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LOS N O T I C I A R I O S YANQUIS, EDITADOS ESPECIALMENTE PARA ESPAÑA Muchas gracias, distinguidos- -y ávisa dos- -productores yanquis. Son ustedes muy amables con nosotros, los españoles. Nos están dando pruebas continuamente. Y una de ellas es la de poner al frente de sus noticiarios cinematográficos este aviso: Editado especialmente para E s p a ñ a Les repetimos nuestro agradecimiento por esta gentileza. Y o acabo de ver ahora uno de estos noticiarios que ustedes nos dedican con una asiduidad ejemplar. Y he salido encantado. E l público ha protestado, pero, ¿quién, es el público? L o que deben hacer los espectadores es abonar su duro en la taquilla y permanecer calladitos durante la sesión. Esa es su obligación, y para que la cumplan están esos acomodadores, que le hablan á uno como si fueran agentes de la Policía, y esas alfombras contra las que se debaten, impotentes, las suelas de los zapatos más exaltados. E l público no entiende de estas cosas, y se cree que por el simple hecho de satisfacer el importe de su localidad tiene derecho a algo. Hasta a protestar de esos noticiarios editados especialmente para E s p a ñ a Y todo porque esos noticiarios están explicados en inglés. Y o comprendo bien el disgusto que la conducta de nuestros espectadores les ocasiona. Y si escribo estas líneas es para aminorar en lo posible el agravio, y para darles a ustedes toda la razón que tienen en este asunto. Sí. Porque yo he hablado con uno de estos espectadores que protestan. Y sus palabras me han convencido de lo absurdo de sus ideas. De qué se queja, señor? -i Pero usted cree que hay derecho a tomarnos el pelo de esta manera? ¿Usted no ha leído el letrerito del principio? E d i t a do especialmente para E s p a ñ a E s decir, hecho expresamente para nosotros. Y empieza la película y empiezan las inevitables escenas del partido de rugby, del desfile m i litar, de la inauguración del monumento. Y para explicarnos lo que sucede en esas escenas, editadas especialmente para España un señor nos habla en un idioma que nosotros no entendemos... -Sí, claro, pero... ¡N i pero ni nada! ¿E s que tiene la pretensión de discutir sobre esto? -No; yo, no; pero... ¿Pero qué? Esto es un abuso intolerable y una falta de respeto al público español. ¿Qué películas editadas especialmente para E s p a ñ a son esas, presentadas en un idioma e x t r a ñ o y sin una sola de sus escenas tomada en nuestra Patria? Y a lo ven ustedes, distinguidos- -y avisados- -productores yanquis. M i s compatriotas no comprenden. N o se dan cuenta del verdadero interés que les guia en estos noticiarios, editados especialmente para E s paña N o saben que estas magnificas lecciones de inglés, que ustedes nos dedican especialmente nos han de ser muy útiles si algún día pasamos por Londres o por Nueva Y o r k Y nos resultan m á s baratas que si fuéramos a cualquier Academia de idiomas. A h la ingratitud i Enséñele usted inglés a la geste, para que un d í a lleguen, en el furor de su ignorancia, a romper las butacas de los cinematógrafos. Sí, amigos yanquis. E s triste la vida porque nos ofrece estos amargos desengaños. Y a no pueden ustedes confiar ni en los españoles, que han sido los últimos en unirse a l a protesta universal con los productos que desde Cinelandia nos envían. Lamentable. De seguir así va a ocurrir, por ejem- plo, lo que en Francia. E n Francia, al presentar ustedes sus maravillosas lecciones de inglés, a través de films calificados de insoportables por críticos poco inteligentes, se produjeron escándalos mayúsculos. Los franceses entraban en las salas cinematográficas con los bolsillos repletos de tomates, patatos, pepinos y otros proyectiles de frutería y verdulería. Y en cuanto un señor aparecía en la pantalla diciendo simplemente perhaps o since long ago, estrellaban el contenido de sus bolsillos contra el lienzo de plata, con un entusiasmo y un ardor dignos de mejor causa. U n entusiasmo que varias veces les llevó a hacer astillas los asientos y a exigir el importe de las entradas. ¡Q u é pena para ustedes! Y qué consecuencias tan desastrosas. Nuestros vecinos no aceptaban las películas en inglés, aunque fueran editadas especialmente para ellos Y los estudios franceses tuvieron que desplegar toda su actividad y producir en su idioma esas cintas que se llaman Sons les tois de París, El millón, etc. y que a ustedes po- nen de tan mal humor, porque ven en ellas el disparo certero que hiere gravemente a la industria yanqui. Aquí, en España, no sería difícil que ocurriera una cosa parecida. Antes de que llegue este caso sería preferible que se marcharan ustedes o que cambiaran de procedimientos. E s incuestionable que los españoles no queremos aprender un idioma tan útil como el inglés. Por lo menos sirviéndonos de las películas de ustedes, editadas especialmente para nosotros Prueben a