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A B C. V I E R N E S 12 D E F E B R E R O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 15 cibir caitas de admiradores. N o era l a decepción de la artista, pues la gran trágica apenas decayó en facultades con los años. j Adaptación teatral de la- noESPAÑOL L a que se dolía era la mujer. vela de D. Armando Palacio Valdés, de la Academia Espa Es raro el que una compañía dramática Las muchachas de ahora prefieran el cine ñola, hecha por el barón de cierre su temporada con ganancias. Las más al teatro porque er el film la belleza sexual M o r a y Jaime de Salas Merlé, ostenta sus privilegios rotundamente, al paso que se estrenará la semana importantes se resignan a cubrir gastos y, que en el escenario suele aparecer un poco en el mejor de los casos, a liquidar con un próxima en el teatro Beatriz. velada por la vulgaridad. Creo haber dicho remanente irrisorio. Hablo de lo que ocurre antes de ahora que mientras el teatro opeen provincias, y me atengo a confidencias ¡Hace tantos años! Contaba yo treinta ra en profundidad, el cine triunfa en exde los mismos artistas, -los cuales, fuera de y tres cuando compuse la novela titulada tensión, diferencia que explica en parte l a su of. cip, suelen tener algunos minutos de El cuarto poder, y alcanzo a la hora actual predilección de las mujeres por un arte que sinceridad. Todos, unos con acritud y otros la escandalosa cifra de setenta y ocho. acaricia los ojos y deja inerte el pensacon tristeza, se quejan de la penuria que Fué sugerida por el espectáculo de tin miento, i Cómo puede gustar en el ciñe un desbarata sus planes. ¿Las causas de ese pueblo de. provincia donde, por discrepanautor de la riqueza psicológica de Shakesmalestar? Primeramente, la tempestuosa i n cia en el modo de apreciar los intereses bopeare o de Moliere? P a r a que una obra se quietud social, que, si no retrae a la gente cales, se hallaban divididos los vecinos. Apaimponga en el film tiene que ser todo superde la circulación, la tiene prevenida y amereció un periodiquito semanal, sostenido por ficie, es decir, femenina. N o lo digo en son drentada frente a lo desconocido, que nos uno de los bandos, y comenzó a zaherir de menosprecio. ¡No, por los dioses inmortaacecha todos los días. Más de una vez he cruelmente a los que figuraban en d e p u e s les! H a y que estar bien con la mujer en sentido la tentación de decir: t o mas inmediatamente, éste publicó otro, estos tiempos en que se disperse a legislar Póngase a buen recaudo a los quinienrespondiendo en la misma forma agresiva. y tal vez a gobernar. tos aventureros que andan dispersos por el Menudearon las diatribas, las injurias, las U n a de las causas de la- -crisis teatral es, país organizando la revolución- -passes moi burlas, introduciéndose cada cual en la vida por descontado, el auge del. cine. Las otitis le mot- y la sociedad española, comprenprivada del contrario, sacando a una los peson menos contingentes y más intrínsecas, diendo en ella al proletariado honesto y lacados, las manías y las ridiculeces de los vepuesto que dependen de la escasa originaliborioso, respirará. cinos. Lógicamente, al cabo esto debía condad, dé la monotonía desesperante de las cluir en tragedia. Y así sucede en mi noPero aquí el Poder público malgasta su obras y de la insuficiencia de las, compavela. energía en palabras y a veces en resolver, ñías. Cuatro autores tienen. acotado el teatro y en él ejercen una especie de dictaducontra viento y marea, asuntos de escasa E n aquella época, cuando en los pueblos ra, que las Empresas acatan, y como esos importancia. P o r ese lado no hay solución. secundarios üe las provincias españolas coautores no renuevan sus ideas ni sus normas Las cosas seguirán lo mismo o empeorarán. menzaron a publicarse periódicos semanales, de trabajo, el arte dramático permanece estas intromisiones en la vida privada fueL a mano de hierro que meta en cintura a estacionario. L o curioso es que no se trata ron, frecuentes. Recuerdo que en uno de los díscolos y a los rebeldes de todos los de un fenómeno de esterilidad intelectual. ellos leí en cierta ocasión lo siguiente: A y e r campos no aparece. Esos autores tienen talento y podrían darnoche, a cosa de las doce, tropezamos en la L o primero que se acorta y limita en los nos obras menos convencionales, con sólo calle de C... al Sr. D N (el nombre de un hogares, cuando los ingresos disminuyen, es reproducir algo del espectáculo social que respetable, caballero) ¿Adonde iría a tales el presupuesto de espectáculos. Persiste el estamos presenciando. Porque, hipocresías a horas este viejo verde? E n otro periodiquicapítulo de gastos suntuarios, porque las muun lado; ¿quién es capaz de negar que estato leí, asimismo: l i a sido pedida la mano jeres temen que en cuanto descuiden su romos asistiendo a una profunda subversión de la señorita A para el simpático propero palidezca su belleza, con lo cual sus de los sentimientos y de las ideas? Este f u pietario D C... E s de esperar que este saluprobabilidades de conquista se harían merioso vendaval de paganismo que se ha desdable ejemplo sea pronto seguido por don nores; pero lo que de ordinario se invertía atado en el mundo no nos excluye ce su A D B D C (los nombres de unos en teatros queda suprimido o