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Busquen ustedes con paciencia entre sus trajes antiguos de baile y encontrarán algún trozo a propósito para h a cer (después de pasar por el tinte) una camisa; ¡ahora se necesita tan poca tela! Los trajes de verano también se pueden u t i l i z a r en resumen, se trata de tener tela blanca, con dibujo o sin él, o de color; eso poco importa; lavan a maravilla el crespón de China, georcjette, vuela y t. oüé de seda. También pueden utilizarse batistas de h i l a y de algodón; no rae detendré sobre la elección de colores, por l a simple razón de que el gusto de ustedes será superior al mío. Novedad, en la ropa interior, no existe realmente; el corte no ha variado; solamente los adornos tienen la atracción de lo inesperado. E l camisón, que hoy se llama bata de noche, es largo, hasta el suelo, con inedias mangas, ceñidas por debajo del codo, porque se ha pensado que la; supresión era causa de muchas indisposiciones, y las demasiado cortas tenían iguales inconvenientes; la manga larga se. admite en el camisón forma camisero. R a r a vez se hacen rectas; por lo general, recuerdan el corte acampanado del vestido, y, por lo tanto, exigen mayor cantidad de tela y mayor coste; pero veo un medid de conciliar economía y m o d a hagan un canesú largo y picudo igual a la parte inferior de la camisa, y el centro, de otra tela y de otro color inclusive. Supongamos que tienen ustedes dos crespones, dos batistas en poca cantidad para utilizar uno solo; con la descripción anterior obtendrán ustedes una bonita prenda, avalorada si unen las costuras a cordoncillo, haciendo ondas. N a t u ralmente, un corte almenado permitirá aplicar una tela sobre otra de diferente color. Veamos venir grupos de jaretitas, alineados en la parte superior del cuerno y sueltos después, para dar vuelo al camisón; en la cintura se repiten las jaretas y se repite el mismo efecto de amplitud. A quienes gusten las complicaciones, por ser hábiles para ejecutarlas, les hablaré de las bandas colocadas al bies y unidas por medio de calados. E l talle Imperio no impera ya con tanta intransigencia, porque la mujer prefiere v o l verle a su altura normal. U n bonito medio de adornar una camisa sencilla es agregarle una berta cerrada v suelta, que se pasa por la cabeza, a no ser que se desee subirla hasta el cuello, en cuyo caso se abre por detrás, como un babero. L a s bertas sé harán de encaje, de tela bordada o con volantes. E s un medio ingenioso, práctico y económico de adornar una camisa sencilla. L a s camisas de día sé hacen unidas j CAMISA D E KOCilE Y COMBINACIÓN CREPÉ CON DE GEORGETTE U APLICACIONES DÉ SATÍN. MODELO
 // Cambio Nodo4-Sevilla