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LA ESCENA UNIVERSAL TATIÁNA PAWLOVA, O NITCHEVÓ durante la función, verá que, pese a mis deberes de cortesía y a mi hábito de conversar, no puedo abandonarme enteramente a mí misma, porque me siento poseída, por la figu- ra física y moral de mi personaje. N i podría decir, en realidad, cuál de las dos ficciones me fatiga m á s si la del personaje o la mía propia. Este esfuerzo que equivale a substituir a una persona confiere al actor una libertad de gestos y pausas que, a veces, destacan genialmente un carácter. -Todo lo que parece logrado, en fuerza de observación y estudio- -subraya Tatiana sagazmente- no es sino el desarrollo intuitivo de aquel carácter. Ahora hace un año se me reprochó por algún crítico haber dado a cierto personaje una interpretación excesivamente cerebral. Salió en mi defensa im gran psicólogo, Patrizi, y demostró científicamente que el cerebro humano no puede reconstituir una serie de actos, de pausas, de expresiones, en la rápida síntesis de na acción teatral. E aquí a la actriz moderna por antonomasia. Figura, gustos, imaginación, temperamento. Y ese matiz de universalidad que es como el sello dela nueva estética. Nacida en Riga, educada en San Petersburgo, tiene el carácter firme y fiero de las rusas intelectuales. Su juventud, bajo el régimen zarista, reacciona siempre en un sentido bohemio y liberal, pero sin extremismos anárquicos. Su recia personalidad se desenvuelve al margen de los acontecimientos políticos, en una aspiración de arte. Su maestro, el gran actor Orlienef, va afinando la sensibilidad gentil por medio de los clásicos griegos, de los grandes autores ingleses, franceses, españoles e italianos. Y cuando Tatiana tiene veinte años es ya una trágica eminente. L a tiran Guerra, con sus profundas con vulsiones, la lleva a Italia. Son los días terribles del destierro y de la escasez. Pero ella, a fuer de rusa intelectual, fortifica; por la desgracia, el temple de su ánimo. ¿Ñ o es actriz? Pues a trabajar en su profesión. ¿Pero cómo, si es rusa, si desconoce el idioma del país, si ignora totalmente los gustos, los hábitos de Italia? ¡Nitchevó! ¡No importa! Esta palabra, abracadabra, sésamo, conjuro, opera en todo ánimo ruso como un milagro. ¿No conoce el idioma del país? ¡Nitchevó! Pues lo aprenderá. No tiene valedores? Nitchevó! ¿Carece de medios de fortuna? ¡Nitchevó! Y la mujercita feble y anónima, sola y pobre, pone a contrihu. ción sus alientos rusos. Estudia, insiste, viene, va. Y en poco menos de dos años Tatiana Pawlova, la rusa italiana, debuta, en italiano, con una compañía de dramas rusos. Y hoy es, indiscutiblemente, la más gloriosa actriz de Italia. H La rusa italiana. La letra y el espíritu. Otro caballo de batalla el texto. ¿Tiene derecho ei actor a alterarlo, en poco o en mucho? -Es natural- -dice Tatiana -que el actor que se da a su arte con entusiasmo, con locura, sacrificándole meses y años toda su personalidad, se sienta autorizado, en ciertos momentos, a acercar la obra de. arte a sí mismo. Hay quien se muestra intransigente- a los cortes y alteraciones. Y o no puedo mostrar mi conformidad con tal juicio. Creo que, lograda la sumisión del actor al papel, existen ciertas zonas inaccesibles incluso a! mocierna sensibilidad; puede haber frase si lencios sin eco alguno en el corazón Jel intérprete. Y estos silencios y esta? rases, sin posible interpretación, deben se ¡solutamente suprimidos. E n Arte no i- prevalecer la imposición, la fuerza, sino la espontaneidad, la libertad. Es decir, que la letra mata y el espíritu vivifica. 1 UNO D E LOS MAS RECIENTES RETRATOS IHi TATIANA PAWLOVA El caballo de batalla. No ha mucho que en la encuesta de Comedia, por un artículo delicioso, la gran, actriz nos explicó sus milagrosos métodos. ¿Qué obra es para usted la más difícil, el caballo de batalla decía la encuesta. Y Tatiana Pawlova respondía: -Es difícil que nos pongamos de acuerdo. E n mi opinión, el caballo de batalla para una actriz es siempre la obra que prepara. Si me hacen la pregunta hoy, diré: La señora X. Pero mañana la respuesta será otra. Y pasado mañana, otra. En un sentido generrl. la interpretación de tal o cual personaje es un estado de pasión, de frenesí, que anula el porvenir y el pasado y sólo, vive en el presente. Pero existen ciertas posibilidades de expresión, que son el verdadero caballo de batalla -Para mí, estas posibilidades son el llanto y la risa, mis caballos de batalla E n la angustia del llanto y en la jocundidad del reír suelo encontrar matices para expresar la variedad infinita de los sentimientos humanos, las mejores formas de mi arte. Para Tatiana, el trabajo escénico es una especie de locura Porque el actor no puede ser considerado como un ser normal, dueño absoluto de sus nervios, sino como un ser que goza o sufre según la condición de su papel. -A esta seguridad de dominio sólo puede llegarse refrenando los nervios, reduciéndolos a un estado de sumisión que presupone cierta anormalidad patológica. Y a continuación dice que su maestro Orlienef definía el Arte a s í -L a anulación del sistema nervioso. CRISTÓBAL D E C A S T R O Cerebro. Corazón. Palabra. He aquí las tres jornadas de una creación escénica: cerebro, corazón, palabra. L a eficacia dramática consiste en realizar estas jornadas conforme a los métodos artísticos. Primera: comprender el alma, la esencia íntima del personaje; segunda, penetrar en su sensibilidad; tercera, hallar entre todas las palabras aquellas exactas, precisas, que comuniquen el alma y la sensibilidad del personaje interpretado. -Todo esto, dicho así- -añade Tatiana- parece cosa sencillísima. Pero, en realidad, es muy difícil, porque el actor, para crear un personaje, necesita librarse del propio ser. Si nuestro ánimo no coincide, por lo que fuere, con el del personaje interpretado, hay que dejarse a las puertas del teatro la propia personalidad, entrar en la sala siendo otro. Quien me observe en mi camerino, TATIANA PAWLOVA E N LA SEÑORA X TATIANA PAWLOVA EN MIRRA EFROS
 // Cambio Nodo4-Sevilla