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EO D E L C E N T R A L ESTMSNSTER U n a magnífica partida del D r A l e k h i n e ¿5 ÍAv l l ingleses se propo u ¡i s nen establecer este año el record de la actividad ajedrecística. Recién termi- nada la importante prueba de Hastings, de que di cuenta en estas columnas, ha comenzado en Londres el primero del corriente un interesante torneo, avalorado por la asistencia del campeón del mundo, D r Alekhine, y otros renombrados maestros extranjeros que, como es costumbre en Inglaterra, l u chan mezclados con los nacionales en proporciones iguales. L a competición organizada por el Sunday Referee consta de un torneo femenino y otro internacional de maestros, en el que se han inscrito, además del campeón del mundo, los extranjeros Tartakower, Maroczy, Kashdan, Flohr y Kaltanowski- -que ha substituido a Colle, primeramente invitado- -y los ingleses Sultán Khan, Thomas, Milner Barry, Buerger, Winter y miss Menchic. Como los torneos de ajedrez constituyen en Inglaterra exhibiciones que atraen numeroso público, suelen habilitarse para ellos instalaciones adecuadas. E l de ahora se juega en el Central H a l l de Westminsíer, de cuyos grandiosos salones conservo gratos recuerdos, pues en ellos, y con ocasión del V. Congreso de la F I. D. E se jugó el año 1927 un torneo de equipos, al que concurrimos defendiendo ios colores españoles V i lardevó, Soler, Marín- y el que suscribe. Entonces se demostró que el principal defecto de que adolecíamos los españoles era una gran falta de entrenamiento en luchas serias contra profesionales, que son las que afinan las condiciones nativas y dan madurez a los estudios teóricos, pero que había clase para enfrentarse con los ases mundiales y que, por lo tanto, el sistema a seguir para perfeccionar a la élite ajedrecista en nuestro país era, como comprendió y nos recomendó Capablanca en Barcelona, la organización frecuente de torneos de primera fila con la asistencia de maestros extranjeros profesionales. Por ello creo que la organización necesaria para alcanzar este deseado progreso y capacitación internacional de nuestra élite constituye la tarea más importante y urgente de la Federación Española de Ajedrez. Y es que también en el aspecto ajedrecístico, que pudiera a primera vista parecer de características singulares, estimo de plena aplicación el profundo juicio que emite D. Salvador Madariaga en su notable ensayo sobre nuestra historia contemporánea, cuando afirma que el problema de la enseñanza en España no es tan urgente en lo primario como en lo superior, porque el pueblo está más capacitado polla Naturaleza para cumplir sus funciones que las minorías por la cultura para cumplir las suyas Observación atinadísima que en lo que respecta al ajedrez debiera tener en cuenta la F E D A- en la confección del programa para el año en curso que ahora tiene entre manos. P a r e c e m s t HALL ¡É Y. M PW Í ii m vr, a m m m encierre en las cuadrículas de ninguna escuela y subordina la técnica, como mera herramienta que es, al servicio de los propósitos de inventiva que le sugiere en cada caso el examen directo de las posición. Blancas, miss Menchic; negras, doctor Alekhine. 1. P 4 D C 3 A R 2. P 4 A D P 3 R 3. C 3 A R (con 3. C 3 A D las negras podrían contestar A 5 C entrando en la defensa Nimzowitch, que miss Menchic quiere rehuir) P 3 C D (esta jugada constituye la defensa oesteindiana caracterizada por. el fiancheto con el propósito de que el alfil. de dama negro colocado en 2 C domine la gran diagonal blanca, donde ejercerá gran presión durante toda la partida sobre el enroque de rey de las blancas) 4. P 3 R, Á 2 C S A 3 D A s C- H 6. A 2 D A X A 7. C D X A (el cambio de alfiles efectuado por el negro forma parte, a mi juicio, de una profunda idea estratégica. Como se ve, las blancas con su quinta jugada han renunciado a establecer el fiancheto de rey, el similia similibus curantur de Hahnemann, que es quizá la forma más enérgica de contrarrestar el: fiancheto de dama negro. Pero si renuncian a oponer el alfil de rey al alfil de igual color contrario, es porque lo reservan para actuar sobre el enroque corto enemigo. Pronto veremos cómo el cambio efectuado va a permitir a Alekhine establecer en su enroque un falso fiancheto; es decir, hacer P 3 C R sin disponer de alfil que colocar en 2 C R, y claro que esta estructuración de peones que deja abiertas líneas diagonales de casillas negras sobre el enroque sería muy peligrosa careciendo del alfil de rey si el blanco dispusiese del alfil de dama. Así la debilidad de la estructura en tresbolillo que proyecta el campeón para sus peones del flanco de rey sera tan sólo teórica y aparente, mientras que la anulación que con ella habrá de conseguir de la acción que pudiera desarrollar el A R enemigo, esa sí que será práctica y eficaz) P 3 D 8. 