las secretarías de entrada, y, por asimilación, las de superior categoría, quedando la otra tercera; parte para los abogados, en las condiciones que se determinen. Como medio de conseguir que en todo momento existan en la administración de justicia hombres aptos para su ingreso en el oficialado. proponemos l a creación de un Cuerpo General de Ayudantes, para distribuir, con tal carácter, en aquellas secretarías que su auxilio sea necesario. Esta ciase de auxiliares deberá constar de dos categorías: de segunda y de primera, debiendo hacer su ingreso por examen de asignaturas de carácter general, que se determinen por quien corresponda. I n g r e s a r á n estos individuos con la categoría de ayudantes de segunda clase, no antes de los dieciséis años ni después de los veintitrés, para ser destinados a aquellas secretarías en que, por su excesivo trabajo, sean necesarios. Todo ayudante de segunda clase, para pasar a la primera, precisará, como mínimo, el desempeño de la anterior categoría por tres años, y si antes surgiere vacante de su inmediata superior le será forzoso acreditar, con certificación que expidan el juez y el secretario del Juzgado en que preste sus servicios, que se encuentra en condiciones para ello, y, en caso contrario, será cubierta la vacante en orden cronológico por el que le siga y reúna aquellas condiciones. Los auxiliares o ayudantes de primera, para pasar a la escala técnica de Juzgados de entrada, precisarán, por lo menos, tres años de ejercicio en su categoría y un examen análogo al que en la actualidad se exige a los oficiales. N o se podrá ser oficial ele Justicia de secretaría judicial, o como endefinitiva sé denominen, sin tener veintitrés años cumplidos; pero si alguno de los ayudantes se encontrara n condiciones de pasar a oficial antes de esa edad, podrá verificar todo lo necesario para serlo, pero- no Otra ponencia Discutida la anterior ponencia se pondrá a debate l a suscrita por D. E m i l i o R o d r í guez, quien, aparte del criterio esencialmente profesional que en ella define, y sin señalar sueldos, pide la jornada de trabajo, gratificaciones por horas extraordinarias, propugnando que en l a categoría de secretario de entrada se ingrese únicamente siendo oficial de Secretaría. E n l a sesión de anoche, se nombró l a Mesa de discusión, en l a que están representadas las secretarías de Zaragoza, V a lencia, Talavera de la Reina y Madrid, y, tras breve debate, se acordó votar la Junta directiva ele la Asociación General, por haberse estimado la opinión de algunos asambleístas que consideraban injusto que en dicha directiva no figuran algunos oficiales y auxiliares de fuera de Madrid. H o y se discutirán las ponencias, y por la tarde se clausura l a asamblea. U n banquete LAS PASTILLAS BONALD curan radicalmenta las afecciones de la garganta A las nueve y media de la noche, se celebrará un banquete, en honor de los. concurrentes a la primera Asamblea General de Oficiales y Auxiliares de Secretaría Judicial de España.