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1- V 7 ARIO 3 LUSTRA- DIARIO DO. 10 D E 1905 P O R D T O R C U A T O ILUSTRA- DO. A N O VI G E NUMERO FUNDADO E L i. D E J U N I O A Ñ O VI G E CTS. N U M E R O S 1 MOCTAVO 10 C T S S I AV. O G T A V O LUCA D E TENA mundo perfecto, enterament dominado por la voluntad? ¡N o p o r D i o s l Sería inhabitable. Y o llevo quince días eri úiL. puebl. ecito de dos Vosgos, rodeado de fámulas apacibles, que sólo piensan en. el deber, y declaro (fue- este ambiente produce un tedio infinito. MANUEL BUENO UNA CONTRA OFENSIVA LA FAMILIA E s un hecho que l a familia está en decadencia. -Aldoux Huxley. Esa afirmación en la pluma de un escritor inglés, que no h a hecho todavía profesión de fe en el anarquismo, es sintomática. L o s literatos no suelen inventar nada. Se l i m i tan a recoger lo que oyen y a seriar sus observaciones, unas veces engarzándolas en el tronco de sus creencias y otras exponiéndolas con amable despego. E n el primer caso las discuten, y en el segundo se contentan con examinarlas. E n España, donde la idea republicana parece, por su atrevimiento, un atentado al orden natural de las cosas, sostener que la familia está en decadencia es dar un escándalo. A vivir en nuestro país A l d o u x H u x i e y se hubiera guardado sus observaciones para sí. Nosotros, menos impersonales y m á s tradicionalistas que el escritor inglés, nos vamos a permitir... exa- minarlas y discutirlas, esto es, reprobarlas por lo que tienen de peligrosas para la paz del mundo y para el equilibrio de las socie dalles. A l d o u x H u x l e y parte de un hecho falso. E l que el Estado tienda a unificarla educación no implica una amenaza para la, co. hesión de la familia, que ¿siendo de origen sentimental, debe salir ilesa de todos, los ata. ques. E s cierto que el comunismo, siguiendo la tradición espartana, pretende acabar con el individuo y sus libertades. Quiere que el hombre sea un ó r g a n o del Estado, algo así como una pieza de la gran máquina política. P a r a eso ha empezado por degradar el amor, despojándole de todos los atributos románticos que lo ennoblecían. L a pureza de ese sentimiento le estorba al comunismo, que no cederá hasta que el. amor haya retrocedido a la primitiva categoría de un i n s tinto. E s un procedimiento para acabar con la familia. E l hombre y l a mujer se unen al azar de su gusto y sé separan sin que- darse obligados. L a idea de honra y l a preocupación del porvenir desaparecen de sus relaciones. Son dos mamíferos que se bastan. D e l carácter sagrado del vínculo, ni hablar. Como si no hubiera existido nunca. E l comunismo pretende, pues, que los pies se hagan para los zapatos y no los zapatos para los pies. L a construcción del futuro Estado político exige esa reforma previa. P a r a que el hombre sea instrumento posible del E s tado importa primeramente que el amor pierda todo su desinterés romántico y todo su decoro moral. De esa manera el amor deja de ser la etapa inicial de la familia. ¿E x i s t e acaso la familia entre los mamífeíos inferiores? E l hombre los captura, los doma y los hace servir a sus fines. L o mismo se pretende del hombre. Que el amor siga siendo fecundo es indispensable para que l a (Humanidad no. se extinga. L o prohibido, lo reprobable, según la moral bolchevique, es que sea la piedra angular de una sociedad reducida, que es la familia. ¿Cómo puede creer Aldoux Huxley que semejantes teorías tengan probabilidades de identificarse con un sentimiento que ha resistido hasta ahora todos los esfuerzos que se han hecho por desnaturalizarlo? E s cerrar los ojos a la evidencia. L a paternidad, la maternidad y el apego filial son realidades sobre las cuales puede operar la política, pero sin abusar de su poder, porque la Humanidad se rebelaría. FA Estado es dueño de dictar normas sobre lo externo del vínculo conyugal. Las extravagancias del legislador pueden considerar el matrimonio como l a alianza procreadora de dos coleópteros, negándole toda trascendencia. E l que dispone de l a fuerza lo osa todo. Pero el alcance de su voluntad está limitado por el sentimiento individual. A l hombre y a l a mujer les puede decir: Unios sin temor a las consecuencias de vuestro capricho; L o que sobrevenga queda a la responsabilidad del Estado A eso contestarán el hombre y la mujer: N o nos da la gana. Aceptamos la libertad que nos concedes para dar el primer paso, pero como queremos que nuestro amor sea la raíz de la familia, ni nos separamos ni queremos que nuestra intimidad persista como la de los animales, sin g a r a n t í a s morales. E s preciso que en el amor participe la conciencia, con todos los deberes anejos al vinculó contraído, y que Dios lo bendig a. Nos