enviarnos únicamente buenas cintas en castellano, con artistas y directores hispanos, a ver si de este modo... Aunque, francamente, tampoco creo que consigan gran cosa. RAFAEL MARTÍNEZ GANDÍA nía Staíe Hospital, de Patton, convaleciente. E s t á pagando su record de dietas para adelgazar. La selva africana en California E l director V a n D y k e y su compañía, están rociando unas escenas de T a r z á n el popular hijo de los monos, en el lago Sherman. Para dar ambiente a la película, han alquilado los hipopótamos de un circo famoso y los han zambullido en el agua, Pero los animalitos se encuentran tan a gusto en en lago, que llevan ya dos semanas sin moverse y sin apenas salir a la superficie. V a n Dyke está desesperado: L a s c á m a r a s y todo el personal de actores, operadores, y ayudantes, pasan el día y la noche al aire l i bre, esperando el momento oportuno para dar las primeras vueltas de manivela, y los hipopótamos sin enterarse. Y todo esto cuesta a la compañía cien dólares diarios. Van D y k e asegura que prefiere la selva auténtica. E s m á s cómodo, más barato y más rápido. E n África, cuando filmaban Trader Llom, no tenían que esperar tanto a las fieras. Que se presentaban sin previo aviso. Y i cuando menos necesaria era su presencia. Nuevas películas M A T A H A R I (Metro) Director, George Fitzmauricc. Reparto: Mata Hari, Greta Garbo; Teniente Alexis Rosanoff, Ramón N o v a r r o General Shubin, Lionel B a r r y more; Andriani, Lewis Stone; Dabais, C H c n r y Gordon; Carlotta, K a r e n M o r l e y Carón, A l e x B Erancis; Hermana Angélica, Blanche F r c d e r i c i Warden, Edmund Bréese; Hermana Genoveva, Helen Jcrome Eddy. (Paramount) Director, iRouben Mamoulian. Reparto: Dr. Jekyliy Mr. Hyde, F r e dric M a r c h Ivy Pars on, Miriam H o p k i n s Muricl Care dJ, Rose Hobart; Dr. Lanyan, Holmes Herbert; General Carew, Halliwelí Hobbes; Poole, Edgar N o r t o r Utterson, A r n o k l L u c y Plobson. C. M a c Donnell; Mr. líawkins, Tempe Pigott. rector, P h i l Rosen. Reparto: Red, K e n M a y nard; Dale Winters, June Clyde; Rasurad, I r v i n g Bacon; Media Caña, B i l l y Ble. tcher; Maza, Charles K i n g el Hermano, Donald Keith. D E L I C I O S O (F o x) Director, David Butler. Reparto: Heather Gordon, janet Gaynor; Larry Beaumont, Charles F a r r e l l Jansen, E l Brendel; Saska, Raúl CRoulien; O Flynn, Lawrence O S u l l i v a n Olga, M a nya Roberti; Diana, V i r g i n i a Cherrill; Mrs. Van Bergh, Olive T e l l Miseha, M i s cha A n e r Tosha, Marvine M a a z e l Momotschka- Jeannette Gegna. rector, Herbert Brcnon. Reparto: Dolores, Dolores del R í o Don José María Lopes Tostado, Leo C a r r i l l o Johnn. y Powcll, N o r man Foster; O Grady, Ralph Ince; La matrona, Lucille Gleason; Madge, Edna M u r phy; Mike, Stanley F i e l d s Bill, Prank Campeau; Nabelle, Roberta Gale. National) Director, Michael Curtiz. Reparto: Lotlic, L i l Dagover; Capitán Corlaix, Walter H u s t o n D Warren W i l liams; El duque, George E Stone; Brambov. g, John W r a y Marinas, Robcrt W a r w i c k El gallo, Dewcy Robinson; Teniente Rosseaií, Robert Rose; Defensor, Reginald B a r l o w El presidente, Frederick B u r t o n Almirante, Jack Kennedy; Anua, Elinor Wesselhoeft. i L A MUJER LE MOXTE CAREO (First HOMTÍRES MARCADOS (Tiffanv) Di E L EOCTOR J E K Y L L Y M I S T E R HVDE C 1 NEGRÁMAS La singenua M a r i e Dressler L a gran actriz fué invitada a una recepción en el Ambassador Hotel. Llegó la p r i mera y sencillamente vestida. L a segunda que entró en el salón lucia un capital en pieles, joyas y orquídeas. L a tercera, otra fortuna en terciopelo, a r m i ñ o y gardenias. Todas las concurrentes a la fiesta rivalizaban en ostentación y extravagancia. Marie, muy humilde, no se movía de un rincón, procurando pasar inadvertida en su sencillez, que a ella se le antojaba pobreza. Hasta que llegó hasta ella la señora que había organizado el festival. Y M a r i e se deshizo en excusas: P o r qué no me dijo usted que se trataba de un baile de m á s caras? -exclamó compungida- Y o también me hubiera disfrazado. ¡Cuidado con las dietas! Kathryn Crawford ha obtenido un gran éxito con su última película, Flyning líigh. Pero este triunfo va a costar a la bella artista una temporada de cama, cara al mar, en un Sanatorio de los Angeles. Para encargarse del papel tenía que perder diez l i bras de peso, y se sometió a una dieta casi absoluta, a base de zumo de naranja. Se desprendió en pocos días de las libras sobrantes; pero a la misma hora que se estrenaba la película, K a t h r y n ingresaba en el Sanatorio. Para recuperar algo del peso perdido. Otra víctima de los ayunos rigurosos es Katherine Grant. Esta muchachita desapareció de Cinelandia hace mucho tiempo, y nadie había vuelto a saber nada de ella. A h o r a ha sido descubierta en. el Califor- L A MITCTTACIIA D E R I O (Radio) D i-
 // Cambio Nodo4-Sevilla