0- 0, C D 2 D 9. D 2 A D 2 R 10. T R i D 0- 0; 11. C 4 R, P 3 C! 12. T 2 D C X C 13. A X Q P 3 A D (las negras rehuyen cambiar su alfil con certera visión del gran rendimiento que habrán de sacarle) 14. D ¿T T R i A 15. A 3 D P 4 A D 16. D 1 D C 3 A 17. P X P P C X P i D 2 R, C 4 T 19. T D i D T i A 20. P 4 R (la ocupación de este punto neurálgico para obstruir la acción del alfil enemigo sobre la gran diagonal tiene que obtenerse a costa de permitir el avance de la caballería enemiga) C 5 A 21. D 3 R, P 4 R. Véase diagrama. Blancas: Miss V e r a Menchic. Posición después de l a jugada 21 de ias negras. E l público debe leer diariamente nuestra sección de anuncios p o r palabras clasificados en secciones. E n ellos encontrará constantemente asuntos que pueden interesarle. Volviendo, al torneo de Londres, paso a ciar como muestra la magnífica partida que el campeón del mundo ha ganado a miss Menchic, sintetizando los comentarios para hacer resaltar las raíces de este admirable triunfo del doctor Alekhine, cuyo genio formidablemente elástico no permite se le Observando esta curiosa posición se ve en el centro un dispositivo negro de peones, que permiten la acción del alfil propio, mientras que. los peones blancos obstruyen l a del alfil enemigo. P o r otra parte, él blanco no puede expulsar al incómodo caballo contrario de la posición avanzada que ocupa más que con P 3 C R, lo que debilitaría mu- cho su formación de peones, facilitando las amenazas del alfil negro. L a debilidad del peón atrasado de las negras en 3 D es sólo aparente, pues cabe- apreciar la imposibilidad de atacarlo oportunamente con mayor número de fichas de las que pueden acudir a defenderlo, y por ello la posesión, por las blancas de la columna de dama libre para sus torres es otra ventaja puramente teórica, de la que miss Menchic no va a poder sacar partido alguno. E n estas condiciones puede admirarse la elegante precisión con que Alekhine va a apoyarse en su ventaja posicional para asaltar el enroque enemigo) 22. A i A (este alfil, que ha tenido que renunciar a todos sus propósitos de ataque, se ve obligado a emprender esta triste retirada y reducirse a un papel meramente defensivo) T f l i D 23. P 4 C D (este intento bien orientado de efectuar un contraataque en el flanco de dama va a estrellarse ante la enérgica consolidación defensiva del centro que efectúa Alekhine) C 3 R 24. T 2 C, A i T (el alfil. negro se esconde como una pieza de artillería en un montaje de eclipse, sin perder la terrible eficacia de su puntería) 25. P X P C X P 26. C 2 D P 4 A (removiendo la obstrucción de la gran diagonal) 27. P X P P X P 28. P 3 A (la obstrucción del P 4 R desaparecido viene a substituirse con este peón en 3 A pero es también a costa de una nueva y temible debilitación, la columna de C R que ha quedado abierta para la acción de las torres y dama negras) D 2 C R 29. T 1 D- 1 C R i T 30. C 3 C, C 3 R (la tenacidad de Alekhine durante toda esta partida en rehuir los cambios perjudiciales que se le han propuesto, efectuando retiradas que, al ser útiles, no constituyen pérdidas de tiempo, como generalmente se cree, resulta altamente instructiv a 31. T 2 D C 4 C 32. R i T T i C R 33. T 2 A R, T D í R 34 T 1 D T 3 R! (ahora las cinco fichas: negras van a trabajar sobre el enroque enemigo) 35. P 4 A P X P 36. D 4 D T 4 R (rehuyendo el cambio de dama) 37. P 5 A P X P 38 C X P C 6 T! 39. T 2 C, P 6 A (la acción conjugada de este peón con las trea fichas que ya estaban amenazando el P C blanco produce un efecto devastador) 40. P 3 C, P 7 A (el golpe de gracia) 41. Abandonan. U n a partida de gran estilo, que muestra el fecundo eclecticismo del campeón, pues, en vez del afán de complicación qua suele atribuírsele, se ve en ella un proposite) de simplificar lo difícil, como si se tra-
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