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A B C. V I E R N E S 22 D E E N E R O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 23. sidencia le hace ver que esto no es posible, por tener que terminar el debate en la misma sesión. cho aislado que comprobará el juez, sombrado. -E l Sr. A L V A R E Z Á N G U L O Los sucesos fueron provocados por vosotros, aquí y allí. E l Sr. L E I Z A O L A sigue hablando de la condolencia general de la población, que se tradujo en la orden de reanudación inmediata del trabajo, porque se convencieron todos de que allí no se debatía una cuestión de lucha civil. Afirma que en Santurce el elemento comunista tiene un predominio muy grande, que procede de la época de la Dictadura. E l P R E S I D E N T E llama la atención del orador sobre las proporciones que viene dando a su discurso. E l Sr. L E I Z A O L A niega que. en la i m prenta de Eúskadi se tiraran periódicos comunistas. E l Sr. B A R R I O B E R O P e r o si la Iglesia fué comunista cuatro siglos. E l Sr. L E I Z A O L A N o hablemos de comunismos pasados, sino del de ahora. Termina diciendo que no ve inconveniente en que la Cámara nombre jueces suyos a los Sres. Fatras, Zugazagoitia v Aldasoro. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S repite la afirmación que ayer hizo, y dice que Las Noticias, periódico comunista, tenía seis páginas y algunos días ocho, diez y doce, y publicaba anuncios de empresas industriales. Añade que era comunista y mantiene BU aseveración. Lee un artículo de un correligionario del Sr. Leizaola, publicado en Las Noticias a raíz de la escisión entre los nacionalistas y Euskadi, así como la contestación de este periódico, y añade que el D r E i j o Garay autorizó todo aquello. (E l orador es aplau dido. E l Sr. L E I Z A O L A declara que la firma de una persona exoülsada del partido nacionalista es recusable, y añade que el señor Prieto sabe perfectamente que Euskadi no tenía por qué confabularse con nadie para proteger al comunismo. E l S r A L D A S O R O interviene y afirma que en Bilbao se ha llegado a declarar el boicot a empresas, profesionales y obreros por no militar en el campo de las derechas. Protesta de ello, y dice que si hay gentes que conservan posiciones de ventaja, es porque el Estado las proteje, siendo así que éste se halla obligado a hacerlas pagar indemnizaciones por los perjuicios que causan. (Muy bien. Añade que después del advenimiento de la República ha habido quienes han tenido que emigrar por la coacción de estos enemigos de la República. Acusa al Sr. Beunza. de haber dicho en el mitin de Bilbao que ésta es la República del hambre, y aun reconociendo el. orador l a actual crisis, atribuye ésta el egoísmo de los que colaboraron con la Dictadura, como el Sr. Beunza. E l Sr. U R Q U I J O N o es cierto. E l señor Beunza fué siempre carlista y nunca colaboró con la Dictadura. E l Sr. A L D A S O R O E l Sr. Bilbao fué presidente de la Diputación. E l Sr. U R Q U I T O E l Sr. Bilbao, sí; pero no el Sr. Beunza. E l Sr. A L D A S O R O Pero, ¿no han vuelto todos al jaimismo? E l Sr. U R Q U I J O Sí. (Grandes rumores. E l Sr. A L D A S O R O dice que esto es lo más elocuente. E l Sr. U R Q U I J O E l Sr. Bilbao fué presidente de la Diputación sin la autorización del partido. -E l Sr. A L D A S O R O habla de los que han luchado por los ideales y por la salvación de España, como son los republicanos, que tienen demasiadas complacencias con los responsables. E l Sr. U R Q U I J O Demasiadas complacencias, no, porque a mi hermano lo han metido en la cárcel. T E l Sr. A L D A S O R O Tenemos el deber de defender la República y por eso pido al Gobierno que ante el primer entorpecimiento que se levante contra ésta, se ataque implacablemente y con toda la violencia que haga necesaria la salvación del régimen. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L renuncia a la palabra. E l Sr. G A L A R Z A dice que en el P a r lamento hay algunos diputados que dicen unas cosas en las Cortes y otras fuera de ellas, aun reconociendo que entre los nacionalistas hay algunos que no tienen preferencia por uno u otro régimen, y hasta es posible que sean sinceramente republicanos. Habla de la aplicación de la ley de Defensa de la República, contra la cual no se han levantado a hablar los correligionarios de los sancionados. Estima el orador que no han hablado porque no se atreven. E l S r U R Q U I J O N o hablamos porque su señoría ofreció publicar una nota que no ha entregado. E l Sr. G A L A R Z A habla del complot del alijo de armas en que intervino el orador como director de Seguridad, y cita declaraciones prestadas en aquellas diligencias. Se refiere a una de éstas y habla de un amigo del Sr. Oreja. E l Sr. O R E J A (indignado) Y o no conozco a ese señor; y esa insidia sólo es posible en labios de su. señoría. E l Sr. G A L A R Z A Todavía no