Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DIARIO ILUSTRADO. AÑO VI G E Sl. M O C T A V O 10 C T S N U M E R O FUNDADO E L i. D E T U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SIMOCtAVO 10 C T S N U M E R O LUCA DE TENA HAY EN FUEGO ORIENTE ODIOS GITANOS Algunos gitanos, heridos, materialmente d e s a n g r á n d o s e montaron a caballo y huyeron, l l e v a n do en l a grupa a mujeres y niños. SHANGHAI Y GINEBRA L a e n é r g i c a actitud sejo ele l a L i g a Varios del Conperiódicos. H a- s i d o en la parroquia de Poyo, en L a vida espiritual española, desde el adPontevedra. M a ñ a n a ocurrirá en una venta venimiento de la República, se había refugiado en el periódico. E l hombre español de la Mancha, en la- feria de un lugar castellano o en el arrabal de un pueblo ararepublicano se distingue en que abandona los gonés. E l sitio es lo de menos, porque g i libros para atracarse de periódicos. ¡Cuántanos los hay en todas partes, y el motas noticias por la m a ñ a n a y por la noche! tivo de la contienda suele ser siempre el ¡Cuántos atracos y huelgas revolucionarias mismo: vindicación de una, ofensa de honpor todas las provincias! De pronto han ra, satisfacción de una venganza familiar sonado unos tiros. Pero éstos son otros tiros. o rivalidades cié la profesión. Como el L a s ametralladoras tabletean alia lejos, en la motivo stíefe ser el mismo también, la reextremidad amarilla de Oriente. ¡Y a e s t á! ferencia del suceso suele ser siempre igual: Se ha armado por allá lejos el gran bochin Dos bandas de gitanos, entre los cuales che, cómo dicen los ríoplatenses, y todo el mundo gira en redondo su mirada hacia allá. existían antiguos resentimientos, se enconNosotros también. Nosotros, que nos figurátraron en una taberna... bamos ser el pueblo m á s importante de la Son curiosas las características diferentierra, nosotros tenemos que dejar a P é r e z ciales de este pueblo. N i el progreso, ni la Madrigal con la palabra en la boca y marcivilización, ni la evolución de las costumcharnos como todos los demás hacia allá lebres, ni el respeto a la ley, ni el miedo a jos, hacia donde chinos y japoneses están la justicia, ni la convivencia diaria con fusilándose. sus conterráneos, ni siquiera el rasero iguaJ. atorio que va nivelando poco a poco las Y el caso es que de allí puede venir todo, lo m á s grande como lo m á s terrible. E n í o- razas hasta acomodarlas al patrón corriente y anodino del ciudadano universal, han cipnados espectadores de un drama imprevisto, 1 quién no se siente atravesado por podido desvirtuar el carácter inconfundible de este pueblo indómito y cerril, supersticioso y el escalofrió de la catástrofe que se anuncia? vengativo. A l cabo de cinco. sigíos de andar Y los que hemos vivido. desde el p r i n c i p i ó l o s episodios de la guerra europea es como sí desparramados por Europa, siguen conserviéramos levantarse unos fantasmas pavovando íntegros sus atributos esenciales. N o rosos que suponíamos desaparecidos para han perdido uno solo. Diríase de hoy la perssiempre. Así, como los japoneses sobre picaz descripción de Cervantes: Parece Shanghai, cayeron los alemanes sobre Bélque los gitanos y gitanas nacieron en el gica. U n momento de estupor, y la guerra mundo para rer ladrones; nacen de padres se convirtió en una normalidad cotidiana. ladrones, críanse con ladrones, estudian para ¡L a guerra! Después de todas las predicaladrones, y, finalmente, salen con ser laciones pacifistas, resulta de pronto que la drones corrientes y. molientes a todo ruedo; guerra puede volver como la cosa m á s nay la gana de hurtar y el hurtar son en tural del mundo. Y después de tanta Conellos como accidentes inseparables que no ferencia en Ginebras nos encontramos al se quitan sino con la muerte Y a dos s i fin con esta angustiosa duda: no sabemos glos antes; en. los promedios del x v Munsen realidad si da Sociedad de Naciones es ter, Aventino y Aquiles Gazzaro hablan de o no es la auténtica carabina de Ambrosio... unas gentes disformes por- su negrura, queEntre tanto, que nos perdonen los señomados por. el sol y. con vestidos. sucios, que res diputados que tienen pedida la palabra andan vagantes como fieras, sin ley ni ofipara una interpelación en el Congreso; que cio alguno, y. buscando impunemente su nos perdonen los ministros que ocupan tres sustento con hurtos, rapiñas y adivinaciocolumnas de un periódico con unas luminones. E l robo, el chalaneo, la vagancia y la sas declaraciones; los mismos que juegan a buenaventura, parece qué han sido siempre la huelga diaria t e n d r á n que disculparnos, las distintivas gitanas. Y sin embargo, hay porque toda nuestra atención ha quedado otra, por lo menos, tan fundamental como absorbida por los