importa a nosotros esa decente tramitación de la alianza sexual como a la posteridad. E l que nos clasifique meramente como macho y hembra, sea un filósofo o sea el Estado, nos ofende y nos invita a la desobediencia Parece que en Rusia ese orden de cosas rige en las relaciones sexuales. Algunas, obras literarias lo dan a entender. N o lo creemos. E h Rusia el sentimiento no ha podido abdicar sus derechos, y allí, como en todas partes, el amor, la paternidad y la maternidad, son realidades forjadas por la sangre. S i hubiese en el mundo un país dispuesto a transigir con aquellas monstruosidades, habría que destruirlo por dignidad de la civilización. Si resucitase un romano de la antigüedad, anterior a los libertinajes del Imperio, y oyera exponer estas teorías que un hombre del talento de H u x l e y acepta como anticipaciones de una realidad que se está engendrando, se m o r i r í a de estupor. P a r a el contemporáneo de Nerva, el hogar era un templo y la familia un organismo sagrado. Pro aris et focis, se decía entonces, con unción religiosa. Pero vino el Cristianismo y acentuó m á s todavía el carácter divino de la familia. U n representante de Dios bendecía el amor y sus frutos, y el sentimiento ponía lo demás, esto es, la suma de sacrificios necesaria para la estabilidad de la familia. ¿Influirá la ciencia en el porvenir de l a organización familiar? N o lo creemos. Nada de lo que tenemos a la vista anuncia que los descubrimientos científicos vayan a quebrantar, el hogar humano. Que el hombre y la mujer sientan algunas veces la tentación dé emanciparse de los estrictos deberes familiares es un hecho que nadie niega. Esos accesos de independencia, que delatan flaquezas de virtud, no tienen, a nuestro entender, la gravedad que les atribuye Aldoux Huxley. Son episódicos movimientos de indisciplina del instinto que no alteran profundamente la unidad moral de una vida. A u n arrostrando el disentimiento de la gente muy escrupulosa, yo me atrevería a decir que aquellas fugaces desviaciones del ritmo familiar son disculpables. A d e más, de ellas arranca el pecado, el cual justifica, la augusta función del perdón. ¿Ua Plombiéres, RELIEVES D E ACCIÓN CATÓLICA Lucha de razas E n torno al movimiento de racismo oriental, que en incesante tensión, después de l a guerra, plantea cada día problemas nuevos ai catolicismo e insospechadas complicaciones a la política, acaba de publicar el padre Thauren un estudio titulado La conciliación de las rasas y las misiones católicas. Bastará el transcurso de sesenta años, auguran los economistas, que equivale aproximadamente al paso de dos generaciones, para que la población, de l a Humanidad a l cance, una cifra doble de la actual. ¿Q u é ocurrirá, pregunta el famoso, misionero, autor del ensayo que comentamos, el día en que esta pequeña Europa; aumentada; en quinientos millones sus habitantes, busque, afanosa, comida, espació y dominio para sus crecientes ansias? ¿Q u é ocurrirá cuan- do la raza negra, prqverbialmente. fecunda, vea duplicados sus. coeficientes de vida y en proporción análoga aumenten- almas y brazos en China y en la India? ¿N o sería entonces trasunto del b á r a t r o infernal l a lucha por la existencia? Mas sin llegar, por vía de razonamiento a l a formidable previsión de tan inquietantes cálculos, y contraído el análisis del problema a los t é r minos en que las presentes realidades l o plantean, cómo dejar de reconocer que i n numerables muchedumores, hasta. hace poco imponentes y silenciosas; preparan el desarrollo de su personalidad avivando el sentimiento de raza, y tienden de manera v i sible al desplazamiento del predominio europeo, tanto religioso como político? E n estos mismos días se ha celebrado en Jerusalén un Congreso pánislámico, y el grito de guerra ha resonado amenazador en la ciudad santa contra judios y católicos, no sólo porque la penetración- misional avanza pujante en el misterioso mundo del Islam, no sólo por el odio tradicional al semitismo, exacerbado en Palestina. á causa de las derivaciones sionistas, sino también porque las corrientes de xenofobia, hasta, ahora contenidas y refrenadas, encuentran en el racismo una fuerza nueva, capaz de alzarse en lucha contra las que representan Roma y Londres, poderes extranjeros. ¿N o es también África un volcán, cuyas entrañas hierven, encendidas con el combustible de esclavitudes y postergaciones que duraron siglos? L a emancipación de los negros en las colonias de Holanda, Inglaterra y F r a n c i a el rápido desenvolvimiento que en el orden social y político están alcanzando en Estados Unidos, ha puesto en pie- al continente. Prensa poderosa, dinero en abundancia, iglesias y. escuelas por miliares.
 // Cambio Nodo4-Sevilla