he c i tado el nombre. E l Sr. O R E J A Y o no conqzco a ninguno de esos señores; y eso es una insidia i n tolerable. E l Sr. G A L A R Z A habla del conde de Ramidales, como conocido, del Sr. Oreja. E l Sr. O R E J A N o he oído hablar. de él en mi vida. Esto es una insidia, repito, señores diputados. E l Sr. G A L A R Z A lee una carta de uno de los detenidos, en que se habla del ejército vasco que no debe ponerse enfrente del Ejército n i de la Guardia civil, pero sí proveerse de estacas para exterminar a los socialistas. E l orador tiene la seguridad de que si los carlistas hubieran tenido en 1931 fuerzas en las provincias vascongadas hubieran armado un Ejército; pero ya que esto no es posible, porque el casero vasco ha cambiado, y también los medios materiales, procuran fomentar conflictos para que se desprestigie la República. (Aplausos. E l Sr. O R E J A pide que venga a la Cámara el expediente a que se ha referido el Sr. Galarza. E l Sr. B A R R I O B E R O renuncia a la palabra. E l Sr. M A R T I N D E A N T O N I O censura la manera de hacer la designación de los gobernadores- civiles, que califica de alegre y desenfadada. E l Sr. A G U I R R E quiere hacer constar que los nacionalistas han sufrido muchas víctimas desde el advenimiento de la República, sin que ellos hayan causado ninguna. Agradece la aclaración del Sr. Galarza distinguiéndolos de los monárquicos, y dice que fueron perseguidos por la Dictadura. E l Sr. U R Q U I J O expone su deseo de. hablar en la sesión próxima, pero la pre- E l ministro de la Gobernación, dispuesto a aplicar la ley de D e fensa de la República con o sin autorización de las Cortes E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N i n terviene para racpger las manifestaciones expuestas, pero no entrará en detalles sobre el debate y hablará sólo para demostrar que el Gobierno ha respondido a un deber de tal. Declara que la relación de los sucesos hecha por el Sr. Fatras responde a las i n formaciones llegadas hasta el Gobierno procedentes de las autoridades gubernativas y del fiscal. Relata lo sucedido. Dice que es exacto que un grito de viva el Rey, o viva Cristo Rey fué dado por un individuo que estaba recostado sobre la fachada del Círculo Tradicionalista, a lo cual un manifestante replicó con un muera. Entonces aquél disparó e hirió al socialista. Después huyó, y al ser detenido por un guardia de Seguridad, que le preguntó si tenía armas, contestó: sí Y sacando la pistola nuevamente disparó dos tiros, causando otra muerte e hiriendo al guardia de Seguridad. Así, pues, este sujeto, que se llama Santos Sauz, es sólo el vulgar asesino que responde, implacablemente, a sus instintos. Tiene que rectificar la afirmación de que desde el convento de las Reparadoras no se hizo fuego, pues se ha demostrado lo contrario. Rechaza la imputación de que hubo dejación del principio de autoridad, pues hubo cuatro guardias heridos. L a autoridad- -dice- -está al servicio de la República y no al de una clase o de un partido. Recuerda que hace dos meses el Sr. Oreja dio motivos para ser castigado; y si no hubiera sido por la inmunidad parlamentaria le habría deportado a Fernando Póo. E n aquel movimiento- -dice- -el orador tuvo el convencimiento de que el Sr. Orej a era el eje del mismo. (Rumores. E l Sr. U R Q U I J O Tenga en cuenta el ministro que el Sr. Oreja no se halla en el salón. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N añade que no confunde la inmunidad y la i m punidad, y afirma que si cedió entonces fué por la intervención de la Cámara, pero hoy no será así, pues está dispuesto incluso a dimitir antes que someterse y aplicar inexorablemente la ley de Defensa de la República en la forma que estime más conveniente, sin atender requerimientos parlamentarios. E l Sr. U R Q U I J O Y o pongo la inmunidad parlamentaria a disposición del Gobierno. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N N o hace falta; y si hoy fué detenido un señor Urquijo fué porque se estimó que era culpable y pagará sus culpas. Añade que no se puede estar votando leyes en la Cámara y torpedear a ésta fuera de ella. H a querido dar la prueba de mayor ecuanimidad permitiendo toda clase de pro- pagandas, pero una interrupción del señor G i l Robles le hizo ver hace días su error, pues al oírle decir que no había que respetar la Constitución, que está votada, se decidió a no volver a permitir ésto, con permiso o sin permiso de la Cámara. Dice que el crimen alevoso de Bilbao no podía quedar impune. H a tenido que esperar y sigue esperando a que hablen los tribunales, para que una vez dibujados los inductores de aquel delito, sin necesidad de más, aplicar la ley de Defensa de la República. E l Sr. U R Q U I J O S i n pruebas, no. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N Véanse, al final del nú- mero, en las páginas de mundos, Sos programas de RADIOTELEFONÍA