acontecimientos de allá ellas: lo que podríamos llamar espíritu de abajo. Hombres de ojos oblicuos andan maclase, la apretada solidaridad familiar, que nejando los cañones y afilando las bayonehace estimar ofensa colectiva el agravio partas. Se ven pasar los cruceros a toda marticular a un. individuo, y, consiguientemente, cha ert la vaguedad de la nochc. de Oriente, la aplicación de la venganza colectiva tamy apresurarse los acorazados. con todos los bién. Y por eso la batalla campal, el exterfusileros formados sobre cubierta. V a n a minio, el ensañamiento salvaje, la guerra ese sitio de cita que el dedo de la H i s t o r i a sin cuartel. Son espantosas estas luchas gitaha señalado par el nuevo mortal episodio. nas. H a y siempre en ellas un dramatismo que ¿N o habrá a l g ú n genio benigno que revohorroriza: los niños. L o s niños- -dice el que la trágica determinación? Se sabe doncorresponsal de Pontevedra- -se agrupaban de comienza un. incendio; el barrio chino a la puerta de la Comisaría, llorando por de Chapei ha sido incendiado por las grasus muertos. Llorando de pena. Y tal vez nadas japonesas. L o que no se ¿abe nunca más de odio. De odio que i r án fomentanes hasta cj ví espantosa distancia se corredo día tras día todos sus familiares, hasta r á n las llam is devastadoras. ¿N o querían usque lleguen a ser hombres y pueda telegratedes películas de verdadera intensidad? E l fiarse de nuevo la noticia: Dos bandas de prodigioso operador que es el destino ha gitanos, entre los cuales existían antiguos imaginado una bien emocionante. Atención, resentimientos... espectadores. Ese sí que es un verdadero cinc de vangurdia. Fuertes contingentes navales de Inglaterra y N o r t e a m é r i c a marchan a reconcentrarse en Shanghai. Cuando el Consejo de la Sociedad de Naciones estaba a ú n deliberando solemnemente si les japoneses tenían defecho a extender su influencia en Manchuria, tropas niponas lian desembarcado en el principal puerto del Extremo Oriente- es decir, no ya en; una región relativamente apartada, más allá de la Gran Muralla, sino en el mismo corazón de China. Los adversarios de la L i g a de Naciones y los eternos escépticos aprovechan la excelente ocasión para tratar de demostrar la inutilidad de la Institución internacional de Ginebra, y repiten gustosos la expresión espiritual de Chichérin, que calificó la L i g a de impotencia organizada S i n embargo, los ataques llenos de. ironía y sarcasmo, son en realidad i n justificados, pues, ¿qué se puede esperar de un organismo que carece de fuerza material? E n el mejor de los casos, su papel se reduce a ejercer una influencia pacificadora, influencia de orden moral. L a Sociedad de Naciones no es un super- Estado y. no dispone de m á s fuerza que la que quieran conferirle las grandes potencias. Estas sí que disponen de ejércitos, armamentos y dinero (gastan anualmente cincuenta m i l millones de pesetas- -una friolera- -en los presupuestos de guerra, marina y aviación) y, a pesar de ello, han permitido que los japoneses se apoderaran de la mitad más importante de Manchuria y que desembarcaran fuerzas en Shanghai. Cómo puédese exigir de la L i g a de Naciones lo que no han podido, sabido o querido hacer las grandes potencias? E l pleito chino- japonés no demuestra nada, ni en pro ni en contra de la utilidad de l a Sociedad de Naciones. H a y que ser justos. Por otra parte, es indudable que el sangriento episodio de Shanghai ha perjudicado a la Conferencia del Desarme, que ha de reunirse precisamente hoy y precisamente en Ginebra. Dos tesis se oponen: la que antepone l a seguridad a la reducción de los armamentos y la que atribuye a esta última la virtud de crear ün ambiente de seguridad. ¿Q u é duda cabe que los defensores de la primera tesis vari a explotar el triste destino de China, expuesta a invasiones extranjeras por no hallarse suficientemente armada, y que van a indicar la fragilidad de la confianza puesta en; los acuerdos. internacionales y la eficacia de la asistencia mutua, prevista por el Estatuto de la L i g a? Y para contestarles, la única manera consistiría en demostrar que China no ha sido i n vadida por ser débil, sino por haber violado ella misma los tratados firmados solemnemente con el Japón, es decir, que l a seguridad puede armonizar perfectamente con l a debilidad militar, siempre que se respeten los acuerdos internacionales. Esta objeción sería la lógica, mas no es probable que se haga, pues se ha creado una leyenda alrededor del imperialismo nipón que sólo podrá ser destruida a duras penas. Y por. falta de, lógica, se a t r i b u i r á n los fracasos a la L i g a al pacifismo y quizá a la misiim democracia. ANDRÉS R E V E S Z JOSÉ M. S A L A V E R R I i- PEDRO MATA
 // Cambio Nodo4-Sevilla