Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C S Á B A D O 23 D E E N E R O D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 15. zonas de riego, consagrándola anualmente una parte importante de sus tierras. Las modalidades económicas a que acabamos de aludir pueden resumirse en dos: es Ja primera que el cultivador, por establecer un contrato previo con el industrial que na de extraer el azúcar, sabe antes de sembrar que toda la remolacha que produzca va a serle adquirida a un precio único y fijado de antemano; es la segunda que el cultivador recibe de l a industria, a crédito, la semilla y los abonos que precise, así como una cantidad en metálico para hacer frente a los gastos de cultivo; el importe de estos anticipos se le descuenta del valor de la remolacha al pagarle ésta. S i estas modalidades económicas pudieran extenderse a todos los cultivos españoles juzgúese cuál sería la revolución agraria que instantáneamente se operaría. T a l sistema da una seguridad tan firme al agricultor, que no vacila en adoptar las normas de cultivo que se ie aconsejan, en emplear abonos sin escatimar cantidad ni sacrificio, y así los ilustres ingenieros agrónomos que han sido apóstoles de este cultivo, los venerados Ayuso y Otero, i n ventores del sistema de trasplante, que permitió l a introducción de la remolacha en la cuenca del Ebro, donde alcanza hoy la m i tad de la producción nacional; su continuador, el no menos ilustre agrónomo D M a riano Díaz Alonso, y más modernamente el actual director de l a granja de Zaragoza, el competentísimo ingeniero Sr. Lapazarán, han podido encauzar el cultivo, han ogrado siempre ser oídos y seguidos. por el raltivador, hasta tal punto que es una de las plantas que más adecuadamente y con mayor perfección se cultivan en España. Esa perfección en el cultivo lleva consigo un empleo considerable de mano de obra que esparce la riqueza que la remolacha supone por miles de hogares; representa el empleo de herramientas y máquinas que fuerzan la pequeña industria local; exige el empleo de grandes tonelajes de abonos químicos, muchos de ellos de fabricación nacional, que ha hecho brotar, junto a las chimeneas de las azucareras, las de importantes industrias químicas. A todos éstos incrementos de r i queza que el buen cultivo determina hay que unir los que de la existencia del cultivo mismo y la industria se derivan, sólo los subproductos, la pulpa, de un lado, excelente alimento para el ganado; la melaza, -de otro, materia prima de una importante industria alcoholera hermana- de la azucarera, y el i n tenso tráfico ferroviario, contribuyendo a la vitalidad de las Empresas en esas zonas remolacheras, bastarían para hacer comprender lo que representa para su economía general el cultivo de la raíz a que nos venimos refiriendo. L a consecuencia de todo ello se trasluce, claramente en el gráfico que acompaña estas lineas; en él verá el lector, la marcha que ha llevado en nuestro país la producción de remolacha, cuyo sentido ascendente culmina en la campaña que en estos momentos está en plena actividad, en que todos los cálculos hacen suponer que se llegará a producir muy cerca de- los 2. S 00.000 toneladas, casi un 20 por 100 más que en el año anterior, en que se cosechó la mayor producción conocida en España. L a razón a que obedece este aumento de la producción nacional en los últimos años es en gran parte el creciente número de hectáreas que se van poniendo en regadío y la absoluta necesidad en que se ven estas nuevas zonas regables de recurrir a la remolacha para consolidarse como tales, por ser su cultivo el colonizador por excelencia del regadío. Y así hemos visto levantarse este año siete nuevas fábricas de azúcar para absorber esa masa de raíz sacarina a producir por los nuevos terrenos puestos en regadío en Castilla y A n dalucía. E n lo que se refiere a lá presente campaña, el aumento de cosecha es aún más Atisiderable a causa de las admirables ca- Gráfico de l a variación de l a cosecho m e d i a quinquenal de remolacha en España, 5o 1. S 1- -1 Íi 6 racterísticas climatológicas del año, que, convirtiendo el verano español en estío de la Europa central, han hecho vegetar a la remolacha én condiciones óptimas, dando origen a una producción unitaria de las más elevadas en nuestro país. T a n excesivo entusiasmo por l a producción de remolacha determina con harta frecuencia el abandono de los principios básicos de la alternativa. de cosechas, especialmente en las zonas de mayor abolengo remolachero, no siendo raros los campos en que lleva cultivándose la azucarada raíz diez, veinte y aun treinta años consecutivos, táctica a todas luces equivocada, cuyas consecuencias han venido tocándose en los últimos años, en que han hecho su aparición, cada vez con mayor insistencia, algunas plagas y enfermedades, especialmente un gusano, el nematodo de l a raíz, y un hongo, la roya o cercospora, a cuya difusión favorece, por su modo de propagación, el cultivo continuo. L a s favorabilísimas circunstancias del año actual han atenuado sus efectos; mas en años normales debe esperarse su reapari- Revista agro- pecuaria. P u b l i c a c i ó n mensual, ilustrada. Suplemento quincenal de mercados. R e s o l u c i ó n gratuita de consultas. K ú i a e r o de muestra gratis. S u s c r i p c i ó n anual, 18 ptas. Caballero de Gracia, 34, M A D R I D Y DE ADORNO Grandes viveros del arboricultor. J O S É A B E V A L O S a b i ñ á n (Zaragoza) Pidan c a t á l o g o si les interesa. ARBOLAS FRUTALES- forestales, de sombra y adorno de las mejores variedades, seleccionados. P W T A L E O X M O N T S E R R A T D E PAJffO Casa fundada en 1847. Plaza de San M i guel, 14 duplicado, principal. Z A R A G O Z A Arboles frótales ción e incremento, 16 que hace indispensable corregir la mala costumbre de años anteriores dando entrada en la alternativa a otras plantas, en proporción adecuada. P o r otra parte, l a situación de l a industria ante esta sobreproducción de remolacha es enojosa, ya que al traducirse a stock de azúcar no es absorbida por el consumo nacional, a pesar de su constante incremento, n i puede tratar de colocarse en los mercados extranjeros, bloqueados por el azúcar de caña, obtenido a un precio irrisorio en los países cálidos, y afectados además por l a crisis mundial de exceso de azúcar. E s indispensable, pues, frenar la producción remolachera, que había tomado una marcha casi vertiginosa en España, y amoldar su aumento al crecimiento del consumo, paira lograr una estabilidad saludable. Desde, el punto de vista agrario, el problema puede y debe resolverse por los mismos cultivadores, en su propio interés, reservando mayor superficie a otras plantas de alternativa, con lo que, consiguiendo espaciar l a remolacha a un plazo de tres o cuatro años, lograrán mejorar las producciones unitarias, alejando el peligro de las enfermedades antes citadas, que, de alcanzar el grado de difusión que ha hecho temer su importancia en los últimos años, podrían dar al traste con tan importantísimo cultivo, haciendo imposible l a obtención de remolacha en las zonas regables. E s el expuesto el único medio para nivelar la producción con el consumo de azúcar, ya que un aumento del segundo en breve plazo no se consigue fácilmente, ni aun en el supuesto de que pudiera cotizarse el azúcar a precios aún más bajos; pero, además, los precios están hoy en su límite mínimo. de posibilidad para el fabricante, pues no debe olvidar el consumidor que de lo que él paga por cada kilogramo de azúcar, 45 céntimos, casi la tercera parte es para el Estado, y no creemos tampoco que éste, en las circunstancias actuales, pueda desprenderse de una renta que en el año actual, si no fallan los cálculos, le producirá algo más de 150 millones de pesetas. JOSÉ L U I S D E L A L O M A ingeniero agrónoma.
 // Cambio Nodo4-Sevilla