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Informaciones y reportajes, U n a h o r a e n l a P r i s i ó n C e n t r a l f i e Mujeres: Y penetramos en el patio, al que afluyen los tres pabellones del penal cié mujeres de Alcalá de Henares. ¿Motivo de nuestra presencia en este lugar? U n deber de informadores, i Sensación de este primer paso en nuestra visita? Ninguna. Este buen sol, que, por llevar un poco de luz y de alegría a las almas de las reclusas de Alcalá, se constituye en prisión todas las m a ñ a n a s ha inundado el patio de blancas paredes, y lo disfruta como penado en asueto, y es este buen sol el que proporciona la única sensación: h. de que todos los elementos que componen un penal han huido al rechinar de! rastrillo como animales medrosicos ante la presencia del hombre. E n este patio blanco no hay nada de lo que la imaginación forja a! -pensar en una c á r c e l ni presas que caminan vacilantes bajo el peso de un recuerdo, ni guardianes feroces, ni cortejos de dolor, n i penas, ni caras macilentas a t r a v é s de gruesos barrotes todo ha desaparecido por encantamiento del sol, que, después de hacer el escamoteo, sale al encuentro del visitante, iniciando una reverencia de prestidigitador, recoge sus mangas, extiende sus brazos y dice, sonriente Voila! E l director de la prisión central de mujeres, D Primitivo Gallego, guía al informador en su visita. Cuántas reclusas hay en la actualidad? -Cincuenta y cinco. ¿Por qué delitos? -Veintiuna por parricidio, doce por asesinato, veinte por homicidio, una por falsificación de moneda y una por robo. Los hijos de tres de las penadas enbrazos del director del Reformatorio, de un oficial y de la monja encargada de su educación. Mientras los visitantes v a n avanzando desfilan las primeras reclusas; son por su aspecto mujeres del pueblo. Todas llevan el vestido azul agrisado con delgadas rayas obscuras. E l informador las ve desfilar. ¿L á s t i m a? ¿Aflicción... ¡R e s p e t o! Deseos Se descubrirse gravemente, silenciosamente, como rey que se arrodilla a lavar los pies del mendigo, porque adonde hay dolor es lugar sagrado. Las monjas, que habían estado ocultas durante la primera parte de la visita, aparecen una vez terminada su refacción. N o era, sin embargo, su presencia para apreciar la insubstituible labor que realizan en el establecimiento. Son quince hermanas de la Caridad de San Vicente de P a ú l que efectúan el servicio de vigilancia interior y que rigen los distintos departamentos, dejando en la b r i llantez y limpieza de los objetos esa huella inconfundible de las Congregaciones religiosas. Son quince espíritus abnegados, que, por amor a las que sufren, renunciaron al mundo, viven con las desgraciadas y llevan la paz a sus almas. Nada saben del exterior de la prisión, del cortejo de las estaciones, de la armonía del amanecer, del silencio de las noches y del rocío que platea la hierba; sólo saben que la sociedad, un poco avergonzada de su obra, repele al presidiario, que cuando en l a cárcel no se llora es por insensibilidad, n 6 por tregua que concede La instrucción de las penadas es uno de los puntos más importantes del reglamento de la prisión. Todos ios días una hermana de la Caridad da clase a las reclusas.
 // Cambio Nodo4-Sevilla