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Actualidad madrileña. FERIA BENÉFICA DE LAS ESCUELAS SALESIANAS. -Los dos mil niños, hijos de obreros de la barriada de Lavapiés, que asisten á las escuelas gratuitas de los Salesianos, establecidas en la Ronda de Atocha, han celebrado su fiesta anual. El teatro de las escuelas se convirtió en feria benéfica y hubo abun dante reparto de ropas y juguetes. (Foto Duque. CAMPEONES El campeonato ganado por DE BILLAR. -regional ha sido el Sr. Sevilla. AVIADORES ITALIANOS EN MADRID. -Ayer Volaron sobre Madrid dos aeroplanos italianos, que, tripulados por los aviadores Mosterra, Antonini, Gamüa y Barberini, han llegado procedentes de Lisboa. He aquí Uno de los aparatos, trimotor y de construcción enteramente metálica. (Fofo Stersa. El Sr. Oro, que obtuvo el segundo lugar, proclamándosele sub campeón. (Fotos Marín- la. provincia y auxiliar a sus delegados cuando requieran la intervención de esta fuerza para reprimir cualquier tumulto o desorden, sea de la naturaleza que fuere (artículo 19) L a obediencia estricta a las órdenes de la autoridad en el caso de que se habla en ei artículo anterior exime de responsabilidad, y la menor desobediencia o morosidad en el cumplimiento de esta clase de órdenes será castigada con todo el rigor de la ordenanza m i l i t a r (artículo 20) E n todos los casos el jefe de la fuerza procederá del modo siguiente: Primero. Se valdrá del medio que le dicte la prudencia para persuadir a los perturbadores a que se dispersen y que no continúen alterando el orden público. Segundo. Cuando este medio sea ineficaz les intimará el uso de, la fuerza. Tercero. S i a pesar de esta intimación, persisten los amotinados en la misma desobediencia restablecerá a viva fuerza la tranquilidad y el imperio de la ley (articulo 22) S i los amotinados o perturbadores hicieren uso de cualquier medio violento duran te las primeras intimaciones la Guardia c i v i l empleará también la fuerza desde luego, sin preceder otras intimaciones o advertencias (artículo 23) E l reglamento militar de la Guardia c i v i l lleva la fecha de 29 de noviembre ce 1871, es decir, después de la caída de Isabel I I y en pleno período revolucionario, y dice, entre otras cosas: L a disciplina, elemento esencial en todo Cuerpo militar, Ío es más y de mayor i m portancia en la Guardia civil, puesto que la diseminación en que se hallan sus individuos hace más necesario en este Cuerpo el riguroso cumplimiento de sus deberes, constante emulación, ciega obediencia, amor al servicio, unidad de sentimientos y honor y buen nombre de la institución. Bajo estas consideraciones ninguna falta, n i aun la más leve, es disimulable en la Guardia c i v i l (artículo 66) L a Guardia civil, en el servicio especial de su Instituto, se halla constantemente de facción, y, por consecuencia, así loS militares de cualquier graduación que sean como otras personas constituidas o no en autoridad, deberán siempre a los individuos de este Cuerpo la consideración y respeto que para todo centinela determinan las ordenanzas (artículo 63) Se ha dipho y repetido estos días que debía reformarse el Reglamento por que se rige la Guardia civil para evitar el empleó de estas fuerzas en las poblaciones, donde por su armamento puede producir estragos innecesarios para el mantenimiento del orden público. ¿Y para eso hay que reformar los Reglamentos? Véase lo que dice el articulo 39 del Reglamento del 2 de agosto de 1852: L o s gobernadores de provincia dispondrán también el servicio que deba hacer la Guardia c i v i l en lo interior de las, poblav ciones, respecto, a la asistencia de esta fuerza a las reuniones públicas, sin otro objeto que atender a la conservación de orden y protección de las personas, cuidando de no emplear los individuos del Cuerpo más que en un caso muy extraordinario, en exigir los pasaportes, no en otro oficio alguno de policía interior de las poblaciones (fue los distraiga de su servicio en el exterior. E l sentido y alcance del anterior precepto se explica en una circular de 7 de febrero de 1 SS 1 en la que el ministro de la. Gobernación, D Francisco Romero R o bledo, manifiesta a los alcaldes la conveniencia de no reclamar el auxilio de la Guardia civil dentro de las poblaciones sino en casos de reconocida necesidad, valiéndose para todos los demás de los agentes o dependientes que tienen los Municipios a sus ordéneselo cual reportará a sus respectivos administrados la consiguiente ventaja, evitándose que contraigan responsabilidad criminal tan grave como es la relativa a insultos o resistencia a centinelas, y con ello la aplicación de una penalidad siempre temible por lo rigurosa. A la vista de todos estos preceptos legales y reglamentarios no puedo menos de repetir la pregunta con que comenzaba estas líneas: ¿E n qué consiste eso que se ha llamado ahora problema de la Guardia c i vil? ¿E n qué los Reglamentos, deben reformarse o en qué los Reglamentos deben cumplirse? ANTONIO ROYO VILLANQVA
 // Cambio Nodo4-Sevilla