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Igua! que Eiseistein... Rusia tiene su soberbio aspecto plástico y artístico, pictórico y escenográfico, su cosa apolítica sencillamente interesante. -Eiseistein- -me ha dicho Federico- reclama para sus films una atención cuidadosa, pues su sistema de imágenes, sin discursos ni labores apostólicas, pinta detalles que dicen de consecuencias asombrosas, como en su La lucha por la tierra. Y o quisiera que mis charlas merecieran esta vez, en tema tan delicado como el de Rusia, una concesión de comprensiones cinemáticas a- lo Eiseistein. ¿Cuándo esas charlas? -M u y pronto. E n seguida. E n Fontalba, que es la redacción de til. Clamor. Será un reportaje sobre la U R. S. S. en tres d í a s U n a voz y una luz E l espanto quieto y Cemento proletario, tierra cosaca, nieve monacal y sol marinero O sean: el Kremlin de Moscú, vieja fortaleza, residencia de los comisarios del pueblo y plaza roja de S t a l i n Leningrado, aldea de los Zares, y Ucrania, mar Negro y K i e v el Toledo ruso... Sexto a ñ o de charlas en Madrid, Ciclo tercero en Fontalba, donde el arte fino y fuerte de Carmen D í a z tiene gentilezas que ceden tres días al mago de la palabra. Sanchiz otra vez entre nosotros. Meteoro de todos los vientos. Estereotipia de genialidades. Apurando un poco él sentido gráfico de la escultura, así podríamos llamarla. Mariano Benlliure trabaja en un busto admirable de García Sanchis, y en esta foto -inédita hasta ahora- aparecen los dos magníficos artistas españoles ante la obra maestra. (Foto Portillo. hay cosas que lloran esos asesinatos cometidos en el alma, en el corazón de las tradiciones. Y el ir- en trinco, de noche, por ejemplo, es emotivamente embriagador. Y nostálgico. Hay. mucho de nostalgia en la vida del ciudadano ruso. -Ciudades llenas de campesinos, de m jicks; tipos perfectamente medievales, -Los judíos, peligro nacional en Polonia y. en toda Rusia; van minando las Universidades, los centros comerciales... E n Polonia, lo menos que hay ya son polacos. E n V a r soyia cruzan las calles con su casquete encajado hasta las orejas, su traje mugriento, su cara de cera. Rusia, aunque los acepta, les odia. -Y mientras el mundo odie al judio, E s paña siente hacia ellos una dulce e inteligente compasión. ¡Pobrecitos! -La mujer rusa, que conocemos a través de la estética prosaica y de los primeros planos de Tourjansky, se ha esfumado. L a nueva relación sexual y el campo la ha deshecho, y es un campesino m á s inconsciente, sujeto al látigo de Lenin. Signo de tragedia. Drama. -E n Polonia sí hay mujeres guapas, deliciosas... -L a Tchecka y el Ejército rojo son los cimientos sobre los que sostiene Rusia su revolución. -Mes y medio de excursión; hoy por hoy, el viaje m á s caro de turismo, absolutamente. ¿Soldados y policías? Rusia al magnesio. Retazos al viento E l país inspira una misteriosa simpatía. Cosas estupendísimas de todos los estilos. Cuando algo transparenta antiguos coloridos, la emoción llega a ser inenarrable; antiguos coloridos del viejo pueblo esclavo, no en su alta escala de señorío, -sino en las últimas clases sociales. Federico recuerda con suavidad en su palabra una escena en el hotel: E r a el 24 de diciembre. Nadie celebraba la Nochebuena. Rusia ha destruido en nosotros la visión infantil de la chimenea con leños, de la nieve en los tejados, del patriarcalismo alrededor de un árbol de Noel. (Nadie celebraba la Nochebuena, y cuando estábamos cenando, el camarero del hotel nos subió- -con sonrisa milenaria- -una ramita de pino. E n esos días, cuando los rusos ya ño se besaban en los caminos, besé yo en ambas mejillas a m i mujercita... (Noches inacabables de los ríos helados, de los trineos y las pieles. E s entonces cuando, sin duda para entrar en calor, las poblaciones se animan, llameando el alma eslava, y cuando los bosques y las estepas intensifican su misterio. Federico sigue musitando oraciones, aprendidas en los largos trenes escoltados por soldados. Esto es Rusia. V i a j a r por Rusia en verano no es viajar, sino turismo... ¿Literatura sobre Rusia? -E l mejor libro que he leído es de un e s p a ñ o l Gómez Hidalgo, el notario Gómez Hidalgo. U n a cosa sincera, bien de observación y concepto, aunque se cncuen- tre desplazada actualmente, porque Rusia ha cambiado desde entonces. ¿Y lo peor? -U n a cosa también española: una cosa bien, desde el punto de vista negocio. Calcada, con puntos y comas, de un tomo ruso. -Definitivo. -O r o de. la U R S. S. Algún ídolo de Rusia? -Pondskin, su poeta clásico. Sienten por él verdadera adoración. Notas de acordeón... Federico estira y exprime su acordeón misterioso de la Rusia de ahora. Gotas de cocktail antes del banquete de Fontalba. Mi plan quinquenal Federico, solemnemente, con una mano en alto, en la otra un gran puro, expone al comentarista- -y amigo- -su plan quinquenal -Pocas charlas en España, porque me espera América. Llevaré, como siempre, tres temas: universal, español y artístico; c cst- u- dirc, Rusia. L a Ruta de Don Q u i jote- y Mallorca. Y además mis trabajos de periódico, impresiones de otro torio, de. otra profundidad documental que las charlas. -I Hará dónde? ¡H o m b r e! P a r a mi Casa, naturalmente. Para nuestro A B C García Sanchiz desenvuelve lanas y cueros, cuantas defensas se le ocurrieron contra la agresión de los veinte grados bajo cero. Y- -í o t n n él r prometió- -trae aprendidos otros villancicos para una nueva i n fancia de la Humanidad Welcome, Federico! L. MÉNDEZ DOMÍNGUEZ Cotos Isabel á. García Sanchiz. Voluptuosidad del Troika ¿L a revolución borra toda huella, por pequeña que sea... -Todas y ninguna. Y a han muerto los troikas, los cosacos, los sirgadores... Pero Huellas en la nieve. Mientras García Sanchis olfateaba en el aire de Rusia sugerencias para sus charlas únicas, acompañado de su mujercita- -suceso encantador para los espíritus soviéticos- su hijo, un futuro gran sportman tallado en una inteligencia despierta, reía sobre la nieve madrileña, pensando quisa en los antiguos troikas rusos.
 // Cambio Nodo4-Sevilla