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i 3 IZQUIERDA: P L O M A D A S P A S A P E S C A R Y P A R A S U J E T A R LAS C U E R D A S D E L O S H A C E S D E L E Ñ A (R E L L O S) E N E L C E N T R O H A C H A S T A L L A D A S EN FORMA D E ABANICO. ÉPOCA ASTURIENSE. L L A M A D A S ASI P O R Q U E F U E E N A S T U R I A S D O N D E APARECIERON P O R PRIMERA V E Z D E R E C H A P I C O S A S T U R I E N S E S H A L L A D O S E N E L T E C L A L O S EMPLEABAN P A R A SEPARAR L O S M A R I S C O S D E L A S P I E D R A S en medio, en el cual encajaban una columna de paciera, que era precisamente la que sostenía el techo de la vivienda. A l lado de esta piedra encuéntrase otra de grandes dimensiones, con señales de haber hecho fuego. Y entre estas dos hay otra colocada verticalmente, cuyo objeto era, sin duda alguna, para evitar el contacto de la columna con el fuego. Muchas de estas viviendas tienen en la parte de afuera otro recinto, en el que se supone guardarían el ganado. Y esta creencia básase precisamente en el hallazgo de piedras horadadas formando una anilla y medio empotradas en la pared para atar el ganado, que se supone debían de poseer mucho aquellas gentes, por la mucha frecuencia con que se hallan estas piedras. Vense, asimismo, muchas pilas labradas en la roca del terreno, que- serían seguramente para dar de beber al ganado. Las casas háilanse tan próximas unas a otras, que difícilmente puede pasar una persona de un extremo a otro. El Museo de la citaniaCorno ya hemos apuntado antes, en el M u seo de la citania hay curiosísimos objetos. Los que más abundan son los de bronce, que ocupan tres vitrinas. Hay, además, una hermosa colección de fíbulas, brazaletes, anillas, anzuelos, clavillos, espadas... En cerámica hay una gran variedad de dibujos, cuya semejanza es muy similar a la de Sobrado y Briteiros. Conserva también el Museo varios ídolos Vigo o desde Guillarey. E n esta última estación, el automóvil que ha de conducirnos a L a Guardia espera a la- llegada de todos los trenes. Pasaremos por Túy, la histórica v i lla, frontera a Portugal. Podremos visitar el vivero forestal, la Catedral, adentrarnos por sus típicas y empedradas corredoiras; contemplar el caudaloso Miño, cuyas bruñidas aguas siguen su curso con majestad solemne, zigzagueando por entre sus márgenes húmedas y fragantes, entre un. paisaje de ensueño realmente espléndido y único; veremos, el puente internacional, y allá, al frente, en la otra margen del Miño, Moncón, la vecina villa portuguesa. Una vez visitada la citania, podremos continuar viaje a Vigo, por Bayona, cuya carretera, en zigzag, semeja una blanca serpentina al borde del acantilada Una maniobra falsa del chófer y el auto puede precipitarse en el abismo. A nuestra izquierda todo es agua; el mar espléndido, inmenso, en aquella ancha y dilatada planicie sin fin, ofrécese majestuoso y soberbio. Las islas Cíes surgen de pronto como una inmensa mole de piedra. E l faro en la cumbre atalaya el horizonte y vigila la ruta marinera. Unos minutos más y ya estamos en Bayona, la alegre villa marinera, con sus mu- LAS PLAZUELAS D E L T E C L A A L A L L E G A D A DE U N GRUPO D E TURISTAS KRM 1 TA Y F A C H O D E L A C I T A N I A D E SANTA T E C L A de piedra; uno ele ellos representa un peri Oj v el otro una figura humana. figura también entre la rica colección una estatuilla de bronce, con la efigie de Hércules; parte de un dintel, algunos fragmentos de cornisa con. dibujos en relieve y hachas de piedra pulimentada. Final. Vale la pena, lector, la visita a la citania de Santa Tecla. Puede irse, o bien desde Llegado a L a Guardia, un lindo p i e Blecito costero, cuya principal industria es la pesca y donde las cristalinas aguas del Miño úñense en un abrazo infinito con. las del océano, escalaremos el monte del Tecla, donde se halla la famosa citania. Desde la cumbre del monte atalayaremos el esférico azul del horizonte que se extingue allá en la lejanía brumosa, el inmenso y. misterioso océano, que se pierde en una masa informe de agua... ros blasonados, sus callejuelas medievales. A la izquierda, el castillo de- Monterreal alza su ¡figura gallarda, v esbelta dentro del amurallado recinto. Admiraremos. sus esbeltas torres: la del homenaje y la del reloj, aquel reloj famoso que hoy se halla en. el Ayuntamiento, y que, según la tradición, avisaba a los moradores de aquellos parajes con sus continuas campanadas cuando se aproximaban los piratas a aquellas costas para apoderarse de la plata del mar; sus calabozos sobre el abismo, sus fosos, sus mazmorras; penetraremos en su interior, limpio y alegre, y podremos asomarnos a la espléndida terraza que se tiende sobre el acantilado, y desde la cual Alfonso XII presenciaba las maniobras de la escuadra española... Luego pasaremos por Sabaris, L a Rammallosa, Panjón... Las bellezas del paisaje, que contemplaremos en el trayecto hasta Vigo, es de un atractivo subyugante. Todo él está poblado de encantadores pueblecitos, rientes y alegres, como el cielo transparente y luminoso de estas rías de ensueño. L CONIDE D E R I V E R A (Fotos Pacheco, T á b o a s y del autor.
 // Cambio Nodo4-Sevilla