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Nuevo decano de F i l o s o f í a y Letras. El Claustro de la Facultad, de Filosofía y Letras de la Universidad Centralita elegido por aclamación decano de dicha Facultad al Sr. García. Mórente (x) que aparece sentado entre el rector, Sr. Sánchez- Albornos, y el Sr. Meriendes Pidal. (Foto Píortis. En el Instituto Nacional Agronómico. Los nuevos ingenieros agróno mos que acaban de terminar la carrera han sido agasajados con un champagne de honor por el Claustro. (Foto Duque) la táctica de la revuelta y el motín. L o s estudiantes, por su entusiasmo generoso y su ímpetu juvenil, rinden el m á x i m o de acometividad en e! peligro, y ante la represión significan el m á x i m o de indefensión y de debilidad. U n a masa de mozos de quince a veinte años, sin eí freno de la reflexión, es lo más a r r o i b í o r que puede conocerse. Pcvc si al rechazarse por la fuerza su formidable ataque caen dos o tres de esos mozos, todo el país se siente paternalmente conmovido y exclama con voz de l á g r i m a s ¡Q u é crueldad! Pobrccitos muchachos! Y la compasión esta en su punto, y es muy natural la indignación, pero no dirigidas contra los que, en cumplimiento del deber y en propia defensa les hirieron, sino contra los que. para provecho propio, cobardemente, le; indujeron a l a icbeldía y les lanzaron a la calle, valiéndose para la sugestión de l a influencia que da el título de maestro y alzando, acaso, su propaganda subversiva sobre la plataforma de la cátedra que se les entregó para adoctrinar a los alumnos en la serenidad augusta de la ciencia. Conocido el mal, es verdaderamente i n explicable que o se haya aplicado el remedio, que no puede ser m á s sencillo. Basta extirpar las llamadas Asociaciones escolares que. como tantas otras cosas que en España se dicen aglutinan íes, h a servido, no para asociar y unir, sino para disasociar y separar. Entiéndase bien: todas ias A s o ciaciones escolares: -las de un lado y las de otro. H a y que reconocer que el problema hubiera sido de m á s fácil solución en la M o narquía. L a s Asociaciones llamadas de estudiantes católicos no tenían razón de ser en un país confesional, donde la mayoría, casi la totalidad, de los habitantes profesan la misma religión, que era, además, religión del Estado. Declarado oficialmente el aconfesionalismo (que mal encubre un anticonfesionalismo jacobino) pudiera alegarse la necesidad de esas asociaciones como derecho vejez achacosa a través de los años, y v i de minorías oprimidas. E n cuanto a las ven entonces de sus recuerdos y para sus otras asociaciones, las que forman federalrecuerdos; pero hay también urbes que tiemente l a F L E bastaba a los ministros nen el mismo fin violento que tantas criamonárquicos haberlas aplicado sus propios turas, y otras en las que el motivo de su Estatutos, uno de cuyos artículos declara su enfermedad y muerte, para los arqueólogos apoliticismo. Probado, como estaba, que se- -cirujanos postumos que hacen la autopsia dedicaba frenéticamente a la política, l a a las ruinas- son desconocidas, como m i l F U E caía segada por la guillotina de veces, las causas de un fin orgánico. la ley, que ella misma se habia dictado. Roma no es la ciudad achacosa, como H o y será difícil que los hombres de la nuestras viejas ciudades, que calientan sus República se decidan a suprimir la F U E miembros fríos al tibio sol de Castilla, y Sería emular a abnegación de Abraham. nos esperan para hablarnos únicamente de M a s no podrán eludir el sacrificio: se lo exiotros tiempos, ya idos y para ellas mejores, g i r á la paz de l a Universidad. S i por escomo todos los días lejanos para el que píritu de partido o por compromiso de secsólo vive de recuerdos. N o es la ciudad ta, o simplemente por gratitud, quisieran muerta y enterrada bajo un sudario de lava, evitarlo, no impedirán que la F U E lancomo Rerculano, o de polvo, años y olviguidezca y muera entre desdenes y rendo, como Itálica, porque Roma está viva, cores. no sólo en la memoria, sino en el presente. A nadie podrá sorprender este final. L a Pero no puede decirse por ello que Roma, F U E gozaba de simpatías entre los escomo ciudad, sea inmortal. E l nombre sí tudiantes cuando era un factor de rebeldías; lo es, mas no la urbe, que nace y muere, ¡como instrumento ministerial, la F U E y porque conserva las mismas cuatro letras no les sirve a los chicos para nada! Cuanto sobre las que se van asentando los cimienmás apoyo, m á s favor y m á s privilegio se l a tos de una y otra ciudad nos imaginamos conceda a u m e n t a r á su impopularidad. L o naás que es l a misma. E n Roma se cumple el intolerable para un estudiante es que otro esmilagro de las metamorfosis o el de las tudiante tenga influencia y mando... y mantransmigraciones; no sé si el primero, porgoneo De todas las manifestaciones de l a que cambia la forma externa de ella, pero vida colectiva española, la masa estudiantil cambia también el espíritu; no sé si el sees l a única- ¡la única! -que, preservada sin gundo, porque va dejando. en la tierra los duda. por su juventud, rechaza la oligarquía despojos de sus anteriores encarnaciones. y repele todos los cacicatos. S i fuera ciudad reencarnada, y no es loFEDERICO SANTANDER cura esa dulce y mansa imaginación de algunos teósofos, le hemos de envidiar el don de encontrar los recuerdos de sus vidas anABC teriores con el único sacrificio de a r a ñ a r en la epidermis viva. D e sernos dado igual Excavaciones don a los hombres, sufriríamos gustosos las llagas de nuestras carnes si por cada Las ciudades, como los hombres, tienen rasguño se nos abriera una ventana sobre una vida limitada: nacen, sufren y mueel ayer lejano en otras vidas; nos habría ren... Las unas y los otros arrastran su T