mutilado: influencia. P o r fuera, exteriormente, las gencuantos vecinos. que cometían la avilantez A h o r a bien; como no se puede renunciar tes parecen no sentir sus efectos, pero en del todo a la diversión y al recreo, se pre- cuanto dos personas de sexos diferentes desde permanecer célibes) fiere el cine al teatro, por ser más barato, Felizmente, tales groserías y ridiculeces cienden a lo confidencial, la comedia se i n y, al decir de algunas mujeres, más interehan terminado. H o y l a Prensa, hasta en los terrumpe y los temperamentos revelan to do sante. ¿Será esto verdad? ¿Habrá que repueblecitos más secundarios, conserva el desus frenéticos anhelos de vivir. Pues bien; conocer al film una superioridad. emotiva coro y a dignidad de su profesión. Con la ni ese traumatismo de la sensibilidad, que sobre la obra, teatral U n a bellísima señocultura ha llegado la cortesía. por lo fuerte altera nuestro sentido moral, rita gallega me aseguraba esta mañana con M i novela El cuarto poder, aunque insigni la ansiedad febril con que asistimos, si no la mayor naturalidad que no va al teatro a la caída, a la evolución del régimen capinificante, ha sido objeto de leves atentados porque se aburre. talista, encuentran eco en la escena espapor parte de algunos escritores dramáticos. -P e r o vamos a v e r expliqúese usted. ñola. N o hablemos ya de anomalías temperaN o me quejo. E n literatura soy comunista: mentales, como las que acusa El taciturno ¿Por qué s aburre usted? e todo es de todos. Porque 1o interesante, lo inquietante comedia de Martín de Gard, nt que presta valor a- nuestras producciones, -V e r á usted... E n e l teatro rara vez me de casos como el que expone Aldous H u x és el privilegio de despertar emociones espiencuentro artistas. que me impresionen. Y o ley en una obra espiritista, representada no rituales o introducir pensamientos y ensenecesito contemplar mujeres guapas y homha mucho en Londres. N i siquiera la fusta ñanzas. bres arrogantes. del humorista Bernard Shaw ha resonado, Quien esto consiga, aunque haya robado- -P e r o todo eso lo tiene usted en el teatro. empuñada por una mano española, en nuestra la cartera del vecino, debe ser considerado Y cito los nombres de algunas actrices escena. E l que se atreviese a llevar todos bienhechor de l a Humanidad. Después de notables por su belleza y de algunos actores esos estados de espíritu al teatro, en E s todo, aquellos señores no han hecho más que ostentan con elegante dignidad la reprepaña, no encontraría siquiera Empresa que que seguir el ejemplo de Shakespeare y M o sentación de su sexo. le oyese y al poco tiempo se granjearía liere, que convertían en perlas y zafiros las una reputación. de excéntrico, qué le anonaPero mi espléndida interlocutora no se da piedras berroqueñas de otros escritores. daría. Queda, por último, como una de las a partido. Sobre sus ojos, negros y fulguMe importa, por último, declarar que, si causas de la decadencia del teatro la defecrantes, pasa una nube de incredulidad. És bien por el insistente requerimiento de a l tuosa composición de las compañías. E l evidente que no está convencida de que angunos queridos amigos he cedido a ello, no autor que. busque éxitos de conjunto pierde den por nuestros escenarios mujeres bonitas, soy partidario de llevar las novelas a la el tiempo. Hay que partir del eterno dúo v hombres de buena estampa. E n ese punto escena. E l fondo es el mismo, la represenque cantarán la primera actriz y el primer la bella galleguita participa del gusto de las tación bella de los sentimientos y las cosactor. E s preciso darles papeles largos, pormuchachas de so generación, para las cuatumbres pero el procedimiento es muy d i que si fuesen cortos carecerían, a sus ojos, les todo lo que no reine en nuestros ojos no verso. En- la novela la descripción, el análide importancia. E s desesperante. ¿Hasta existe. Shakespeare se había adelantado a sis de los caracteres y el estilo son elemencuándo va a. durar ese cretinismo vanidosp? decirlo con la intuición genial que le es p r i tos esenciales. E n los dramas y comedias A m i entender, es indispensable fundar el vativa: E l amor nace, -vive y muere en la acción es lo principal. P o r eso he dicho teatro d é l o s Independientes, que no sea n i los ojos Decaer, marchitarse, arrugarse, y repito ahora que las novelas no deben i r aula de jóvenes n i asilo de viejos, sino paenvejecer, en suma, equivale a estar en el al teatro por la noche, porque se acatarran. lestra del talento, primaveral o invernal. mundo como esos muebles en desuso que S i la mía no atrapa una pulmonía, se deEso de las edades en arte es una grotesca vamos arrinconando poco a poco porque ya berá seguramente a la pericia de los señores superchería. L o que importa es que la senni sirven ni decoran. ¡Cuántos artistas que barón de M o r a y Salas Merlé y a los cuisibilidad no se enmohezca y que la intelidominaron en su tiempo sentirán leyendo esdados exquisitos de la eminente actriz C a gencia no tenga canas. E n el Parnaso no tas reflexiones una ráfaga de melancolía! mila Quiroga con su excelente compañía. le piden a nadie la cédula personal. Se cuenta de Sarah Bernhardt que se desesperaba, muy avanzada la madurez, de no rc f A. P A L A C I O V A L D E S EL CUARTO PODER L A CRISIS D E L T E A T R O M, B,